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(IAR-Noticias) 14-Agosto-06
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Ehud Olmert junto al ministro de Defensa, Amir Peretz y el jefe
del Estado Mayor israelí, Dan Halutz, los halcones
"derechistas", a quienes el "sionismo de izquierda", cómplice de la
invasión, pide la renuncia en carácter de "chivos expiatorios". |
Coherente con su estrategia de
"huir atacando" Israel aceptó este sábado la resolución de la ONU que llama a un
cese el fuego, pero simultáneamente, y escudándose en un cese el fuego
"sin calendario", y hasta que lo "apruebe" el gabinete, mañana domingo, reanudó
su operación a "gran escala" lanzada el miércoles, la cual le ha costado hasta
ahora la vida de casi 40 soldados, y la destrucción de decenas de blindados a
manos de Hezbolá.
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Condoleezza Rice estrecha la mano
de Kofi Annan, celebrando el "triunfo deplomático" el viernes en la ONU. (Foto: AP) |
Las
acciones no se detendrán inmediatamente sino que habrá que esperar a mañana,
domingo, primer día hábil en Israel, cuando se reunirá el gabinete para dar
su aprobación oficial, indicó la información oficial de Tel Aviv.
Israel acata el fuego y
aumenta su ofensiva militar, señala este sábado la información
internacional, en una aparente contradicción.
¿Si acata el cese el fuego cómo
sigue atacando?
Por una razón estratégica
principal:
Israel quiere demostrar con esta nueva nueva ofensiva que no ha sido
derrotado militarmente en Líbano (como lo fue en realidad) y que su decisión
de declarar el cese el fuego, el domingo, sólo se debió a un acatamiento
ordenado de la resolución de la ONU.
Es falso, como dice la prensa
internacional, que Israel reanuda su ofensiva para destruir lo más posible a
Hezbolá y a sus estructuras operativas en Líbano antes de implementar
oficialmente el alto el fuego.
¿Destruir en menos de 24 horas lo que no pudo destruir durante un mes
consecutivo de bombardeos las 24 horas?
Israel no pudo doblegar ni
destruir durante un mes a Hezbolá, en combates donde sus tanques y
soldados fueron derrotados, con más de 100 muertos y centenares de
heridos, razón por la cual forzaron de apuro la decisión de la ONU para poder
huir de la ratonera transformando la derrota en un triunfo diplomático.
Antes de la resolución de la ONU, el
gobierno de Olmert y los halcones militaristas de Tel Aviv ya estaban
derrotados dentro del propio Israel.
48 horas antes de la resolución de la
ONU, entre miércoles y jueves, estalló en Israel una crisis interna, con pedidos
de cese el fuego, críticas despiadadas y pedidos de renuncia a Olmert y a su
gabinete por parte del "sionismo de izquierda", sectores de políticos e
intelectuales de judíos"progres", además de críticas de los medios y difusión de
encuestas que revelaban el rechazo masivo de la sociedad a lo que llaman "la
guerra en Líbano":
En realidad, el "sionismo de
izquierda", así como la sociedad israelí (además de las colectividades judías en
todo el mundo) apoyaron masivamente la invasión y los bombardeos genocidas
de Israel en Líbano hasta que sus tropas terrestres comenzaron a ser derrotadas
y sus soldados muertos.
Entre miércoles y jueves, se gestó un
movimiento interno orientado a pedir la renuncia del gobierno de Olmert y a
pedir un alto el fuego inmediato, que buscaba como objetivo poner al gobierno y
a los halcones militaristas como los "únicos responsables de la invasión y la
derrota".
Esto es, el "sionismo de
izquierda" (políticos moderados y "progres" de izquierda)
desarrolló una maniobra
política para utilizar la derrota militar a manos de Hezbolá, como si fuera una
derrota de la "derecha militarista" y del gobierno de Olmert, con la
evidente intención de presionar su renuncia y tomar las riendas del poder.
Esta es otra de las razones, por la cual Olmert y los halcones militares armaron la fantochada, este sábado,
del reinicio de las operaciones militares a "gran escala" con el evidente
propósito de demostrar que no habían sido derrotados militarmente.
El mensaje hacia el mundo y hacia
Israel es claro: somos una gran potencia militar y estamos en
capacidad de destruir a Hezbolá, si acatamos el cese el fuego no es por
debilidad, sino porque somos respetuosos de las decisiones de la ONU.
Y aquí está a punto de consumarse el
desenlace anticipado en exclusividad por IAR Noticias: si el domingo el
Estado de Israel ordena a sus tropas el alto el fuego, y si Hezbolá y el Líbano
lo acatan en forma oficial la resolución de la ONU, la dupla Washington Tel Aviv
habrán conseguido "salvar en parte la ropa".
Esto es, disfrazar la derrota militar
con el acatamiento a una resolución diplomática.
Aunque ésto sólo es un espejismo: la dupla judeo-norteamericana no ha
podido cumplir el objetivo de máxima de la invasión: destruir a Hezbolá y
controlar Líbano.
El "triunfo diplomático" para EEUU e
Israel, con el repliegue de las tropas judías sin aceptar la derrota, es solo el
principio de una reacción generalizada de la resistencia árabe en todo el
Medio Oriente.
En la realidad las tropas judías del
Estado de Israel han sido derrotadas vergonzozamente, y el fin del mito
"Israel Potencia" va acompañado de una perdida de respeto en el mundo árabe e
islámico.
Lo que anticipa un segundo round
nada favorable para el Estado judío invasor de Medio Oriente.
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