según
se pudo verificar, la
argumentación original del "rescate de los soldados" (de muy baja
consistencia para justificar la matanza militar) fue sustituida por la
argumentación del "ataque por supervivencia" que parece marcar esta nueva
fase de la escalada militar.
Y como los halcones israelíes son
extremadamente puntillosos con la comunicación (recuérdese que el lobby judío
controla todas las cadenas y conglomerados mediáticos del Planeta), resolvieron,
atendiendo a los consejos del manual, cambiar el eje argumental de la masacre en
Líbano.
Camaradas, dijo Olmert, ahora ya no
atacamos ni rescatamos soldados, ahora nos defendemos, continuamos con
los blancos, pero ahora los F16 y sus misiles ya no atacan: actúan en defensa
propia.
Y se lanzó la nueva movida mediática.
Desde el sábado pasado, y no por
casualidad, las cadenas internacionales -la CNN en primer término-
comenzaron a difundir abundante información sobre los "ataques de Hezbolá"
a Haifa y a otras ciudades israelíes en frontera con Líbano.
Varias
agencias internacionales (controladas por el lobby judío) comenzaron a "informar" -citando fuentes del ejército israelí- que la
intensificación de los bombardeos en Líbano responde a la necesidad de impedir un ataque
contra Tel Aviv, corazón financiero de Israel.
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Columnas de humo negro se elevan desde un
depósito de combustible en llamas en la central eléctrica de Jiyyeh, al
sur de Beirut (Foto: AFP) |
Los "analistas" y conductores
comenzaron a poner el acento en el "peligro Hezbolá", incluso deslizando
que posee misiles iraníes capaces de alcanzar Tel Aviv, y que sus ataques a las
ciudades israelíes se incrementaba en poder de destrucción y de víctimas.
Con esta cortina de humo
"sobreimprimían" la información sobre la oleada de bombardeos israelíes por todo
Líbano, poniendo a Hezbolá y sus cohetes caseros como los protagonistas
principales de lo que muchos ya titulan "guerra en Medio Oriente".
La estrategia -según se verifica en los hechos- devino finalmente en presentar la invasión militar como una
"guerra abierta entre Hezbolá y el ejército de Israel".
Este cambio de estrategia se
materializó, cobró forma definitiva, con un discurso del primer ministro Olmert, trasmitido en vivo este
lunes por la CNN, durante el cual afirmó que "Israel no quiere la guerra,
pero va a enfrentar a quien lo ataque".
"El ejército está preparado para
garantizar la supervivencia de Israel", precisó Olmert, bajo cuyas órdenes
la aviación israelí ya lleva asesinados a 227 civiles libaneses entre ellos
mujeres y niños.
De esta manera, y en un giro de 180
grados, el Estado de Israel pasó de agresor a "agredido", de victimario a
víctima, por el milagro de la impunidad y de la manipulación mediática.
No se trata de una casualidad ni de
un acto irracional, se trata de una estrategia pensada para justificar el
genocidio y la escalada militar en Líbano que venía siendo justificada con
el absurdo argumento del "rescate de los soldados".
Israel no está asaltando y arrasando
Líbano, está en "guerra por la supervivencia". Esa es la tesis,
por más fantástica y absurda que parezca, pero repetida sin contrainformación
en las grandes cadenas mediáticas termina horadando y perforando el cerebro de
los aburridos televidentes.
De esa manera, los halcones israelíes
lanzaron una estrategia "superadora" del "rescate de los soldados" pensada
originalmente para justificar la escalada militar contra un Estado soberano que,
a esta altura de la masacre, resulta inconsistente.
Hay que recordar que desde el
principio la guerrilla libanesa ofreció canjear los soldados israelíes en su
poder por prisioneros libaneses y palestinos en poder de Israel, pero Tel Aviv
rechazó las negociaciones argumentado que no negocia con "terroristas".
En realidad, si Olmert y los halcones
judíos se aviniesen a negociar la liberación de sus soldados, se les caería el
argumento central que justifica los ataques y deberían retirarse del
Líbano sin cumplir su verdadero objetivo: destruir a Hezbolá y desmantelar sus
bases operativas.
Con el cambio de estrategia en Tel
Aviv, los bombardeos escalonados de Israel
sobre poblaciones civiles e infraestructuras de Líbano, se convirtieron para las
cadenas mediáticas en una "confrontación en Medio Oriente".
Líbano no es un país atacado, sino un
país
aquejado por una
"escalada de violencia" donde Israel responde a las agresiones "terroristas" del
grupo combatiente Hezbolá, sugieren los mensajes subliminales ocultos en
titulares como "Hezbolá ataca a Israel en todos los frentes".
Desde el lunes las cadenas mediáticas
fueron virando cada vez más hacia la presentación de la sangrienta escalada
israelí como si fuese un "enfrentamiento" con Hezbolá y una respuesta a los
ataques de la guerrilla a ciudades israelíes.
Veamos un título de Reuters, este
martes:
Israel machaca Líbano y los cohetes de Hezbolá impactan en Haifa.
Veamos otro de EFE:
Israel mantiene la presión y exige el desarme de
Hezbolá, que ataca Haifa
Veamos uno de AFP:
Israel y Hezbolá firmes en sus posiciones en
séptimo día de violencia
¿Qué sugieren estos títulos, además de sus
contenidos?
Sugieren que en Líbano (donde la superpotencia
israelí, en ataques escalonados y continuos durante las 24 horas, y durante una
semana, ya asesinó a 227 civiles y causó más de 700 heridos) no hay un genocidio
aéreo sino un "enfrentamiento entre Israel y Hezbolá".
O sea, que no hay una masacre por parte de una
superpotencia militar contra un Estado débil y sus ciudadanos desprotegidos,
sino un enfrentamiento entre pares: Israel y Hezbolá.
Siguiendo lo aconsejado desde el
manual:
las
"incursiones militares de Israel" en Líbano responden a los
mortales ataques con cohetes que desarrolla Hezbolá contra
algunas ciudades israelíes.
Israel no ataca Líbano, se defiende
de Hezbolá atacando sus comandos de comunicación y centros logísticos antes de
que estos sean orientados a la destrucción del Estado judío y su propia capital
Tel Aviv, reza el mensaje manipulador deslizado en titulares tramposos por las
grandes cadenas.
Decir que Israel tiene en riesgo
su supervivencia con Hezbolá es una afirmación absurda y fantástica,
teniendo en cuenta la disparidad abismal existente entre el poder militar y la
capacidad de fuego del uno y el otro.
Israel es una superpotencia militar-nuclear, con un
ejército disciplinado, dotado de armamento y logística de última generación, que
ataca con
cazas y bombarderos F-16, artillería pesada,
buques de guerra, tanques y blindados, aviones
espías sin piloto, helicópteros Apache e
infantería cubierta por los blindados.
Hezbolá, aunque cuenta con una
excelente organización, es sólo una fuerza de
guerrilla compuesta por militantes, con deficiente logística y sólo armada
con fusiles livianos y cohetes de alcance reducido, de fabricación doméstica y
precaria.
Su
poder de fuego
y su radio de despliegue operativo es como una pulga comparado con la
capacidad y poderío destructivo de una fuerza militar como la de Israel.
¿No
será que a Olmert y a los halcones sionistas se les fue un poco la mano con el
manual?.
Atendiendo a los hechos parece que no.
Quien lea hoy los diarios, escuche las radios, o mire la televisión masiva en el
planeta podrá enterarse de que en Líbano está muriendo mucha gente.
¿Las causas?
Un "enfrentamiento armado entre Israel y
Hezbolá", es la respuesta nivel promedio estadístico que dará cualquier
televidente, radioescucha, o lector consultado.
Cualquier lector que quiera confirmarlo que haga
la prueba.
Volvamos al principio:
En la guerra no todo son bombas. Para tener éxito,
también hay que saber "comunicar". Incluso las masacres.
(*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
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