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El manual de Olmert
Israel: no todo son bombas. Para tener éxito hay que saber "comunicar". Incluso las masacres.

 
 

(IAR-Noticias) 19-Julio-06              

Un depósito de combustible en llamas en el aeropuerto de Beirut luego de ataque aéreo israelí.(Foto AP)

Por Manuel Freytas (*)

Los manuales de estrategia militar dicen que para iniciar una guerra hay que tener en claro dos cosas: la elección del enemigo y el argumento de justificación.

Los halcones de Tel Aviv fueron prolijos en esa cuestión: antes de emprender lo que llaman "guerra de supervivencia" en Líbano seleccionaron cuidadosamente el "enemigo" (Hezbolá) y eligieron un argumento justificatorio: el rescate de los soldados israelíes secuestrados por el "eje del mal".

En el lenguaje blindado de los halcones sionistas israelíes existe una diferencia substancial entre decir "vamos a bombardear Líbano", o decir "vamos a rescatar nuestros soldados secuestrados por los terroristas de Hezbolá".

Bush y el lobby judío que controla la Casa Blanca y la Reserva Federal, sentaron escuela: todo lo que hay enfrente de la bandera y de los mercados a conquistar a sangre y fuego, es "terrorista".

Y Tel Aviv, la sucursal de Washington en el Medio Oriente, aplicó al pie de la letra la nueva "lógica estratégica" emergente de los bombazos de la CIA-Bin Laden el 11-S: para tener éxito en una guerra hay que seleccionar al "terrorismo" como enemigo a derrotar.

Y el enemigo "terrorista", para Olmert y sus cruzados, en  Líbano se llama Hezbolá. Israel no invade ni ataca -dicen-, Israel sólo está  rescatando a sus soldados de las garras del "terrorismo" de Hezbolá.

Que la guerra parezca "justa": reza el manual como primera regla para argumentar una justificación políticamente correcta de la misma.

Errores colaterales: 227 civiles libaneses asesinados en siete días, infraestructuras y carreteras arrasadas por los bombardeos, demasiado humo, demasiada pólvora, demasiada muerte, demasiado revuelo internacional, para ser sostenidos sólo por el argumento del "rescate de los soldados".

Camaradas, dijo Olmert (alias el "sucesor"), se nos plantea un problema de comunicación: el mundo está muy escéptico, nadie cree que matamos a 227 personas y arrasamos Líbano solo  para rescatar a dos soldados. El mundo está lleno de sospechas, ya no cree en las buenas causas, se alteró el tablero,  hay que cambiar el eje de la "información de la guerra".

Y nació la teoría de la "guerra por la supervivencia".

Y, según se pudo verificar, la argumentación original del "rescate de los soldados" (de muy baja consistencia para justificar la matanza militar)  fue sustituida por la argumentación del "ataque por supervivencia" que parece marcar esta nueva fase de la escalada militar.

Y como los halcones israelíes son extremadamente puntillosos con la comunicación (recuérdese que el lobby judío controla todas las cadenas y conglomerados mediáticos del Planeta), resolvieron, atendiendo a los consejos del manual, cambiar el eje argumental de la masacre en Líbano.

Camaradas, dijo Olmert, ahora ya no atacamos ni rescatamos soldados, ahora nos defendemos, continuamos con los blancos, pero ahora los F16 y sus misiles ya no atacan: actúan en defensa propia.

Y se lanzó la nueva movida mediática.

Desde el sábado pasado, y no por casualidad, las cadenas  internacionales -la CNN en primer término- comenzaron a difundir abundante información sobre los "ataques de Hezbolá" a Haifa y a otras ciudades israelíes en frontera con Líbano.

Varias agencias internacionales (controladas por el lobby judío) comenzaron a  "informar" -citando fuentes del ejército israelí- que la intensificación de los bombardeos en Líbano responde a la necesidad de impedir un ataque contra Tel Aviv, corazón financiero de Israel.

Columnas de humo negro se elevan desde un depósito de combustible en llamas en la central eléctrica de Jiyyeh, al sur de Beirut (Foto: AFP)

Los "analistas" y conductores comenzaron a poner el acento en el "peligro Hezbolá", incluso deslizando que posee misiles iraníes capaces de alcanzar Tel Aviv, y que sus ataques a las ciudades israelíes se incrementaba en poder de destrucción y de víctimas.

Con esta cortina de humo "sobreimprimían" la información sobre la oleada de bombardeos israelíes por todo Líbano, poniendo a Hezbolá y sus cohetes caseros como los protagonistas principales de lo que muchos ya titulan "guerra en Medio Oriente".

La estrategia -según se verifica en los hechos- devino finalmente en presentar la invasión militar como una "guerra abierta entre Hezbolá y el ejército de Israel".

Este cambio de estrategia se materializó, cobró forma definitiva, con un discurso del primer ministro Olmert, trasmitido en vivo este lunes por la CNN, durante el cual afirmó que "Israel no quiere la guerra, pero va a enfrentar a quien lo ataque".

"El ejército está preparado para garantizar la supervivencia de Israel", precisó Olmert, bajo cuyas órdenes la aviación israelí ya lleva asesinados a 227 civiles libaneses entre ellos mujeres y niños.

De esta manera, y en un giro de 180 grados, el Estado de Israel pasó de agresor a "agredido", de victimario a víctima, por el milagro de la impunidad y de la manipulación mediática.

No se trata de una casualidad ni de un acto irracional, se trata de una estrategia pensada para justificar el genocidio y la escalada militar en Líbano  que venía siendo justificada con el absurdo argumento del "rescate de los soldados".

Israel no está asaltando y arrasando Líbano, está en "guerra por la supervivencia". Esa es la tesis, por más fantástica y absurda que parezca, pero repetida sin contrainformación en las grandes cadenas mediáticas termina horadando y perforando el cerebro de los aburridos televidentes.

De esa manera, los halcones israelíes lanzaron una estrategia "superadora" del "rescate de los soldados" pensada originalmente para justificar la escalada militar contra un Estado soberano que, a esta altura de la masacre, resulta inconsistente.

Hay que recordar que desde el principio la guerrilla libanesa ofreció canjear los soldados israelíes en su poder por prisioneros libaneses y palestinos en poder de Israel, pero Tel Aviv rechazó las negociaciones argumentado que no negocia con "terroristas".

En realidad, si Olmert y los halcones judíos se aviniesen a negociar la liberación de sus soldados, se les caería el argumento central que justifica los ataques y deberían retirarse del Líbano sin cumplir su verdadero objetivo: destruir a Hezbolá y desmantelar sus bases operativas.

Con el cambio de estrategia en Tel Aviv, los bombardeos escalonados de Israel sobre poblaciones civiles e infraestructuras de Líbano, se convirtieron para las cadenas mediáticas en una "confrontación en Medio Oriente".

Líbano no es un país atacado, sino un país aquejado por  una "escalada de violencia" donde Israel responde a las agresiones "terroristas" del grupo combatiente Hezbolá, sugieren los mensajes subliminales ocultos en titulares como "Hezbolá ataca a Israel en todos los frentes".

Desde el lunes las cadenas mediáticas fueron virando cada vez más hacia la presentación de la sangrienta escalada israelí como si fuese un "enfrentamiento" con Hezbolá y una respuesta a los ataques de la guerrilla a ciudades israelíes.

Veamos un título de Reuters, este martes: Israel machaca Líbano y los cohetes de Hezbolá impactan en Haifa.

Veamos otro de EFE: Israel mantiene la presión y exige el desarme de Hezbolá, que ataca Haifa

Veamos uno de AFP: Israel y Hezbolá firmes en sus posiciones en séptimo día de violencia

¿Qué sugieren estos títulos, además de sus contenidos?

Sugieren que en Líbano (donde la superpotencia israelí, en ataques escalonados y continuos durante las 24 horas, y durante una semana, ya asesinó a 227 civiles y causó más de 700 heridos) no hay un genocidio aéreo sino un "enfrentamiento entre Israel y Hezbolá".

O sea, que no hay una masacre por parte de una superpotencia militar contra un Estado débil y sus ciudadanos desprotegidos, sino un enfrentamiento entre pares: Israel y Hezbolá.

Siguiendo lo aconsejado desde el manual: las "incursiones militares de Israel" en Líbano  responden a los mortales ataques con cohetes que desarrolla Hezbolá contra algunas ciudades israelíes.

Israel no ataca Líbano, se defiende de Hezbolá atacando sus comandos de comunicación y centros logísticos antes de que estos sean orientados a la destrucción del Estado judío y su propia capital Tel Aviv, reza el mensaje manipulador deslizado en titulares tramposos por las grandes cadenas.

Decir que Israel tiene en riesgo su supervivencia con Hezbolá es una afirmación absurda y fantástica,  teniendo en cuenta la disparidad abismal existente entre el poder militar y la capacidad de fuego del uno y el otro.

Israel es una superpotencia militar-nuclear, con un ejército disciplinado, dotado de armamento y logística de última generación, que ataca con cazas y bombarderos F-16, artillería pesada, buques de guerra, tanques y blindados, aviones espías sin piloto, helicópteros Apache e infantería cubierta por los blindados.

Hezbolá, aunque cuenta con una excelente organización,  es sólo una fuerza de guerrilla compuesta por militantes, con deficiente logística y sólo armada con fusiles livianos y cohetes de alcance reducido, de fabricación doméstica y precaria.

Su poder de fuego  y su radio de despliegue operativo es como una pulga comparado con la capacidad y poderío destructivo de una fuerza militar como la de Israel.

¿No será que a Olmert y a los halcones sionistas se les fue un poco la mano con el manual?.

Atendiendo a los hechos parece que no.

Quien lea hoy los diarios, escuche las radios, o mire la televisión masiva en el planeta podrá enterarse de que en Líbano está muriendo mucha gente.

¿Las causas?

Un "enfrentamiento armado entre Israel y Hezbolá", es la respuesta nivel promedio estadístico que dará cualquier televidente, radioescucha, o lector consultado.

Cualquier lector que quiera confirmarlo que haga la prueba.

Volvamos al principio:

En la guerra no todo son bombas. Para tener éxito, también  hay que saber "comunicar". Incluso las masacres.

(*) manuelfreytas@iarnoticias.com

                          ******
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