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(IAR-Noticias) 25-Julio-06
Informe especial
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Batería israelí en el sur del Líbano, cerca de la frontera. (Foto: Europa
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Una avanzada de blindados y soldados israelíes ingresaron al sur
libanés en una clásica operación de "testeo" para evaluar las defensas de
Hezbolá, con cuyos integrantes mantienen combates en la modalidad de guerra de
guerrillas, casa por casa, y calle por calle, donde las fuerzas judías no
cuentan con la supremacía de los ataques aéreos. Para los expertos, se trata de
una expedición "preparatoria" de una invasión a gran escala, cuyos posibles
efectos relatamos en este informe.
Los tanques y
soldados israelíes, ingresaron el sábado a territorio libanés, después de que
los aviones judíos masacraran durante doce días poblaciones civiles e
infraestructuras, dejando más de 370 muertos y miles de heridos.
Un escenario de pelea marcado por las tácticas de guerra de guerrillas, del
combate casa por casa, en un teatro de operaciones urbano, donde Hezbolá se
maneja en su propio territorio y cuenta con la adhesión de los pobladores, y
donde la supremacía aérea y militar de Israel pierde gran parte de su
contundencia y efectividad.
Como lo hicieron las tropas norteamericanas en Irak, el ejército judío
abandonó la supremacía del aire y se metió en un escenario de combate donde
los expertos no le auguran el mismo éxito de destrucción que tuvieron con los
bombardeos impunes sobre poblaciones desarmadas e infraestructuras.
El mando militar israelí aclara que no se trata de una "invasión a gran escala",
con lo que también coinciden algunos analistas, que ven la incursión terrestre
judía como una operación de "testeo de terreno" preparatoria de una
ofensiva a gran escala a ser lanzada en las próximas horas. Algo así como
tantear la temperatura del agua antes de meterse en el río.
La "argumentación" que esgrime el estado mayor israelí para esta
"mini-invasión" por tierra es la de la creación de una "zona de seguridad" en la
frontera, para impedir que las columnas de Hezbolá ataquen a las poblaciones
israelíes aledañas.
Sin embargo, los especialistas, tanto de Europa como de EEUU, ven, para las
próximas horas una operación militar terrestre a gran escala combinada
con ataques aéreos masivos y bombardeos navales a objetivos situados en todo
Líbano.
Ayer uno de los más influyentes diarios norteamericanos, The Washington Post,
señaló que Israel y EEUU planean que una fuerza multinacional integrada
por entre 10 mil y 20 mil soldados controle el sur de Líbano, territorio
asediado por los ataques de la aviación israelí.
Según el rotativo, los "detalles" de cómo estará conformado ese contingente
serán discutidos la semana próxima por la secretaria norteamericana de Estado,
Condoleezza Rice, con líderes de las naciones del Medio Oriente.
De acuerdo con el Post, la fuerza multinacional no incluirá efectivos del
Pentágono, ya involucrado en la ocupación de Irak, Afganistán y en otros
conflictos.

Aunque los expertos -más allá de lo que sostenga el Post- saben que
operativamente las "fuerzas de paz" de la ONU siempre están controladas, en
forma directa o bajo cuerda, por oficiales norteamericanos y de las potencias
europeas.
Se trata de un objetivo, que IAR Noticias ya había adelantado la semana pasada,
a desarrollar luego de que las tropas judías, por aire y por tierra, peinen todo
el territorio libanés y destruyan la mayor cantidad de blancos en
búnkeres, arsenales, y centros logísticos y organizativos de Hezbolá.
Se trata de una estrategia resumida en el dicho popular de "entro, toco y me
voy", donde las tropas judías, a diferencia de las tropas norteamericanas en
Irak, ingresan, destruyen lo más posible las estructuras de la resistencia de
Hezbolá, y luego, tras un llamado de alto el fuego de la ONU y el anuncio del
despliegue de una "fuerza internacional de paz", se repliegan a la frontera.
El retiro de las tropas de Israel y la ocupación del Líbano por una fuerza
multinacional (controlada bajo cuerda por EEUU), ese es el "plan",
analizado, como siempre a media lengua, por algunos analistas del sistema que
cuentan parcialmente el panorama estratégico.
La mayoría de los medios y expertos en EEUU señalan que la escalada
militar invasora (a la que llaman "guerra") que Israel libra desde hace
doce días contra Hezbolá en territorio libanés, cuenta como nunca con el aval y
el visto bueno de Washington, su principal socio y sostén militar.
"Esta vez, el gobierno (de Washington) actúa como si hubiera una identidad de
intereses entre Israel y Estados Unidos", comentó MJ Rosenberg, analista de
Israel Policy Forum.
"No recuerdo una situación así anteriormente", añadió. "Creo que la visión del
mundo de George W. Bush es idéntica a la de Israel (...). En un momento
dado, Bush decidió que Israel tenía razón".
Para Steven Cook, del Council on Foreign Relations, la situación actual es
comparable al respaldo manifestado por Estados Unidos hacia Israel tanto
durante la guerra de los Seis Días, en 1967, como durante la guerra del Yom
Kippour, en 1973.
Según este experto, la convergencia de visiones entre Washington y el Estado
judío se explica por numerosos intereses comunes, especialmente, por el deseo en
neutralizar a Hezbolá, calificado como "el as" del terrorismo mundial por
Richard Armitage, el secretario de Estado adjunto para Medio Oriente durante el
primer mandato de George W. Bush.
No obstante, y más allá de lo que digan estos analistas del sistema, que ven la
"sociedad" EEUU-Israel solamente con implicancia en Líbano, en realidad, la
operación militar de masacre y exterminio en territorio libanés es solo la
primera fase de un "plan general" cuya próxima escala es Siria, y más
adelante Irán.
IAR Noticias, en sucesivos
informes, vino adelantando que el verdadero objetivo de la escalada militarista
de Israel en Líbano era la destrucción de Hezbolá y la preparación de una
plataforma de lanzamiento de un ataque a Siria, con una "cabecera de playa"
situada en Líbano, Jordania e Irak (las tres fronteras).
Los jefes militares israelíes no
esconden que han ingresado a Líbano para acabar con la guerrilla de la
resistencia libanesa y sus campos de entrenamiento, organización y
logística.
Pero para un conjunto de expertos ésa
es sólo la excusa que tapa el verdadero objetivo que no es otro que el
ataque militar a Siria, con Líbano sirviendo como "cabecera de playa".
Así como en Palestina las fuerzas
israelíes intentan acabar con el gobierno de Hamás y establecer un régimen dócil
a la ocupación, en Líbano intentan liquidar a Hezbolá para después
controlar al gobierno libanés y a sus fuerzas armadas.
Sin la
presencia de Hezbolá, y con las fuerzas libanesas bajo control operacional de
oficiales israelíes y norteamericanos, el Líbano va a servir como nueva cabeza
de playa fronteriza para el ataque militar de EEUU e Israel a Siria.
Un plan
estratégico que comenzó
con la expulsión de las tropas sirias del Líbano
adoptada tras la resolución 1.559 del
Consejo de Seguridad de la ONU (citada por Bush más arriba) impulsada por EEUU,
Francia y Gran Bretaña.
El primer tramo de ese objetivo
-señalan fuentes de inteligencia en Damascco- consistió en la expulsión de las
fuerzas sirias del territorio libanés con la complicidad de la ONU y de las
potencias europeas.
La operación -señalan los sirios- fue
precedida por operaciones de inteligencia que realizaron la CIA y el Mossad con
el asesinato del ex primer ministro Hariri, con el cual se culpó a las fuerzas
sirias y se argumentó la resolución de la ONU ordenando su retiro del Líbano.
En la interpretación de la
inteligencia siria, la operación con el asesinato de Hariri para culpar luego al
gobierno de Damasco situó la primera fase de la operación de exterminio militar
que lanzó luego Israel, en Beirut el miércoles 12 de julio .
La impunidad y la baja resistencia a
la operación de invasión al Líbano que está en curso, se posibilitó con la
maniobra de expulsión de las tropas del gobierno de Damasco, que constituyó la
primera fase clara del "Objetivo Siria" .
EEUU-Israel propone
y Hezbolá dispone
Este sábado, con el ingreso de
soldados y tanques israelíes en el sur de Líbano, comenzó la operación de testeo
de "resistencia" que el mando israelí va a procesar antes de ordenar la
operación terrestre masiva.
Pero el hombre propone y Dios
dispone: nadie puede prever con exactitud si las tropas judías van a poder salir
del Líbano con la facilidad que está prevista en el objetivo trazado.
Se sabe (por lo menos así lo
manifestó su jefe), que Hezbolá, una fuerza de guerra de guerrillas, con alto
poder de movilidad, conocimiento del terreno, y en su propio territorio, no va
acatar el alto el fuego de la ONU y de las potencias cómplices de Israel y EEUU.
Con lo cual se puede interpretar que,
a pesar de que Israel -siguiendo el plan madre- acate el alto el fuego, las
columnas de Hezbolá seguirán sometiendo a las fuerzas invasoras judías a
diferentes tácticas de ataques, como atentados, emboscadas, francotiradores,
y a operaciones de comandos, con las cuales pueden producir bajas más que
importantes y complicar el repliegue de Israel.
En este escenario proyectado,
difícilmente los blindados y fuerzas israelíes puedan salir de Líbano con la
facilidad que ingresaron, y, si hay matanza de soldados israelíes en la
operación, la cuestión interna se les va a complicar a los halcones militaristas
de Tel Aviv, ya que dará causa a los que se oponen en Israel a esta invasión
terrestre, que no son pocos.
Un punto de importancia clave lo
conforma el hecho de que
los halcones israelíes enfrentan en esta etapa no solamente
la posibilidad de una "ratonera" para sus tropas en el Líbano, sino también a
los cohetes que Hezbolá lanza todos los días contra ciudades fronterizas que ya
han matado a 37 israelíes, han causado un impacto en su economía y creado un
creciente temor entre la población, según informa este lunes The Wall Street
Journal, el más influyente diario financiero estadounidense.
"La guerra ha paralizado una gran
parte del norte de ese país, forzando el cierre de fábricas, oficinas y
tiendas. Se calcula que más de un tercio de los dos millones de personas que
viven en el norte de Israel ha buscado refugio en el sur", señala el financiero
estadounidense, agregando que esta situación podría llevar a que Israel renuncie a su meta de destruir a Hezbolá.
El otro punto, también central, es
que el ingreso del contingente multinacional de "paz" tampoco garantiza que
Hezbolá renuncie a la acción militar, y pueda someter a los invasores
multinacionales, "legalizados" por la ONU, a la misma estrategia de ataques y
de "guerra asimétrica".
Y queda un cuarto factor,
también de importancia clave.
El mando militar israelí, así lo
reconocen sus propios altos jefes, no consiguió con los bombardeos ( y a pesar
de haber masacrado población civil y destruido la infraestructura y la economía
de Líbano) su objetivo prioritario que era la destrucción de las bases y
centros operativos de la guerrilla de Hezbolá.
A raíz de no haberse cumplido ese
objetivo, se decidió lanzar una operación relámpago terrestre en alta escala con
el propósito de asestar un golpe complementario y demoledor para terminar con
Hezbolá o dejarla con su capacidad operativa al mínimo.
Lo que se preguntan los expertos por
estas horas es ¿Qué va a pasar si Israel no consigue el objetivo central
de exterminar a Hezbolá a las 48 o 72 horas posteriores a una invasión terrestre
a gran escala?
Este es el escenario más temible
que se plantea para los invasores judíos, ya que una extensión del tiempo de
los combates terrestres, en la modalidad de guerra de guerrillas, casa por casa,
calle por calle, con los combatientes de Hezbolá apareciendo y
desapareciendo sin dejar rastros, puede horadar la moral de los soldados
israelíes diseminando entre sus filas el "sindrome Irak".
El otro punto que se plantea en un
supuesto escenario de "prolongación" de los combates terrestres, son las
reacciones y movilizaciones sociales a nivel internacional que pueden comenzar a presionar sobre los
gobiernos -hasta ahora cómplices silenciosos de la invasión- para que pidan en
grupo un cese el fuego sin que Hezbolá sea doblegada, lo cual conllevaría la
"derrota" tácita del ejercito invasor israelí.
Lo que, a su vez, conduciría a otro
"efecto" secundario: el retraso del ataque militar a Siria planeado como
operación complementaria del asalto al Líbano.
La extensión del tiempo y los frentes
de conflicto descriptos que acechan a las tropas judías son claves y
determinantes para definir una victoria o un Watergate para Israel
en esta operación de invasión.
Fundamentalmente la extensión del
tiempo de las operaciones, es el flanco débil que
algunos expertos -entre ellos IAR Noticias- ven en esta invasión terrestre
planeada en conjunto por el eje Tel Aviv-Washington, que hasta ahora permanece
como algunas películas de Hollywood: en suspenso y a la espera del desenlace.
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