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Un soldado israelí en la frontera
israelí con el Líbano. (Foto:AFP) |
El mando militar y el gobierno de
Israel, a veces, dan la sensación de ciclotímicos con sus decisiones que
varían día a día, incluso hora a hora, pero en realidad esas contradicciones y
cambios operacionales tácticos en su escalada militar responden a las
presiones y luchas internas que se han desatado entre halcones y moderados
en Tel Aviv.
El viernes pasado Israel anunció una
ofensiva generalizada en Líbano por aire y tierra, el lunes anunció una tregua
de 24 horas, y a las pocas horas anunció una nueva operación terrestre en el sur
con nuevos bombardeos.
A pesar de estos "cambios" de
rumbo en lo discursivo, y según se pudo verificar en el flujo de la
información, las tropas y la aviación judía no pararon en ningún momento su
acción militar y bombardeos en Líbano.
En la mañana de este viernes la
agencias internacionales informan -citando fuentes militares-
que las tropas judías terrestres se preparan para una incursión más
"profunda" en Líbano.
En realidad, y tal cual lo muestran
los acontecimientos, desde que comenzó la operación terrestre, desde hace dos semanas, la
infantería y los tanques israelíes no han podido avanzar de la primera línea del
bastión de Hezbolá, a pocos kilómetros de la frontera con Israel, teatro de
feroces combates entre la infantería y comandos especiales con la guerrilla de
Hezbolá.
Este viernes las usinas judías están
lanzando a través de las agencias internacionales, que ya han desplegado una franja de
seguridad en la frontera de Israel con Líbano, lo que se desmiente con la
información de los combates de las últimas horas que, según las agencias
occidentales, ha acusado 9 muertos a Israel, mientras que la televisión árabe
eleva los muertos judíos a 14.
Por otra parte, si se hubiera ya
establecido una franja de seguridad con control de la región por los israelíes,
no hubieran llovido en las últimas horas más de doscientos cohetes de Hezbolá
sobre las ciudades israelíes del norte, matando e hiriendo a decenas de
personas.
Precisamente los cohetes de Hezbolá,
con su carga de muerte y de caos, conforman el flanco débil, el "talón de
Aquiles", que desgasta políticamente a los halcones de Tel Aviv y los confrontan
con los políticos más "moderados" y los intendentes del norte, que los culpan por
las acciones de Hezbolá,
Aunque sus fuerzas no pueden superar
las líneas de Hezbolá en el sur, el ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, un
halcón emblemático, ordenó este viernes al Ejército prepararse para una
posible incursión hacia el norte hasta el río Litani, uno 20 kilómetros al norte
de la frontera, señalaron portavoces militares citados por agencias
internacionales.
Estas informaciones forman parte de la confusión
que siembra la inteligencia israelí en los medios, mientras en los hechos
reales, sus fuerzas están empantanadas en el sur sin poder neutralizar las
plataformas de lanzamiento de los cohetes de Hezbolá.
Analistas
occidentales señalaron este viernes que una intensificación de los bombardeos sobre
la población civil en Beirut podría detonar el tan anunciado "conflicto
generalizado" con la intervención de Siria, y posiblemente de Irán en el
tablero libanés.
Siria, según
lo destacaron varias agencias internacionales el miércoles, tiene su
ejército movilizado, y muchos expertos en el mundo árabe aseguran que ante el
agravamiento de los bombardeos sobre la población civil, Damasco podría
desplegar, a modo de disuasión a sus fuerzas en el norte libanés, sin
declarar la guerra a Israel, pero forzando a una reacción del mando militar de
Tel Aviv.
Sin poder superar las líneas de
defensa de Hezbolá, el mando militar israelí apela al terror de los bombardeos
masivos como acción psicológica disuasiva para contener a los
Katiusha de Hezbolá en el sur.
Un ejercicio peligroso que, según los
expertos, está detonando un conflicto generalizado con el posible ingreso de
Irán y de Siria en el tablero explosivo de Líbano. Ese es el punto de desenlace
crucial por estas horas.