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(IAR-Noticias) 13-Agosto-06
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Marea negra en una amplia franja de la costa
libanesa y parte de las sirias tras el derrame de petróleo provocado por el
bombardeo israelí de una planta eléctrica en Jiyyeh, 30 kilómetros al sur de
Beirut. |
Científicos aseguran que la
enorme cantidad de desechos tóxicos liberados por el bombardeo israelí sobre
Líbano continuarán afectando la vida humana y el ambiente mucho después del fin
de los combates.
Por Haider Rizvi - IPS
"La destrucción es tan enorme que la recuperación puede
insumir una década", dijo a IPS Zia Mian, investigador del Programa de Ciencia y
Seguridad Global de la Universidad de Princeton.
Los proyectiles continúan devastando hogares, parques, carreteras, puentes,
bosques, hospitales y centrales eléctricas.
"Las consecuencias de la destrucción ambiental se sentirán durante mucho tiempo,
especialmente el problema de los explosivos y municiones no detonadas", sostuvo
Mian.
En los últimos días, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) y organizaciones ambientalistas de Líbano formularon observaciones
similares, entre llamados a una evaluación del daño ocasionado por el bombardeo
y sus consecuencias sobre la salud humana y los medios de vida.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) expresó su
seria preocupación por el derrame de petróleo que contaminó unos 140 kilómetros
de la línea costera libanesa y que ahora se extendió al norte, hacia aguas
sirias, sin posibilidad de una operación de limpieza a la vista.
Aunque consciente de "la complejidad y las implicaciones políticas", el director
ejecutivo del Pnuma, Achim Steiner, advirtió el lunes que en el peor escenario
--si el petróleo se filtra al mar Mediterrráneo--, el derrame libanés bien podría
"rivalizar" con el desastre protagonizado por el buque Exxon Valdez en Alaska en
1989.
En ese incidente, un buque petrolero impactó en el arrecife Bligh, en Prince
William Sound, en el boreal estado estadounidense de Alaska, derramando entre 41
y 113 millones de galones de crudo. El accidente le costó la vida a cientos de
miles de aves, peces y mamíferos marinos.
Hace unas tres semanas, cuando aviones de guerra israelíes atacaron la central
eléctrica de la localidad costera de El Jiye, 30 kilómetros al sur de Beirut, se
registró un grave derrame de petróleo.
Desde entonces, el gobierno libanés hizo varios llamados a operaciones de
limpieza, pero los continuos bombardeos israelíes hicieron imposible la
intervención del Pnuma.
"Muchos están consternados de que, a más de tres semanas de iniciada esta
crisis, no se haya realizado una evaluación en el lugar para apoyar al gobierno
libanés. Tampoco se iniciaron medidas de limpieza, fueron pocas las
implementadas para contener la propagación" del derrame, dijo Steiner.
"Estamos tratando con un incidente muy serio", agregó. Es prácticamente
imposible tomar cualquier medida mientras continúen los combates, sostuvo el
funcionario.
Steiner llamó a aumentar la cooperación entre actores internacionales y los
gobiernos de la cuenca del Mediterráneo, en conjunto con el Pnuma, la
Organización Marítima Internacional y la Comisión Europea, en las tareas de
limpieza.
El lunes, el Pnuma envió a un biólogo marino a Siria para evaluar el daño
causado por el derrame de petróleo. Muchos temen que el mismo haya afectado a
especies marinas tales como las tortugas de mar y el atún de aleta azul.
Los científicos dicen que esa área es un semillero de este tipo de peces en el
Mediterráneo oriental. Tras su temporada de reproducción, entre mayo y julio, en
esta época del año las huevas y los alevines (peces recién nacidos) de atún
flotan sobre la superficie, y bien pueden haber sufrido ya las consecuencias del
derrame.
Según Ezio Amato, asesor del Pnuma, el derrame "plantea, definitivamente, una
amenaza a la biodiversidad".
Funcionarios de la agencia señalaron que enviaron a
El propio Amato viajó a Siria a pedido de su gobierno, donde cunde la
preocupación por las consecuencias del derrame y su impacto en los medios de
vida de las comunidades costeras y las especies marinas.
El esfuerzo de evaluación es apoyado por la Convención de Barcelona, tratado
regional aprobado en 1976 para impedir y eliminar la contaminación del mar
Mediterráneo y potenciar el entorno costero y marino de la región para un
desarrollo sustentable.
Como parte de esfuerzos globales por promover el desarrollo sustentable, tanto
Israel como Líbano firmaron un tratado internacional que requiere que los
gobiernos tomen medidas urgentes para reducir la amenaza de una mayor pérdida de
biodiversidad sobre la Tierra para el año 2010.
En varias ocasiones, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y otros
funcionarios, enfatizaron la necesidad de un tratado internacional que prohíba
la degradación ambiental como arma de guerra, pero hasta ahora sus reclamos no
fueron atendidos.
Algunos expertos estiman que el derrame causado por el bombardeo israelí de la
central eléctrica libanesa podría rondar las 45.000 toneladas. El de Exxon
Valdez había sido de poco menos de 40.000 toneladas.
Sin un fin inminente del bombardeo a la vista, activistas ambientales en Líbano
dicen temer una mayor destrucción del hábitat y los recursos naturales de su
país, que es conocido por sus exuberantes y verdes valles y huertos, así como
por su rica biodiversidad.
"La escalada de ataques israelíes no sólo mató a civiles y destruyó su
infraestructura", dijo Nina Jamal, presidenta de Green Line, una organización
con sede en Líbano.
"También está aniquilando su ambiente. Las hermosas y blancas (arenas de las)
playas libanesas están cubiertas con una capa negra, y el combustible se puede
oler desde una gran distancia."
Desde que comenzó la guerra, hace un mes, unas 1.000 personas resultaron
muertas, unas 3.000 heridas y unas 900.000 desplazadas.
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