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(IAR-Noticias) 31-Julio-06
Informe
especial
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Bush y Blair, pidiendo una fuerza multinacional en Líbano que garantice el
repliegue "honroso" de Israel, en la Casa Blanca el viernes 28 de julio
(Foto Reuters) |
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Confirmando el fracaso de la ofensiva terrestre contra el principal bastión de
Hezbolá en el sur libanés, comenzada hace una semana, este sábado las agencias
internacionales informan que el mando militar de Israel comenzó a
replegarse retirando parte de sus tropas y una gran cantidad de tanques a la
ciudad de Marun al-Ras, cerca de la frontera. Sin embargo, Israel continúa sus
feroces bombardeos contra las posiciones de la guerrilla libanesa a la que los
tanques y la infantería hasta ahora no pudieron doblegar. Las fuerzas israelíes
sufrieron la baja de decenas de soldados en la ofensiva.
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Un soldado israelí en la frontera de Israel con Líbano. (Foto:AFP) |
Luego de feroces
bombardeos en todo Líbano, que abarcaron rutas, infraestructura y poblaciones
civiles, el mando israelí inició el sábado pasado una ofensiva terrestre
orientada a destruir los búnkeres operativos de Hezbolá en el sur de Líbano, y
luego de sufrir severas bajas durante toda esta semana, y sin conseguir el
objetivo buscado, inició esta sábado un repliegue de sus tanques e
infantería hacia la línea de la frontera.
El Estado mayor israelí
había anunciado el lunes que había tomado la "capital de Hezbolá",
pero el infernal circuito (feed back) de la información, que a veces, incluso,
supera los intereses de las grandes cadenas, precisó el escenario real:
los tanques y blindados judíos se encentraban empantanados en Bint Jebel, sin
poder traspasar las barreras y los túneles secretos desde donde la guerrilla
libanesa aparecía y desaparecían asentándole golpes mortales a la infantería
judía.
Es así que, desde el lunes pasado, blindados y tropas israelíes, contrariando los informes preliminares
del mando israelí que los daban victoriosos, se encontraban detenidos y sin
poder avanzar, en los alrededores de Bint
Jebel, llamado "la capital de Hezbolá", pueblo de 4.000 habitantes que
los blindados y las tropas israelíes no han conseguido tomar hasta el
momento.
El viernes se hablaba de una verdadera masacre, donde el mando militar judío
esconde sus muertos, pero los reportes no difundidos de las cadenas
internacionales y la TV. árabe hablan ya de decenas de soldados israelíes
muertos y de tanques destruidos en seis jornadas de trampas y emboscadas de las células móviles de la
guerrilla libanesa.
Los resúmenes oficiales hablan de que el ejército israelí perdió 33 militares
desde el comienzo de su ofensiva terrestre en el sur de Líbano, pero la TV árabe
habla de más de 60 muertos, Hezbolá, por su parte, declaró haber sufrido 32
bajas entre sus combatientes.
Confirmando el fracaso de la ofensiva terrestre contra el principal bastión de
Hezbolá en el sur libanés, este sábado las agencias internacionales informan que
el mando militar de Israel comenzó a replegarse retirando parte de
sus tropas y una gran cantidad de tanques a la ciudad de Marun al-Ras, cerca de
la frontera.
Según la policía libanesa, citada por corresponsales y agencias, los tanques y
las unidades de élite de la fuerza de asalto israelí empezaron a abandonar
sus posiciones en la colinas que dominan la zona de los combates el viernes
por la tarde y continuaron durante toda la noche.
El repliegue no estuvo exento de ataques relámpagos de la guerrilla contra las
formaciones israelíes, en los que resultaron heridos seis soldados israelíes,
uno de ellos de gravedad, según el último balance proporcionado "oficialmente"
por una portavoz militar judío a varias agencias.
Sin embargo,
desde
Marun al-Ras,
las fuerzas israelíes están intentando acabar con la resistencia de Hezbolá, que
mantiene atrincherados a sus hombres en el bastión de Bint Jbeil.
El Ejército israelí continuó con sus ataques
aéreos, ahora desde
Marun al-Ras y volvió a lanzar varios misiles contra Bint Jbeil, considerada la
"capital de Hezbolá".
Esta ciudad búnker, situada a
sólo tres kilómetros de Marun al-Ras, volvió a ser bombardeada esta
madrugada con 350 obuses y fuego aéreo con misiles, consignan agencias.
Ningún
experto se explica como el mando militar israelí decidió dejar la supremacía
aérea (donde prácticamente no tiene bajas) para internarse en la
ratonera del sur de Líbano a combatir una guerra de guerrillas, casa por
casa, calle por calle, con una guerrilla móvil, conocedora del terreno, que
cuenta con una intrincada red de túneles, depósitos de armamentos, alimentos y
logística que le permiten un desplazamiento relámpago por todo el área.
El repliegue de Israel es
elocuentemente claro: el mando israelí fracasó en su ofensiva contra Hezbolá
iniciada hace siete días, y el retiro de sus unidades y tanques están orientados
a parar las bajas de sus soldados cuya repercusión en Tel Aviv ha producido una
división entre "halcones" y "moderados" en el gabinete del primer ministro
Olmert.
La "preocupación" enunciada en forma simultánea por Bush y Blair, el
carácter de urgente ("rápido") que le otorgan al llamado de una fuerza
multinacional para que controle el aérea explica por sí sola la necesidad
imperiosa de un repliegue "honroso" de las fuerzas terrestres israelíes metidas
en la ratonera de los topos de Hezbolá.
"Acordamos que debe enviarse
rápidamente una fuerza multinacional a Líbano", anunció Bush en una rueda de
prensa tras reunirse con su par y aliado británico.
Luego de anunciar que el Consejo de
Seguridad se reunirá el lunes para tratar el tema, Bush confirmó que
la secretaria de Estado Condoleezza Rice viajará este sábado a la
región para tratar de convencer a los dirigentes israelíes y libaneses de que
deben trabajar por una "paz duradera" y la estabilidad de ambos países.
Lo que quiere decir que ha empezado
una nueva maniobra del eje judeo-norteamericano para presionar una decisión de
la ONU a favor de su objetivo de máxima: la derrota de Hezbolá y el control de
Líbano.
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