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(IAR-Noticias) 30-Julio-06
Informe especial
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Bush y Blair, en su conferencia en la Casa Blanca del viernes 28 de julio
(Foto Reuters) |
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Con las tropas judías empantanadas en la ratonera de Líbano, presionados cada
vez más por las críticas internacionales, incapaces de esconder una matanza de
civiles que ya contabiliza más de 700 muertos, de los cuales 30 por ciento son
niños, con el país libanés invadido por una catástrofe humanitaria y con su
economía e infraestructura colapsadas, los principales socios estratégicos de
los halcones sionistas de Tel Aviv, la dupla Bush-Blair, invasores de
Afganistán, invasores de Irak, guerreros "contraterroristas" de tiempo completo,
salieron al unísono a pedir el envío "rápido" de una fuerza multinacional a
Líbano para controlar los "enfrentamientos" entre Israel y la guerrilla de
Hezbolá. Qué hay detrás de la maniobra.
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Un soldado israelí en la frontera de Israel con Líbano. (Foto:AFP) |
La
actitud del presidente de EEUU y del primer ministro británico ejemplifican,
más que ningún otro concepto, la verdadera situación de las tropas
israelíes que iniciaron el sábado pasado una invasión terrestre, para -según
sus jefes- exterminar los "nidos terroristas" de Al Qaeda en el sur de
Líbano.
El Estado mayor israelí anunció el lunes que había tomado la "capital de Hezbolá",
pero el infernal circuito (feed back) de la información, que a veces, incluso,
supera los intereses de las grandes cadenas, precisó el escenario real:
los tanques y blindados judíos se encuentran empantanados en Bint Jebel, sin
poder traspasar las barreras y los túneles secretos desde donde la guerrilla
libanesa aparece y desaparece asentándole golpes mortales a la infantería
judía.
Desde el miércoles pasado, blindados y tropas israelíes, contrariando los informes preliminares
del mando israelí que los daban victoriosos, se encontraban empantanados, en los alrededores de Bint
Jebel, llamado "la capital de Hezbolá", pueblo de 4.000 habitantes que
los blindados y las tropas israelíes no han conseguido tomar hasta el
momento.
Ya se habla de una verdadera masacre, donde el mando militar judío
esconde sus muertos, pero los reportes no difundidos de las cadenas
internacionales y la TV. árabe hablan ya de decenas soldados israelíes
muertos y de tanques destruidos en seis jornadas de trampas y emboscadas de las células móviles de la
guerrilla libanesa.
Ningún
experto se explica como el mando militar israelí decidió dejar la supremacía
aérea (donde prácticamente no tiene bajas) para internarse en la
ratonera del sur de Líbano a combatir una guerra de guerrillas, casa por
casa, calle por calle, con una guerrilla móvil, conocedora del terreno, que
cuenta con una intrincada red de túneles, depósitos de armamentos, alimentos y
logística que le permiten un desplazamiento relámpago por todo el área.
La "preocupación" enunciada en forma simultánea por Bush y Blair, el
carácter de urgente ("rápido") que le otorgan al llamado de una fuerza
multinacional para que controle el aérea explica por sí sola la necesidad
imperiosa de un repliegue "honroso" de las fuerzas terrestres israelíes metidas
en la ratonera de los topos de Hezbolá.
"Acordamos que debe enviarse
rápidamente una fuerza multinacional a Líbano", anunció Bush en una rueda de
prensa tras reunirse con su par y aliado británico.
Según el mandatario estadounidense,
ese contingente "ayudará a acelerar la entrega de ayuda humanitaria, a facilitar
el retorno de los desplazados y a respaldar al Gobierno libanés a reafirmar la
plena soberanía sobre su territorio y a custodiar sus fronteras.
Se trata del mismo plan B
reciclado (despliegue
de una fuerza multinacional) que quiso imponer sin éxito la halcona negra de
Washington, Condolezza Rice, en la conferencia de Roma, el miércoles, pero esta
vez, según parece, sin ninguna alusión al "desarme de Hezbolá", una
organización, que gracias a la invasión judía, cobró renovada fuerza política y social
en Líbano.
El presidente estadounidense, que
reiteró su posición a favor de una paz "duradera" en Oriente Medio, confirmó que
la secretaria de Estado Condoleezza Rice viajará de nuevo mañana, sábado, a la
región para tratar de convencer a los dirigentes israelíes y libaneses de que
deben trabajar por una "paz duradera" y la estabilidad de ambos países.
Blair, por su parte, afirmó que
la actual situación en Oriente Medio es "una tragedia. Para Líbano, para
Israel y para toda la región en general" y precisó que la solución pasa por tres
pasos fundamentales que no detalló.
Hay que acotar que en la
"tragedia" enunciada por Blair, Líbano, un país sometido hasta hoy a 16
jornadas de bombardeos ininterrumpidos, vive una tragedia humanitaria de
proporciones, con más de 700 muertos, con miles de heridos y desaparecidos, con
su economía e infraestructura destruidas, mientras que Israel (el país
agresor) ha sufrido la baja de 70 personas, la mayoría soldados muertos a mano
de la guerrilla de Hezbolá.
También Blair se refirió a la
nueva visita de Rice a la región (una especie de Plan C) con "un
paquete de propuestas" para tratar de que israelíes y libaneses lleguen a un
acuerdo sobre lo que hay que hacer para frenar la escalada militar agresora a la
que llaman "crisis". (Ver:
La derrota militar de Israel en Líbano y la guerra entre "halcones" y "moderados" en Tel Aviv).
Blair precisó que la segunda etapa,
después del viaje de Rice, es la reunión del próximo lunes del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas de la que Blair espera que surja el envío de una
"fuerza de estabilización internacional" a territorio libanés.
En tercer lugar el primer ministro
británico subrayó la necesidad de contar "cuando antes" con una resolución de
Naciones Unidas que establezca el marco para el "cese de la violencia", en el
cual seguramente la sociedad Washington-Tel Aviv-Gran Bretaña va a tratar de
incluir el "desarme de Hezbolá", un de los objetivos centrales de la invasión
judía a Líbano
No obstante, Blair precisó que nada
de esto funcionará si no se toman "las medidas necesarias para evitar que (la
crisis) ocurra de nuevo", con lo cual obviamente intenta reforzar la idea de que
nada funcionará sin la destrucción de la estructura militar de Hezbolá.
Hay que tener en cuenta, según ambos
socios del Estado judío, que la violencia actual se enmarca en una
situación que afecta a toda la región y en la que también juegan un papel muy
importante otros países, como Siria e Irán.
Como se puede apreciar, y habiendo
fracasado el Plan A militar, y el Plan B diplomático en la conferencia de Roma,
ahora la estrategia judeo-norteamericana-británica apuesta a la imposición
de un "tercer plan", esta vez en el Consejo de Seguridad, para conseguir lo que no
lograron hasta ahora: la derrota de Hezbolá y el control político y social de
Líbano.
Se trata de un naciente Plan B,
a desarrollar sobre las ruinas de Líbano y del vergonzoso fracaso militar de los
halcones israelíes alimentados por el lobby judío que controla la Casa
Blanca.
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