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escenario catastrófico se convirtió en una realidad (...) Bienvenidos al
infierno", titulaba el periódico Maariv.
Según la Radio Pública, "a
partir de ahora hay dos entidades palestinas, 'Hamastan', en la franja de Gaza,
y 'Fatahland', en Cisjordania".
"Irán, a cinco minutos de Ashkelon", la ciudad israelí fronteriza con la
franja de Gaza, decía por su parte el diario Yediot Aharonot.
Los medios israelíes son coincidentes
en señalar que el temor principal predominante en Israel es que Hamás
refuerce y potencie su poder armado con la ayuda de países como Irán y Siria
para un eventual ataque contra su territorio desde Gaza.
Es evidente que la Franja de Gaza se
convierte en una especie de base avanzada de Irán, quien ayuda a Hamás
financiera y militarmente", dijo un alto responsable israelí citado por la
agencia AFP.
La sensación generalizada es que, sin
la barrera de contención de Abbas y Al Fatah, Hamás convierta a toda la Franja
de de Gaza en un solo búnker para el lanzamiento de los temibles cohetes Al-Kassam
contra las poblaciones israelíes fronterizas.
O que, de acuerdo con lo que denuncia
la inteligencia militar, dispare misiles sirios o iraníes de mayor alcance
contra la misma capital, Tel Aviv.
Y la derecha israelí sabe por
experiencia que cuando un cohete de Hamás da en el blanco en cualquier ciudad
fronteriza, impacta directamente en el desgastado gobierno de Olmert que
nunca se pudo recuperar de la crisis que le dejó la derrota en Líbano.
Sin Abbas y Al Fatah controlando los
movimientos de Hamás desde adentro ¿cómo neutralizar y prevenir las acciones de
Hamás camoufladas entre un millón y medio de palestinos?, parece ser la
incógnita del poder israelí reflejada en las disquisiciones y titulares de los
medios.
Este viernes algunos medios y
analistas estadounidenses coincidían en la apreciación de que la desaparición
del "aliado Abbas" y su aparato militar quitaba a Israel el sustento de
inteligencia interna "imprescindible" para sus "ataques selectivos" contra
los dirigentes de Hamás, además de exponer a su aviación, con blancos
deficientemente localizados, a matanzas indiscriminadas de civiles, como sucedió
en Líbano, con el consecuente desgaste de las condenas internacionales.
En
ese sentido, y para demostrar los "servicios" que Abbas y Al Fatah le prestaban
a Washington y Tel Aviv, la cadena de televisión de Hamás informo el viernes que
va a emitir imágenes de documentos encontrados en los centros de seguridad de Al
Fatah que demuestran sus relaciones con la Agencia Central de Inteligencia de
EEUU (CIA).
Según algunos analistas de las
cadenas norteamericanas, la desaparición de Abbas y su cuerpo armado del
escenario de Gaza obligará a Israel a replantear su estrategia de operaciones
militares en vista de que ya no contará con el "señalador" interno que oriente
en el terreno la acción de sus baterías, blindados y aviones.
Todo este contexto negativo, detonado
después de que Hamás tomara el control total sobre Gaza, tiñe de rojo subido el
"escenario catastrófico" que domina el panorama de la dirigencia militar y
política israelí, que describen este viernes los medios locales.
Este viernes, el ejército israelí
procedió al cierre "hasta nueva orden" de los pasos de Karni, Sufa y Erez,
entre Israel y la Franja de Gaza, y el primer ministro, Ehud Olmert, ordenó a la
aviación seguir golpeando la franja "mientras sigan los tiros de cohetes y
las tentativas de ataques terroristas".
Además, Olmert nombró a un nuevo
ministro de Defensa, el recién elegido líder de los laboristas, Ehud Barak,
que previamente trató con el primer ministro la nueva situación imperante en
Gaza.
Por su parte, el ministro saliente, Amir Peretz, advirtió de "un eventual éxodo
masivo de civiles palestinos de la Franja de Gaza hacia Israel", en un intento
por profundizar el "escenario catastrófico" reinante.
Según los medios israelíes, la
"nueva situación" emergente del control de Hamás en Gaza será tratada en la
reunión de Olmert con George W. Bush el 19 de junio en la Casa Blanca.
Mientras tanto -según la sensación
que reflejan los medios locales- en la población israelí crece el temor de que
Hamás y Al Fatah junten sus fuerzas y sus cohetes para desatar un nuevo infierno
sobre la frontera.