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MEDIO ORIENTE  

 

El invasor y el invadido
Quién es quién /
Israel y la masacre interna palestina

 
 

(IAR-Noticias) 14-Junio-07

El que crea que en Palestina hay una sola Palestina, se equivoca. Como en todo país ocupado, como en Irak o como en Afganistán, el invasor judeo-norteamericano divide, enfrenta, y atomiza la resistencia para dominar, y su metodología pasa principalmente por la financiación y provisión de armas y por los flujos de ayuda económica a los sectores internos aliados de la invasión.

Informe especial

Como sucede en Afganistán con el gobierno títere de Karzay, o con su simil kurdo-chií en Irak (que son utilizados para reprimir a la resistencia), en Palestina el eje Tel Aviv-Washington utiliza al gobierno de Abbas y a su brazo armado, Al Fatah, para reprimir y dividir a las organizaciones armadas que resisten a la ocupación israelí y se niegan al reconocimiento del Estado judío.

Cuando se habla de Hamás y Al Fatah, no se trata, como quiere hacer ver el aparato internacional de la prensa sionista, de dos "facciones dementes" enfrentadas en una guerra civil, sino de dos organizaciones armadas cuyos intereses y objetivos son antitéticos por la sencilla razón de que una, Al Fatah, es aliada de la ocupación israelí, y la otra, Hamás, nunca reconoció al Estado judío invasor ni abandonó la lucha armada.

Precisado este marco de la situación palestina, la guerra interna entre Hamás y Al Fatah toma otro ángulo de comprensión, dado que la guerra civil no es tal, sino un enfrentamiento encubierto entre el invasor israelí (mimetizado en el gobierno de Abbas y en la cúpula de Al Fatah) y la resistencia al invasor encaramada en las banderas y el aparato militar de Hamás.

Como sucede en Afganistán, Irak, y en general en todo todo territorio ocupado militarmente, el "gran negocio" del dominador sionista capitalista consiste en enfrentar y dividir a los sectores del país invadido, tirarlos a unos contra otros, por medio de la financiación y la prebenda política, y luego presentar a las matanzas intestinas como "guerras civiles"  o conflictos "inter-religiosos", que le sirve para sacar sus ejércitos de la línea de fuego mientras los invadidos se matan entre sí.

Eso está pasando en Irak con la "guerra inter-religiosa" entre chiíes y suníes, y eso está pasando en Palestina con el sangriento enfrentamiento entre Hamás y Al Fatah, que ya ha causado casi 30 muertos desde el domingo pasado en que se reiniciaron los combates después de una tregua.

Y también es cíclico y repetitivo que tras el fracaso de una invasión o ataque militar israelí a Gaza para controlar y/o destruir a Hamás y a las organizaciones de resistencia palestinas, resurja un nuevo enfrentamiento armado, cada vez más virulento y sangriento, entre Hamás y Al Fatah, que el mes pasado, por ejemplo, dejó 60 palestinos muertos.

Esto le sirve al Estado de Israel y a la prensa sionista internacional para "destacar"  que la "guerra civil" entre Hamás y Al Fatah mata más palestinos que la incursiones militares y los bombardeos genocidas del Estado judío.

Y también ya es cíclico y repetitivo, que cada vez que la aviación y los tanques israelíes atacan Gaza y asesinan palestinos, se paraliza el enfrentamiento interno, y los aparatos militantes (por debajo de las cúpulas) de Hamás y Al Fatah se concentran, cada cual por su lado, en la ofensiva contra Israel y sus ciudades fronterizas.

Y también es cíclico y repetitivo, que cuando los cohetes Al-Kassam comienzan a caer en las ciudades israelíes empieza  el caos  y la paranoia generalizada repercute negativamente en el desgastado y acorralado  gobierno de Olmert que comienza a ser cercado por la oposición y los medios de comunicación del "sionismo de izquierda".

Israel, tal como fracasó en Líbano con Hezbolá, re-invadió Gaza el 26 de junio pasado para destruir a Hamás, y, después de asesinar a más de 400 palestinos, entre ellos mujeres y niños, debió replegar sus tropas sin haber conseguido su objetivo central de terminar con Hamás y las organizaciones de la resistencia.

En diciembre pasado, la aviación y los tanques del Estado judío realizaron otra  incursión represiva en Gaza, matando a casi 200 palestinos, y debieron retirarse tras una condena de la ONU y una oleada de reacciones y críticas internacionales.

A fines del año pasado, la dupla Washington-Tel Aviv resolvió ensayar los primeros pasos de su estrategia con la "guerra civil" para enfrentar abiertamente a Hamás con Al Fatah, utilizando su asociación con Abbas como elemento detonante.

Tel Aviv, Washington, Gran Bretaña y la Unión Europea, los socios del eje sionista que lanzó el criminal boicot económico (que ya mató a miles de palestinos según la ONU) contra el gobierno de Hamás luego de que esta organización le ganara limpiamente  las elecciones a Al Fatah, apoyaron, por primera vez abiertamente, a Al Fatah y al gobierno de Abbas en su lucha contra Hamás.

El presidente palestino fue llenado de elogios, y mientras la Unión Europea anunciaba ayuda económica para Abbas (excluyendo a Hamás), EEUU anunciaba una partida de armas destinada a reforzar el aparato militar de Al Fatah en su combate contra el "terrorismo" de Hamás.

Esto detonó una guerra interna entre Hamás y Al Fatah que mató a más de 100 palestinos desde principios de año.

Una nueva ofensiva militar israelí contra Gaza, el mes pasado, con asesinatos selectivos y encarcelamientos de dirigentes y funcionarios de Hamás, y luego de matar a más de 60 palestinos, fracasó nuevamente al unificar a las bases militantes de la resistencia contra el Estado judío, cuyas ciudades volvieron a ser azotadas por los cohetes  Al-Kassam palestinos.

Los muertos y heridos israelíes volvieron a acorralar nuevamente al gobierno de Olmert  que replegó sus tropas pese a seguir amenazando con una invasión terrestre en alta escala.

Y como es cíclico y repetitivo: Al terminarse los bombardeos israelíes, Hamás y Al Fatah, luego de una tregua, volvieron a enfrentarse en las calles con un saldo de muertos y heridos que aumentan con el correr de las horas.

Y aunque las cúpulas, el lunes, llamaron a una "tregua", las bases de Hamás y Al Fatah desobedecieron y la matanza del lunes se llevó la vida de otros 16 palestinos.

Pero hay un detalle: Todas las estadísticas  y las cifras oficiales señalan que Al Fatah (cuyos combatientes mueren en relación de 7 a 3 con los de Hamás) está perdiendo la guerra interna contra Hamás, mejor posicionada no solamente desde el punto de vista militar sino también del apoyo social entre la población.

Esta realidad, indica que a corto plazo Israel (quizás en horas) tendrá que atacar nuevamente a Gaza en defensa de sus aliados y para tratar nuevamente de destruir a Hamás.

Lo que (por recurrencia cíclica y repetitiva), unirá nuevamente a las organizaciones palestinas en la lucha armada contra el Estado judío terminando momentáneamente con el enfrentamiento intestino.

Es una recurrencia cíclica y repetitiva (una acción que genera la contraria) que seguirá en el tiempo hasta que el invasor y su aliado (Israel-Al Fatah) termine con la resistencia del invadido (Hamás), o viceversa, que Hamás termine  con Al Fatah dejándole sin "caballo de Troya" al eje sionista Israel-EEUU-Unión Europea, la logia imperialista invasora de pueblos que resulta la única beneficiaria de la tragedia palestina.

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