Y también ya es cíclico y repetitivo,
que cada vez que la aviación y los tanques israelíes atacan Gaza y asesinan
palestinos, se paraliza el enfrentamiento interno, y los aparatos
militantes (por debajo de las cúpulas) de Hamás y Al Fatah se concentran, cada
cual por su lado, en la ofensiva contra Israel y sus ciudades fronterizas.
Y también es cíclico y repetitivo,
que cuando los cohetes Al-Kassam comienzan a caer en las ciudades israelíes
empieza el caos y la paranoia generalizada repercute
negativamente en el desgastado y acorralado gobierno de Olmert que
comienza a ser cercado por la oposición y los medios de comunicación del
"sionismo de izquierda".
Israel, tal como fracasó en Líbano
con Hezbolá, re-invadió Gaza el 26 de junio pasado para destruir a Hamás,
y, después de asesinar a más de 400 palestinos, entre ellos mujeres y niños,
debió replegar sus tropas sin haber conseguido su objetivo central de terminar
con Hamás y las organizaciones de la resistencia.
En diciembre pasado, la aviación y
los tanques del Estado judío realizaron otra incursión represiva en
Gaza, matando a casi 200 palestinos, y debieron retirarse tras una condena
de la ONU y una oleada de reacciones y críticas internacionales.
A fines del año pasado, la dupla
Washington-Tel Aviv resolvió ensayar los primeros pasos de su estrategia con la
"guerra civil" para enfrentar abiertamente a Hamás con Al Fatah, utilizando
su asociación con Abbas como elemento detonante.
Tel Aviv, Washington, Gran Bretaña y
la Unión Europea, los socios del eje sionista que lanzó el criminal boicot
económico (que ya mató a miles de palestinos según la ONU) contra el
gobierno de Hamás luego de que esta organización le ganara limpiamente las
elecciones a Al Fatah, apoyaron, por primera vez abiertamente, a Al Fatah y al
gobierno de Abbas en su lucha contra Hamás.
El presidente palestino fue llenado
de elogios, y mientras la Unión Europea anunciaba ayuda económica para Abbas
(excluyendo a Hamás), EEUU anunciaba una partida de armas destinada a
reforzar el aparato militar de Al Fatah en su combate contra el "terrorismo"
de Hamás.
Esto detonó una guerra interna entre
Hamás y Al Fatah que mató a más de 100 palestinos desde principios de año.
Una nueva ofensiva militar israelí
contra Gaza, el mes pasado, con asesinatos selectivos y encarcelamientos de
dirigentes y funcionarios de Hamás, y luego de matar a más de 60 palestinos,
fracasó nuevamente al unificar a las bases militantes de la resistencia contra
el Estado judío, cuyas ciudades volvieron a ser azotadas por los cohetes
Al-Kassam palestinos.
Los muertos y heridos israelíes
volvieron a acorralar nuevamente al gobierno de Olmert que replegó sus
tropas pese a seguir amenazando con una invasión terrestre en alta escala.
Y como es cíclico y repetitivo: Al
terminarse los bombardeos israelíes, Hamás y Al Fatah, luego de una tregua,
volvieron a enfrentarse en las calles con un saldo de muertos y heridos que
aumentan con el correr de las horas.
Y aunque las cúpulas, el lunes,
llamaron a una "tregua", las bases de Hamás y Al Fatah desobedecieron y la
matanza del lunes se llevó la vida de otros 16 palestinos.
Pero hay un detalle: Todas las
estadísticas y las cifras oficiales señalan que Al Fatah (cuyos
combatientes mueren en relación de 7 a 3 con los de Hamás) está perdiendo la
guerra interna contra Hamás, mejor posicionada no solamente desde el punto
de vista militar sino también del apoyo social entre la población.
Esta realidad, indica que a corto
plazo Israel (quizás en horas) tendrá que atacar nuevamente a Gaza en
defensa de sus aliados y para tratar nuevamente de destruir a Hamás.
Lo que (por recurrencia cíclica y
repetitiva), unirá nuevamente a las organizaciones palestinas en la lucha armada
contra el Estado judío terminando momentáneamente con el enfrentamiento
intestino.
Es una recurrencia cíclica y
repetitiva (una acción que genera la contraria) que seguirá en el tiempo hasta
que el invasor y su aliado (Israel-Al Fatah) termine con la resistencia del
invadido (Hamás), o viceversa, que Hamás termine con Al Fatah dejándole
sin "caballo de Troya" al eje sionista Israel-EEUU-Unión Europea, la logia
imperialista invasora de pueblos que resulta la única beneficiaria de la
tragedia palestina.