Las propias usinas de
inteligencia del régimen iraní estarían haciendo correr versiones recogidas y
difundidas por algunas agencias y cadenas sobre un posible golpe
militar con supresión de los derechos constitucionales -como el que ejecutó
Musharraf en Pakistán- para controlar Irán y purgar el país de focos opositores.
Como la información oficial esta
"tabicada", y como los procedimientos no están registrados oficialmente, no se
sabe con precisión la cifra de muertos y detenidos, señalan las fuentes
opositoras.
El oficialismo habla de 20 muertos,
la prensa internacional dice que "son muchos más" y los "reformistas"
hablan de "varias decenas". En concreto, nadie sabe nada con certeza
debido a que los Guardianes no permiten ningún acceso a la información real.
Oficialmente se indica que 475
personas han sido arrestadas hasta ahora. Pero Radio Zamaneh, que emite sus
programas desde Holanda y a través de Internet, elevó esa cantidad a 800,
basándose, según dijo, en versiones publicadas en propios medios de prensa
iraníes.
Entre los arrestados -afirma la radio opositora- se ha identificado a 28
dirigentes reformistas, 20 de ellos pertenecientes a las campañas de dos
candidatos presidenciales derrotados, el ex primer ministro Mir Husein Musavi
y el ex presidente del Majlis (parlamento) Mehdi Karroubi.
Las autoridades -según la misma fuente- también detuvieron a estrechos
colaboradores del ex presidente Mohammed Jatami (1997-2005), del campo
reformista, incluido el ex vicepresidente Mohammad Ali Abatí, el alto
funcionario electoral de ese periodo Mostaza Tayzadeh, y Saied Hayyarian.
La lista de detenidos incluye también
activistas opositores muy conocidos en Irán, como el presidente del
Sindicato de Profesores, Alireza Hashemi, el abogado de derechos humanos Abdul-Fatah
Soltani y los periodistas "independientes" Keyvan Samimi y Reza Tajik.
"Las voces de Soltani y Tajik son muy
importantes en la comunidad de los derechos humanos. Sus arrestos tienen el
evidente objetivo de impedir que informen" al exterior, dijo Hadi Ghaemi, de la
Campaña para los Derechos Humanos en Irán con sede en Nueva York.
"Ahora, con tantos detenidos incomunicados,
tememos que sufran torturas y
maltrato", advirtió Ghaemi.
La página de Internet de Mir Husein
Musavi denunció que fueron detenidos 70 profesores universitarios después
de reunirse el miércoles con el derrotado candidato opositor.
"Musavi mantuvo un encuentro con los profesores
del país, después del cual
fueron detenidas 70 personas presentes en esa reunión", se lee en la página web
de Musavi.
A los corresponsales de la prensa
extranjera que aún quedan en Irán, sólo les dejan revolotear fuera de los puntos
estratégicos (donde no sucede nada) y a los representantes de "ONG's" y
organizaciones de "derechos humanos" (vigías soplones del eje USA-UE) el
gobierno iraní ya les advirtió que empiecen a hacer las valijas.
Se repite un poco lo de Birmania y de
Sudán, pero Irán es la potencia llave del 40% del petróleo mundial que transita
por el Estrecho de Ormuz.
Esta razón es suficiente para que
EEUU y las potencias mantengan la boca cerrada y estudien la situación
antes de hablar.
Los Guardianes están desatados: Por
un lado "aterrorizan" con la represión abierta y a la luz del día, y
por otro, actúan en las sombras para descabezar las células operativas que conducen la
rebelión en las calles.
La represión se complementa (como se
detalló más arriba) con la detención de políticos, periodistas y catedráticos
universitarios vinculados o activistas de la estructura del poder
"reformista" que conduce la operación "caballo de Troya" en Irán.
Teherán, como dice un corresponsal de
Reuters, se ha blindado y sólo habla el lenguaje militar.
Un ayatola golpista, Hosein Alí
Montazerí, una de las figuras religiosas del chiísmo que permanece bajo arresto
domiciliario por conspirar contra el régimen que controla Irán, advirtió
que si se mantiene la represión de las protestas en Irán podría caer el
Gobierno.
"Si el pueblo de Irán no puede
reivindicar sus derechos legítimos en manifestaciones pacíficas y se mantiene la
represión, la frustración creciente podría eventualmente destruir las
fundaciones del Gobierno y provocar de este modo su caída", asegura Montazerí en
un comunicado.
Viraje estratégico

No obstante las versiones
"conspirativas" de todo tipo contra el Gobierno que decidió exterminar de raíz
la sedición, el estado mayor "reformista" decidió cambiar de rumbo y
jugar a una estrategia de doble cara.
La oposición iraní decidió anular la
concentración prevista para este jueves, después de que el miércoles el aparato
policial reprimiera con especial dureza una marcha frente al Parlamento.
Según explicaron miembros de la
plataforma "Etemad Melli", su líder, el clérigo
reformista Mehdi Karrubí, anuló la ceremonia que pretendía celebrar en recuerdo
de los muertos por la represión en los últimos trece días de protestas por el
resultado de las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio.
"Es una situación injusta, porque
no se deben prohibir las ceremonias religiosas
en mezquitas. Pero el Ministerio nos ha advertido de que es ilegal y de que se
empleará la fuerza", explicaron citados por varias agencias internacionales.
Pero la verdadera causa de la
suspensión de las manifestaciones reside en dos razones principales: A) La
mayoría de los opositores ya no salen a la calle por temor a la represión,
B) Las cúpulas del gobierno y de los golpistas ya han iniciado un acercamiento
para negociar una salida transitoria de mutua conveniencia.
La prensa internacional coincide
sobre la realización de una "cumbre" entre el líder supremo del régimen,
el ayatolá Ali Jamenei, que respalda a Ahmadineyad, y el ex presidente Ali Akbar
Hashemi Rafsanayani, que apoya al principal candidato derrotado, Mir Husein
Musavi.
Rafsanayani, ex presidente de Irán, y
Jamenei, dueño de todo el poder y máximo jefe de los Guardianes, se odian y
compiten amablemente (pero a muerte) por el poder en el vértice del triángulo de
las máximas decisiones.
Rafsanayani, presentado como un
ayatola "pragmático", es el poder detrás de Musavi, el candidato derrotado por
Ahmadineyad, que es apadrinado a su vez por Jamenei, dentro de la línea de
confrontación dura con Israel y EEUU.
El ex presidente Rafsanayani, que fue
uno de los motores de la revolución de 1979, dirige dos de los órganos de poder
de Irán, la Asamblea de Expertos -que elige e incluso puede deponer al líder
supremo- y el Consejo de Determinación o Discernimiento, que media en las
disputas entre el Parlamento y el poderoso Consejo de Guardianes.
Ambos sectores parecen haber llegado
a un acuerdo de emergencia para impedir que la República Islámica se
desintegre en un enfrentamiento interno que -por ahora- van perdiendo por
goleada los "reformistas".
En pos de este acuerdo provisorio
(para detener la pelota), Rafsanayani y Jamenei mantuvieron el miércoles una
reunión con varios diputados y responsables en el Parlamento, buscando una
alternativa para poner fin simultáneamente a las protestas y a la represión
violenta.
"Los parlamentarios le pidieron al ayatolá Rafsanayaní que ayude a resolver los
problemas y les dio su apoyo. Esperamos ahora las medidas prácticas para que
esta situación concluya de una vez", dijo el presidente de la Comisión de
Seguridad nacional de la Cámara, Ala Edin Boroujerdi.
"Durante la reunión, la comisión también le expuso a Musavi lo que esperan de él
y (el ex primer ministro) expresó su interés en solucionar la cuestión", agregó
Boroujerdi, a quien cita la agencia iraní de noticias Fars.
Pero, y mientras el sector opositor
parece "renunciar" por ahora a la convocatoria de nuevas movilizaciones,
una conspiración contra el presidente Ahmadineyad supuestamente comienza
a gestarse en el Parlamento iraní.
De acuerdo con una información
lanzada por la CNN y la cadena británica BBC, más de 100 parlamentarios del
sector "reformista" rechazaron la invitación para acudir a la investidura
del recién reelegido presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
La maniobra estaría orientada a
hacerle un "vacío" y quitarle legitimidad a la reelección de Ahmadineyad
denunciada como "fraudulenta" por el candidato opositor Musavi y la cúpula
"reformista" golpista.
Por otra parte, y mientras las dos
cúpulas negocian, el candidato Mir Husein Musavi ha denunciado este jueves que
tiene acceso restringido a sus seguidores y que se encuentra bajo presión
para revocar su petición de que las elecciones sean anuladas.
En resumen, y mientras los Guardianes
controlan Irán con mano de hierro, los "reformistas" ganan tiempo, juegan a una
estrategia de presión y de negociación, mientras reacomodan sus piezas en
el tablero para iniciar un contraataque.
La guerra continúa.
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