El rescate de la política franco-colombiana, Ingrid Betancourt, no fue
producto de una "operación limpia" del ejército de Colombia sino que fue
el resultante de un acuerdo con un grupo desertor de las FARC a cambio de dinero y
exilio asegurado en Europa. Los desmedidos elogios a Uribe y el apoyo a su
tercera reelección que impulsa Betancourt, estarían encubriendo un pacto entre
el presidente colombiano y Sarkozy orientado a convertirla en la futura
canciller de Colombia. Primer paso, a su vez, que le abriría un apoyo
asegurado de EEUU y la Unión Europea a su candidatura presidencial.
Informe especial
IAR Noticias
Según Radio Suisse Romande,
emisora pública del país europeo, "los 15 secuestrados fueron en realidad
comprados a los miembros de las FARC detenidos durante la operación -se apunta
la cifra de 20 millones de euros (US$ 31 millones)- y la operación de rescate
fue una puesta en escena".
Es decir, y como lo anticipó IAR
Noticias (
La operación para liberar a Betancourt ¿Un entreguista de las FARC?),
el rescate se posibilitó por el soborno al grupo de las FARC que custodiaba a
Betancourt y los prisioneros y no por un "operación engaño" de la
inteligencia militar como lo presentó el gobierno de Colombia.
La operación rescate de Betancourt
buscaba dos objetivos de máxima: Levantar la imagen del gobierno de Uribe
y preparar su tercera reelección, poniendo en ridículo a las FARC y dejándolas
como ineficientes y debilitadas.
El primer objetivo contó con la
complicidad de la propia Betancourt quién elogió desmedidamente la "limpieza" de
la operación de rescate, se abrazó con el jefe del Ejército colombiano (un
represor con prontuario de la Escuela de las Américas), dio su apoyo a la
reelección de Uribe, y se refugió en la Francia de Sarkozy a quien considera,
según sus propias palabras, su "propia casa"
Además, los medios israelíes
informaron claramente en los últimos días que, al menos entre bambalinas,
detrás del rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de manos de las FARC
estaba Israel (
Conocíamos
la operación" dice EEUU: Ex oficiales israelíes actuaron, dice Haaretz).
Mientras el diario
israelí Haaretz informó que dos ex oficiales de fuerzas especiales israelíes actuaron en la
operación de rescate de Ingrid Betancourt en Colombia, la Casa Blanca admitió
por medio de un comunicado haber facilitado "apoyo" a las fuerzas colombianas
que liberaron a la política norteamericana y a 14 rehenes de las FARC.
La actividad israelí en la
operación, señala el periodista especializado en temas de inteligencia militar
Yossi Melman, implicó a un amplio grupo de ex oficiales del Ejército y del
Mossad (Servicio de Inteligencia en el Exterior) y fue coordinada por la empresa
Global CST, propiedad del ex jefe de planificación del Estado Mayor israelí,
general Israel Ziv, y el general de brigada y antiguo responsable de
inteligencia militar, Yosi Kuperwasser.
El General. (R) Israel Ziv, fue
jefe de las tropas israelíes en la Franja de Gaza y luego jefe de
Operaciones en el Estado Mayor del Ejército.
El vice presidente de la compañía de mercenarios es el Brigadier General (R)
Yosi Kuperwasser, destacado oficial de Inteligencia, que fue jefe del
Departamento de Investigación del Servicio de Inteligencia militar.
Melman cita además una fuente en Colombia que reconoce el papel de los asesores
israelíes. Según diversas fuentes, la compañía de ex oficiales israelíes
habría firmado con Colombia un contrato por 10 millones de dólares.
Según el canal 10 de la TV israelí, Ziv intervino durante varios meses en la
preparación de la unidad que llevó a cabo el espectacular rescate, lo que
estaría convalidado también por el canal 2, que meses atrás transmitió un
documental sobre los asesores militares israelíes en Colombia.
Cuando visitó oficialmente Israel,
el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, dijo en entrevista
a la BBC: "Israel tiene unas de las mejores Inteligencias del mundo. El
terrorismo se combate sobre todo y ante todo con Inteligencia y es mucho lo
que Israel nos puede enseñar y ayudar en ese tema".
La radio suiza asegura que los US$
20 millones de pago a los desertores de las FARC que entregaron a Betancourt
salieron de Washington -tres de los liberados son estadounidenses que
supuestamente trabajaban para la DEA y que según la radio suiza eran agentes del
FBI- y que fue la esposa de uno de los guardianes de los secuestrados quien
sirvió de intermediaria para la transacción.
Ésta habría sido arrestada por el ejército colombiano y liberada para que se
reintegrara a las FARC y consiguiera que su marido cambiara de bando.
Según informó la
la radio suiza el
viernes, esta puesta en escena permitió al presidente Uribe mantenerse en su
línea de excluir toda negociación con los rebeldes hasta que los
secuestrados no sean liberados .
De acuerdo con la página web francesa Mediapart, la liberación de Ingrid
Betancourt y otros 14 rehenes no fue un logro del ejército colombiano, sino que
se debió a la deserción de un grupo de las FARC a cambio de dinero y de
exilio en Francia.
El medio -dice Mediapart-
la operación militar del miércoles reivindicada por el gobierno colombiano no
fue tal, sino el fruto de una negociación directa de los servicios secretos
colombianos con el grupo guerrillero que tenía cautiva a Betancourt.
Además, la página web afirmó que
la liberación de Betancourt podría haberse producido ya a primeros días de marzo,
pero el gobierno colombiano hizo fracasar el plan porque éste habría sido
demasiado favorable para las FARC y para las autoridades ecuatorianas,
comprometidas en una compleja mediación.
El comando rebelde que tenía presa
a Betancourt y a los tres estadounidenses había hecho saber hace algo más de
tres meses a las autoridades colombianas que estaba dispuesto a desertar y
entregar a los rehenes a cambio de inmunidad y de la garantía de exilio en
Francia, señaló Mediapart.
La iniciativa se produjo
coincidiendo con la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes, el 1 de
marzo. Esta operación del ejército colombiano en territorio ecuatoriano provocó
una crisis entre Bogotá y Quito, que aún sigue.
Según Mediapart, y en contra de la versión oficial, no hubo ninguna
infiltración a las FARC de los servicios especiales militares de Colombia,
sino que el grupo que controlaba a Betancourt fue seguido día a día gracias a la
ayuda logística estadounidense mientras se preparaba el escenario de la
rendición.
El periodista Frederich Blassel, de la emisora pública suiza Radio Suisse
Romande (RSR), afirmó, citando una fuente "fiable" y cercana a los
acontecimientos, que Bogotá, con ayuda de EEUU, pagó a Gerardo Antonio Aguilar,
alias "César" (el jefe del grupo que custodiaba a Betancourt) US$ 20
millones del fondo de US$ 100 millones que Colombia tiene para comprar a los
guerrilleros que deserten y faciliten información o entreguen a secuestrados.
Pierre Bavaud, responsable del servicio exterior de la radio suiza, precisó que
el dinero no se pagó en concepto de rescate a las FARC (que fueron
engañadas no por el ejército de Uribe, sino por sus propios subordinados) sino de
pago a quienes les mantenían cautivos para comprar su liberación.
Añadió que en un futuro próximo
tanto "César" como Alexander Farfán, alias "Enrique Gafas", se
beneficiarán de una amnistía y se instalarán en el extranjero. Este montaje
-indicó- permite al gobierno de Álvaaro Uribe seguir manteniendo su postura
contraria a cualquier negociación con las FARC mientras no se libere a los
retenidos.
Los dos enviados europeos habían
contactado ya con la dirección guerrillera, después de que el gobierno de Uribe
hubiera autorizado los contactos, "a los que hacía un estrecho seguimiento",
indicó por otra parte ABP (Agencia Bolivariana de Prensa), que citó fuentes de los gobiernos colombiano y francés.
Los beneficiarios
Los expertos en Francia y en
Venezuela -entre bambalinas- ya hablan de un "triple beneficiario" del
rescate de Bentancourt.
En primer lugar, Uribe y EEUU:
Que a través de la "subida de imagen" con el rescate consideran segura la
prolongación de su alianza con el Plan Colombia en un tercer periodo del
presidente colombiano, además de que la operación rescate sirviera para
reafirmar la vigencia "exitosa" de la "guerra contraterrorista" en América Latina
con las FARC como su símbolo emblemático.
La operación mediática con el
rescate de Betancourt fue tan efectiva para el gobierno de Uribe, que el viernes
el ministro de Hacienda Oscar Zuluaga aseguró que la liberación de la ex rehén
de las FARC incidió positivamente en la economía a tal punto que habló del
"efecto Ingrid"
En segundo lugar, Sarkozy:
cuya imagen pública (en pronunciada decadencia) se vio mediáticamente favorecida
por su grado de "influencia" y de participación en el rescate de Bentacourt, lo
que a la vez refuerza su figura en momentos que Francia ejerce la presidencia
interina de la Unión Europea.
En tercer lugar,
Betancourt: Que
de ser una política casi desconocida en el mundo, pasó a detentar un hegemonía
de exposición mediática que ya proyectó su figura a escala global haciendo que
todos los líderes mundiales (incluido el Papa) quieran "fotografiarse"
con ella.
En los círculos del poder
colombiano -según "deslizan" algunos analistas- ya se habla de un "pacto
Sarkozy-Uribe" por el cual la política colombiana se convertiría en ministra
de Relaciones Exteriores de Colombia en una tercer gestión de Uribe (o quizás
antes).
De esta manera, Uribe reafirmaría
sus lazos con Europa, y Sarkozy contaría con Betancourt (más incondicional a
Francia que a Colombia) como un baluarte de la influencia de la Unión Europea
en América Latina.
Por su parte, EEUU, tendría en
Bentacourt (proyectada como una heroína de los "derechos humanos") una vocera
de "prestigio" de la "guerra contra el terrorismo" en toda América Latina.
El anuncio de Bentancourt de
seguir luchando hasta las "últimas fuerzas" por la liberación de los rehenes de
las FARC se inscribe dentro del pacto establecido entre bambalinas por EEUU,
Uribe y Sarkozy quien, como se sabe, es el principal operador sionista del ataque
militar a Irán en Europa.
De esa matriz, salieron los US$ 20
millones para pagar a los desertores de las FARC que entregaron a Bentancourt al
ejército colombiano.