En
concreto, desde el
escenario de la "crisis de los rehenes" de las FARC, y sin que mediara aviso
previo, América Latina pasó (según rezan los titulares de la prensa
internacional) a instalarse en el medio de una peligrosa "escalada
militarista regional".
Desde el lado del Imperio y sus
"cachorros" durante todo el lunes le echaron la culpa a Chávez: los
diarios, radios y televisoras regionales se hicieron eco de la propaganda
del Departamento de Estado y de la prédica de las usinas "antichavistas" y
"gusanas" de Miami, argumentando que el presidente venezolano "sin tener nada
que ver en el conflicto" movilizó tropas en la frontera para copar el centro
de la escena y desviar la atención de sus problemas internos en Venezuela.
Y para completar el cuadro: Señalaban
que Correa, un "títere de Chávez", movilizó tropas y también rompió
con Colombia siguiendo órdenes del presidente de Venezuela.
En definitiva, la prensa convencional
regional (arrastrada por la CNN en español), manipuló cerebros todo el día lunes
siguiendo el clásico libreto de Washington y la CIA: Mezclar en una sola
bolsa a Chávez y a los gobiernos de izquierda con las FARC.
Ese fue el argumento central de los
improvisados "comentaristas" y "analistas" de la prensa latinoamericana de
"derecha" que ya empezaron a soliviantar la "guerra contraterrorista" contra
las FARC y a impulsar una campaña de alerta contra las maniobras
"guerreristas" del presidente de Venezuela.
Y el conflicto alcanzó un pico cuando
Rafael Correa anunció que rompía con el gobierno de Uribe:"Frente a una
sucesión de hechos e inamistosas imputaciones y de conformidad con lo
establecido en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, el
gobierno de Ecuador ha decidido romper relaciones diplomáticas con el gobierno
de Colombia, a partir de esta fecha", señaló una carta enviada en la tarde
del lunes por
la Cancillería de Quito.
Formalmente, Quito tomó la decisión, luego de que
Bogotá lo acusara de apoyar a las FARC, y que la policía colombiana
(títere del FBI y de la CIA) acusara a Chávez de donarle a la guerrilla 300
millones de dólares.
Pero lo más llamativo y gracioso fueron las pruebas que esgrimió el gobierno
del "cachorro" Uribe: El director de la Policía colombiana, general Oscar
Naranjo, en una conferencia de prensa mostró "correos electrónicos
escritos por el jefe rebelde abatido, hallados en una de sus computadoras
portátiles, en los que hablaba de contactos, a nombre de Correa, entre las FARC y
el ministro de Seguridad Interna y Externa ecuatoriano, Gustavo Larrea.
Pero la acusación de Bogotá no fue
sólo contra Correa. Mostrando otra "comunicación" que Reyes envió a sus
compañeros un día antes de su muerte, el viernes, el vocero policial colombiano
acusó a Hugo Chávez de haber donado 300 millones de dólares a la guerrilla
para financiar sus actividades en Colombia.
"Una nota recogida por Raúl Reyes habla del agradecimiento de Chávez" con la
donación de este dinero -por el aporte de 100 millones de pesos (unos 50 mil
dólares actuales) que las FARC cuando estaba preso entregó en ese momento al
presidente Chávez", añadió Naranjo, quien dio cuenta de comunicaciones entre
Manuel Marulanda, líder emblemático del grupo, y Chávez.
Las infantiles "pruebas", hicieron
recordar los ejemplares del Corán que siempre olvidan los "terroristas
islámicos" (de la CIA) cuando cometen sus atentados. ¿Cómo probar que fue
Raúl Reyes el que escribió en su computadora secuestrada por el ejército
colombiano? ¿Y cómo probar que la computadora pertenecía Reyes?
No obstante lo pueril de las
"pruebas", la prensa internacional las dio por veraces y llenó el mundo de
titulares como: "Chávez y Correa vinculados a las FARC" mientras sus
(casi descerebrados) analistas comenzaban a aterrorizar con "Chávez
impulsor de una guerra regional".
La trama "antiterrorista" del asesinato de
Reyes
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El jefe guerrillero Raúl Reyes (Foto La Jornada,
México) |
El presidente Álvaro Uribe y el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez.
(Foto Reuters y AP) |
¿Para qué EEUU ordenó asesinar a
Raúl Reyes? Los que manejan información clasificada saben que el portavoz de
las FARC contaba con una especie de "zona liberada" tácitamente respetada por
Europa, incluso por EEUU, en su condición de negociador del canje de rehenes de
las FARC por prisioneros de esa organización.
Pensar que Reyes fue asesinado para
"parar las negociaciones" con los rehenes es un absurdo, ya que las
mismas fueron montadas como un "show" de entretenimiento que beneficiaba a todos
los participantes, y aunque Chávez estaba en el centro, Uribe, EEUU y Europa
también sacaban su rédito de la "misión humanitaria".
Desde hace cuatro años,
según consta en diversos informes, el gobierno colombiano y la
inteligencia norteamericana, vienen desarrollando operaciones
para vincular al "terrorismo latinoamericano"
de las FARC y al "terrorismo islámico"
de Al Qaeda en planes
comunes para crear un proceso de violencia y de caos,
tanto en EEUU como en América Latina.
La estrategia cobró un nuevo
punto de inflexión a partir de la "marcha mundial" contra las FARC
organizada por el gobierno de Uribe y usinas del espionaje norteamericano desde
Internet.
La estrategia (según se desprende de los propios informes) busca instalar la
"guerra contraterrorista" global en América Latina mezclando a las FARC y otras
organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional" orientados a
vulnerar la seguridad nacional de EEUU y a desestabilizar toda la región.
En diversas exposiciones ante el Comité de Inteligencia del Senado la CIA y el
FBI han coincidido en que las "células clandestinas" de la red Al Qaeda, los
"terroristas" de las FARC, y las ambiciones nucleares del régimen de Irán, son
las principales amenazas que enfrentan los intereses de EEUU en el mundo.
En el trazado de este objetivo los servicios de inteligencia y el gobierno
colombiano, a su vez, realizan constantes operaciones para complicar a
las FARC con actividades del narcotráfico y de violencia política planeada para
"desestabilizar a los gobiernos de la región".
Dentro de este escenario, la "misión permanente" del gobierno títere de Uribe, ha sido la de ensamblar el accionar "terrorismo de las FARC" con el
narcotráfico y el "crimen organizado" y con los "gobiernos de
izquierda", vinculando el "objetivo
local" con el "objetivo internacional" del
"terrorismo" de Al Qaeda.
Así como
los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" en la década
del setenta identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la
"libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "terrorista"
como la fuente
del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región.
Según la prédica constante de Uribe y sus servicios de inteligencia detrás del
armado "terrorista" y "criminal" de las FARC se agazapan el negocio de las
drogas, la prostitución, las mafias y las armas, pero, básicamente en sus
entrañas acechan los viejos fantasmas del "caos" y de la "violencia",
cuyo
enganche con los conflictos sociales sintetiza el flamante objetivo neo-represor
de la "guerra contraterrorista" con central operativa en el Comando Sur.
Pero a este marco siempre se agrega
la presencia de los "gobiernos de izquierda" con Chávez a la cabeza vinculados
al accionar "terrorista" de las FARC, tanto en carácter de "protectores" como de
"financistas".
Cuando Venezuela compró armamento
en Rusia, y Chávez reforzó su alianza militar y comercial con Teherán y Moscú,
Washington lo acusó de estar fomentando una "carrera armamentista"
con objetivos "desestabilizadores" en América Latina.
El Comando Sur y la CIA
denunciaron "triangulación de armas" de Venezuela hacia países "conflictivos" como
Bolivia y Perú con el propósito de crear "focos desestabilizadores"
agregados a los conflictos sociales en la región.
A fines del año pasado, Chávez y
Uribe mantuvieron una escalada de acusaciones y de enfrentamiento mediático que
culminó con una amenaza de ruptura diplomática por parte de Venezuela.
El conflicto volvió a aumentar los
decibeles cuando, en enero pasado, Chávez "sinceró" sus vínculos con las FARC
pidiendo a EEUU y la Unión Europea que sacara a la guerrilla de su lista de
"organizaciones terroristas".
Uribe, quien consiguió el respaldo
de la UE en su reciente gira por Europa, mantiene las "relaciones congeladas"
con Chávez, y con apoyo de Washington comenzó una ofensiva internacional
contra las FARC, que por tiro de elevación toca a Chávez y a su proyecto de
influencia regional.
Medios y analistas de Colombia y
Venezuela ya señalaban en los últimos días que hay un "clima enrarecido"
y una creciente militarización en la frontera de ambos países que acompaña
al marco político de tensión entre Caracas y Bogotá.
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Uribe y Chávez : en el centro escalada
militar preparada por el espionaje USA. |
El informe
"preparatorio"
Pero la
primera señal de que "algo se estaba preparando", lo dio el jefe del
espionaje de EEUU en la segunda semana de febrero de este año.
Durante la presentación de un informe
anual ante el senado de su país, el 8 de febrero, el director de Inteligencia Nacional de Estados
Unidos, Michael McConnell, hizo una advertencia sobre la vinculación del
gobierno de Venezuela con las FARC y el narcotráfico en América Latina.
En el informe de 45 páginas, el espionaje norteamericano también vincula a las
FARC con la red Al-Qaeda e incluye una "detallada
evaluación" sobre América Latina con Venezuela como más extenso tópico de
preocupación.
El informe acusa a Chávez de falta de cooperación en la lucha contra el
narcotráfico y, en ese sentido, vincula al gobierno venezolano con el tráfico
de cocaína hacia EEUU, un señalamiento que también hizo el mes pasado el
director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas de EE.UU.,
John Walters.
De esta manera, se volvió a ligar a Chávez con
el eje FARC-narcotráfico-Al Qaeda, como parte de la estrategia para apuntalar la
"guerra antiterrorista" y los acuerdos con los gobiernos títeres y ejércitos
regionales.
Completando el panorama "terrorista", en el documento se señala que el
presidente venezolano, Hugo Chávez, "seguirá buscando unir a Latinoamérica, bajo
su liderazgo, en una agenda radical de izquierda y anti-estadounidense y
a contemplar a Cuba como un aliado ideológico clave".
El jefe de los espías USA dijo que bajo la influencia venezolano-cubana "los
líderes de Bolivia, Nicaragua y Ecuador están persiguiendo
agendas que buscan prolongar mandatos presidenciales, debilitan los medios de
comunicación y libertades civiles".
Poniéndolos como ejemplo
paradigmático de la "guerra contra el terrorismo", el informe alaba el esfuerzo
de los gobiernos de Uribe y de Calderón, los "cachorros" más sumisos del
Imperio, cuyos ejércitos operan en coordinación directa con el Comando Sur de EEUU.
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El cadáver de Raúl Reyes, (Foto. El Tiempo,
Colombia) |
La guerra, según Chávez
Hay un
punto en el que coinciden los expertos: El asesinato de Reyes no estuvo
orientado contra las FARC sino que su objetivo principal fue provocar una segura "reacción militar de
Chávez" tal como ocurrió cuando movilizó sus fuerzas en la frontera con Colombia
y amenazó a Uribe con una guerra.
En esta
hipótesis de trabajo, la militarización del conflicto Colombia-Venezuela,
con Chávez como primer actor, otorga consistencia a los informes del
Pentágono y del espionaje estadounidense señalando al presidente venezolano como
el eje del "terrorismo" de las FARC, por un lado, y de los "gobiernos
de izquierda desestabilizadores" por el otro.
Como dijo
el líder cubano. Fidel Castro, suenan trompetas de guerra ¿Pero a quién
le conviene la guerra o una escalada militar entre Colombia y Venezuela con
Ecuador como tercer protagonista?
En este
escenario, a Chávez, con graves problemas internos luego de su derrota en el
referendo, con la oposición en ascenso y
acusándolo de "dictador belicista", con las fuerzas armadas venezolanas
divididas entre "chavistas" y "antichavistas", tiene el espacio acotado para
beneficiarse de una guerra con Colombia, que podría detonar una reacción
militar en su contra atizada por el antichavismo y la CIA.
Por otro
lado, una guerra Colombia-Venezuela (además desatar una escalada del
precio del petróleo que produciría un impacto inflacionario y recesivo a escala
mundial, incluida Venezuela) paralizaría y aislaría al país precipitando la fuga de los "inversores" y capitales que hoy sostienen el
crecimiento de la sociedad de consumo capitalista en Venezuela.
Una guerra
Colombia-Venezuela y el enfrentamiento con EEUU que conllevaría,
paralizaría, en primer lugar, el comercio venezolano-estadounidense (la mayoría
de las importaciones y exportaciones del país) y generarían un proceso combinado
de recesión con inflación (la estanflación) que detonaría inmediatamente en una
reacción social a la escalada desocupacional que produciría.
¿Quién
dijo que Chávez se beneficiaría de una guerra con Colombia? Salvo la campaña de
las grandes cadenas sionistas, nadie puede sostener con pruebas esa
afirmación.
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Juan Manuel Santos, ministro de
Defensa colombiano, felicita al general Fredy Padilla, comandante de las fuerzas
militares colombianas. (Foto AP- La Jornada, México) |
La guerra, según Washington
Decididamente, a Chávez, en estos momentos, una guerra militar con Colombia no
le conviene bajo ningún punto de vista, salvo que decida suicidarse.
En cambio
EEUU (el que digita al gobierno de Uribe) tiene tres hipótesis fuertes para
beneficiarse con una guerra entre Colombia y Venezuela:
A) Anudar
(argumentando el conflicto ) una acción "contraterrorista regional" con
los gobiernos aliados (la mayoría de Latinoamérica) para detener a Chávez y a
las FARC, desplegando una "fuerza de paz" en la frontera
Colombia-Venezuela integrada por ejércitos locales controlados por el
Comando Sur de EEUU.
B)
Utilizar el conflicto armado Colombia-Venezuela para apoderarse de las
regiones petroleras claves de Venezuela, tal como sostienen el gobierno de
Chávez y los analistas bolivarianos.
C) Valerse
de una guerra entre Colombia y Venezuela para incrementar su
dispositivo militar en la región, cerrando el control sobre las
cinco fronteras (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela) donde se halla
la gigantesca bolsa de petróleo compartida, fortificando una llave de ingreso
al agua, el gas y los extraordinarios recursos de biodiversidad del Amazonas,
vitales para la supervivencia futura de la humanidad.
En
síntesis, detrás de una guerra Colombia-Venezuela (aprovechando el efecto dominó
que desataría) están los planes
de control geopolítico, petrolero
y militar regional de Washington disfrazados de "guerra contra el
terrorismo".
Ese plan
tomó consistencia cuando Venezuela compró armamento
a Rusia, mientras Chávez reforzaba su alianza militar y comercial con Teherán y Moscú,
y Washington lo acusaba de estar fomentando una "carrera armamentista"
con objetivos "desestabilizadores" en América Latina.
El Comando Sur y la CIA
denunciaron "triangulación de armas" de Venezuela hacia países "conflictivos" como
Bolivia y Perú con el propósito de crear "focos desestabilizadores"
agregados a los conflictos sociales en la región.
En la Colombia
de Uribe (siguiendo los lineamientos de Washington) se encendió una "luz roja" y las fuerzas armadas comenzaron
a barajar hipótesis que señalaban a Venezuela como un virtual "arsenal de las
FARC".
Todo este
cuadro fue conformando lo que hoy la prensa del sistema describe como
"escalada regional del conflicto" entre Colombia y Venezuela.
En ese
escenario, el asesinato de Raúl Reyes fue solo el detonante de un "clima
preparatorio" de la guerra organizado por los informes del Pentágono y del
espionaje norteamericano.
Y sólo
habrá guerra o "escalada militar" si Chávez cae en la trampera.