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LATINOAMERICA  

 

La "guerra antiterrorista" regional

El plan para convertir a las FARC en la "Al Qaeda" latinoamericana

 
 

(IAR Noticias) 08-Febrero-08

Manifestantes protestan en Colombia contra las FARC

Desde hace cuatro años, según consta en diversos informes, el gobierno colombiano  y la inteligencia norteamericana, vienen desarrollando operaciones para vincular al "terrorismo latinoamericano" de las FARC y al "terrorismo islámico" de Al Qaeda en planes comunes para crear un proceso de violencia  y de caos, tanto en EEUU como en América Latina. La estrategia  cobró un nuevo punto de inflexión a partir de la "marcha mundial" contra las FARC organizado por el gobierno de Uribe y usinas del espionaje norteamericano desde Internet.

Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com

Informe especial

La hipótesis de trabajo para vincular a las FARC con Al Qaeda existe y viene cobrando forma a partir de exposiciones que han realizado en el Congreso de EEUU los jefes de la CIA, de la Agencia de Seguridad Nacional, el FBI, y la Agencia de Inteligencia para la Defensa, es decir, de los máximos proveedores de inteligencia a la Casa Blanca, además de los informes del Comando Sur.

Tanto el FBI como  la CIA vienen denunciado ante el Senado que Al Qaeda y las FARC, junto con la "red islámica" infiltrada en EEUU, planean ataques terroristas en suelo norteamericano  y en América Latina.

En los últimos cuatro años las agencias de espionaje USA han mostrado con frecuencia "evidencias" de reuniones entre el mando de las FARC y la red fundamentalista islámica de Bin Laden para coordinar organización y logística orientados a ataques terroristas contra blancos situados dentro de EEUU y de territorio latinoamericano.

La estrategia (según se desprende de los propios informes) busca instalar la "guerra contraterrorista" global en América Latina mezclando a las FARC y otras organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional" orientados a vulnerar la seguridad nacional de EEUU y a desestabilizar toda la región.

En diversas exposiciones ante el Comité de Inteligencia del Senado la CIA y el FBI han coincidido en que las "células clandestinas" de la red Al Qaeda, los "terroristas" de las FARC, y  las ambiciones nucleares del régimen de Irán, son las principales amenazas que enfrentan los intereses de EEUU en el mundo.

En el trazado de este objetivo los servicios de inteligencia y el gobierno colombiano, a su vez,  realizan constantes operaciones para complicar a las FARC con actividades del narcotráfico y de violencia política planeada para "desestabilizar a los gobiernos de la región".

Dentro de este escenario, la "misión permanente" del gobierno títere de Uribe, ha sido la de ensamblar el accionar "terrorismo de las FARC" con el narcotráfico y el "crimen organizado" vinculando el "objetivo local" con el "objetivo internacional" del "terrorismo" de Al Qaeda.

Así como los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" en la década del setenta identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la "libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "terrorista" como la fuente del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región.

Según la prédica constante de Uribe y sus servicios de inteligencia detrás del armado "terrorista" y "criminal" de las FARC se agazapan el negocio de las drogas, la prostitución, las mafias y las armas, pero, básicamente en sus entrañas acechan los viejos fantasmas del "caos" y de la "violencia", cuyo enganche con los conflictos sociales sintetiza el flamante objetivo neo-represor de la "guerra contraterrorista" con central operativa en el Comando Sur.

Asimismo la estrategia operacional conjunta del gobierno colombiano y la CIA apunta a vincular a la organización guerrillera con las mafias del delito, y con todas las actividades relacionadas con el narcotráfico y los negocios ilegales en Latinoamérica.

Informes aparecidos entre el 2004 y el 2005, "revelan" las cuentas y la estructura financiera de las FARC, destacando su carácter de "organización guerrillera más rica del mundo", que recuerda las operaciones internacionales de prensa con el "Bin Laden millonario", en los prolegómenos organizativos del atentado terrorista contra las Torres Gemelas en Nueva York.

La revelación "constante" de la conexión FARC-Al Qaeda-narcotráfico-crimen organizado intenta darle consistencia y mayor coherencia orgánica a la adhesión de los gobiernos, los ejércitos y la policías locales a la "guerra contraterrorista" exportada por EEUU a todo el mundo.

Igual que sucedió con la red Al Qaeda, las usinas mediáticas de la CIA intentan convertir a las FARC en una organización terrorista supranacional, cuyo poder militar-organizativo-financiero y capacidad operativa, no tienen límites y están en constante expansión.

Por imperio del "nuevo modelo" (agitado permanentemente por Uribe y las usinas del espionaje norteamericano) las selvas colombianas ya se habrían convertido -como lo fue Arabia Saudita en el Medio Oriiente- en el centro exportador de logística, armas y organización terrorista a toda Latinoamérica.

El plan cobró un nuevo impulso con la reciente gira de Uribe por Europa para conseguir "apoyo internacional" contra las FARC y otros grupos guerrilleros.

En su gira europea de principios de enero Uribe intentó conseguir respaldo para su política de "mano dura" contra las guerrillas colombianas de las FARC y el ELN después de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, pidiera a la Unión Europea que quite a ambos grupos de su lista de "organizaciones terroristas".

Uribe arrancó su gira por Europa con las rotundas declaraciones de apoyo del ministro europeo de Exteriores, el español Javier Solana, quien la semana pasada había dicho que sería un "gravísimo error sacar a las FARC de la lista de grupos terroristas". A estas expresiones contra el "terrorismo criminal" de las FARC se sumaron los gobiernos de Francia y España, así como distintos funcionarios y "personalidades" de la Unión Europea.

La Unión Europea anunció que mantendrá a las FARC en su lista de "organizaciones terroristas" apoyando al presidente colombiano, Álvaro Uribe, en su lucha contra el "crimen organizado" de la guerrilla colombiana. "Uribe tiene nuestro total apoyo en su lucha (...) contra el terrorismo", dijo Solana a la prensa tras reunirse con Uribe.

Una convocatoria que originalmente se hizo a través de Internet contra el "terrorismo" y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), reunió el lunes 4 a miles de personas que marcharon por las calles de las principales ciudades del país y también en distintos puntos del exterior.

La mayoría de quienes salieron a las calles gritaron consignas como: "No más secuestros. No más "terrorismo". No más mentiras. No más muertes. No más FARC".

La convocatoria surgió de "redes sociales" de Internet como Facebook y MySpace, tradicionales bastiones de operaciones informáticas de la CIA y de las distintas agencias del espionaje estadounidense, que luego son rebotadas a escala masiva por las grandes cadenas televisivas norteamericanas que presentaron a la marcha mundial contra las FARC como "multitudinaria y global".

Para algunos expertos, esta marcha forma parte de una "preparación de terreno" (búsqueda de consenso y de legitimación internacional) para la ofensiva a gran escala contra las FARC, que están preparando las fuerzas armadas colombianas con apoyo encubierto del Pentágono.

Asimismo -según algunas hipótesis en boga- la agitación "propagandística" con los rehenes de la FARC se orienta a consolidar un plan "contraterrorista" latinoamericano apoyado por todos los gobiernos de la región, similar al que se suscribió en Europa tras los atentados del 11-M en España y el 7-J en Londres.

El "cuco terrorista" de las FARC, convertidas en una "Al Qaeda latinoamericana", es el caballito de batalla que -según coinciden expertos- están utilizando el Pentágono y la inteligencia norteamericana para abrochar dentro de un "modelo colombiano" a todos los gobiernos de la región.

Históricamente, el marco de "peligro terrorista" FARC-Al Qaeda se fue creando mediante informes o "análisis de inteligencia" (monitoreados por la CIA y la Mossad israelí) en los cuales se aseguraba que la "organización terrorista de Bin Laden" estaba vinculada con la zona tripartita (los 1.200 kilómetros conocidos como Triple Frontera que comparten Argentina, Brasil y Paraguay), mediante la infiltración en miembros de la colectividad árabe en el lugar, y contando con instalaciones logísticas y seguidores.

La hipótesis volvió a cobrar impulso el 22 de noviembre de 2001, cuando la revista norteamericana Time informaba que desde la zona de Triple Frontera se enviaban remesas de dinero a Bin Laden, más concretamente al responsable financiero de Al Qaeda, Mustafá Ahmed.

Según los informes monitoreados por la inteligencia norteamericana la "estructura terrorista" que lidera globalmente Bin Laden excede a la mencionada organización para alcanzar la forma de un "pool" o "holding".

De acuerdo con las nuevas hipotesis (difundidas por las organizaciones pantallas de la CIA en la región) las actividades de Bin Laden en la Triple Frontera no se limitaban a la recolección de fondos, sino que también incursionaba en el negocio del narcotráfico, con la intención de formar una "alianza terrorista" con los carteles colombianos y con las FARC.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están entrenando militantes de varios países para crear una "guerrilla del Mercosur", afirmó recientemente el diario Correio Braziliense, que cita como fuente "documentos de los servicios de inteligencia de Brasil y Paraguay".

En una exposición ante el Senado en marzo de 2005, el entonces jefe del Comando Sur, general Bantz Craddock , dijo que la prioridad número uno de las fuerzas norteamericanas que comanda en América Latina es la guerra contra el terrorismo, y la número dos es el combate contra narcotráfico que tiene a las FARC como su "gendarme" regional.

Craddock dijo que abordar la "lucha contra las FARC y el terrorismo" es serio, porque "otros actores extra hemisféricos pueden llegar a llenar el vacío y, además, las fuerzas armadas estadounidenses están perdiendo interoperacionabilidad con una generación de militares en muchas partes de la región".

En el marco operacional de la "guerra contraterrorista" el encargado de realizar diagnósticos y proponer políticas para la región, es el Comando Sur, y no la Casa Blanca o el Departamento de Estado.

El Pentágono divide las zonas estratégicas de "interés en el mundo" en cinco comandos regionales y el Comando Sur o Southern Command, con sede en Miami, tiene la responsabilidad de la "guerra contraterrorista" en toda América Latina.

El Comando Sur tiene aproximadamente 3.000 agentes permanentes entre militares uniformados y funcionarios civiles que se ocupan de América Latina.

Días antes de las declaraciones del jefe del Comando Sur, Porter Goss, por entonces director de la CIA, había denunciado ante una comisión del Senado que Al Qaeda y las FARC, junto con la "red islámica" infiltrada en Estados Unidos, planeaban ataques terroristas en suelo norteamericano  y en América Latina.

Advertencias similares fueron formuladas ante el Comité de Inteligencia del Senado por el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, como por el titular de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), Lowell Jacoby.

El emplazamiento militar en la Triple Frontera, argumentado por el "peligro terrorista", le permite al Comando Sur estar cerca de las cinco fronteras (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela) donde se halla la gigantesca bolsa de petróleo compartida.

Agua, gas, petróleo, biodiversidad y una plataforma continental (la Amazonia), vitales para su supervivencia futura, se presentan como los detonantes principales del plan de control geopolítico-militar de las cinco fronteras desarrollado por Washington bajo la fachada de la "guerra contra el terrorismo".

Operativamente las acciones propagandísticas-mediáticas contra la supuesta sociedad Al Qaeda-FARC en América Latina busca alinear -mediante acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y ejércitos regionales en un plan estratégico de "combate contra el terrorismo", con un eje organizador y operativo centralizado en el Comando Sur de Estados Unidos.

En lo político y social se busca alinear a los gobiernos regionales en un mismo plan represivo contra los conflictos sociales, cuya consigna aglutinadora es la de preservar a la sociedad del "caos y la violencia terrorista" de las organizaciones sociales, los sindicatos y los partidos de izquierda que proponen y realizan huelgas, tomas de fábricas o de empresas, o bloqueos de rutas.

Dentro de ese teatro de operaciones la demonización "terrorista" de las FARC y su "vinculación con Al Qaeda" juegan un papel clave para la exportación (hacia la región latinoamericana) de la "guerra antiterrorista" que Washington implementó tras el 11-S como nueva estrategia de invasión militar y conquista de mercados.

Además, Bin Laden y el "terrorismo internacional" de Al Qaeda sirvió (y sirve) para alimentar y justificar las estrategias expansionistas del Imperio norteamericano, para crear nuevos y potenciales mercados a la trasnacionales capitalistas de EEUU y Europa, y para mantener en funcionamiento a los complejos militares industriales que han encontrado en la "guerra contraterrorista" su nueva tajada ganancial en el negocio armamentista.

Esa es la razón principal de la exportación de la "guerra antiterrorista" a América Latina con las FARC jugando de "amenaza" regional.

                              *****

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más referenciados de la red. Ver sus trabajos en Google

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