hay una primera lógica que lo
explica: China y los "tigres asiáticos" (la "gran fabrica" del modelo
industrial-capitalista globalizado) se alimentan de petróleo.
Los países productores y exportadores
de materias primas, incluidos el gas y el "oro negro" (los que nutren de energía
y de materia prima a la "gran fábrica" asiática) se alimentan de petróleo.
Los países centrales capitalistas
(los grandes consumidores y beneficiarios económicos-financieros del "modelo")
se alimentan de petróleo.
La ecuación del "modelo" se puede
resumir así: Los países exportadores de petróleo y materias primas alimentan
a la "gran fábrica"" asiática, y la "gran fábrica" asiática, a su vez, los
alimenta de dólares y de "crecimiento económico", que luego (por el consabido
proceso de apropiación imperial-capitalista) son trasferidos a la maquinaria
financiera-capitalista de los países centrales donde se generan las
"burbujas" y las "crisis" que se proyectan a todo el modelo globalizado.
En la energía (básicamente petróleo,
gas y derivados del petróleo) se encuentra la clave que mueve los centros
vitales de producción, elaboración y transporte de todo lo que fabrica y consume
el planeta nivelado por este modelo de "globalización" económica capitalista.
Y hay una segunda secuencia
lógica que sitúa al petróleo como actor central del "modelo": Si sube el
petróleo (el motor de los motores) las economías capitalistas trasladan sus
efectos a los costos.
Y cuando los costos superan la medida
de lo normal, se rompe el equilibrio, saltan las variables económicas y
se desata la inflación, empezando por el precio de los alimentos de consumo
básico.
Y cuando se desata la inflación
(precios desbocados y sin control) se dispara la recesión con
achicamiento de la producción y las ventas, a escala mundial, como corresponde a
una economía globalizada.
Y si se achican la producción y las
ventas, la "gran fábrica" asiática (siguiendo una ley inexorable del
capitalismo) reduce su demanda de petróleo y de materias primas,
alimentando el proceso inflacionario (aumento desenfrenado de precios) y la
recesión (achicamiento de la producción y las ventas) en las economías, tanto de
los países centrales como de los "periféricos".
Y si se achican la producción y las
ventas, los mega-consorcios capitalistas que controlan el comercio exterior y el
mercado interno en los países centrales y emergentes, comienzan los despidos
de empleados en masa para "achicar costos" y preservar las ganancias.
Y si hay despidos en masa, por
una ley de acción-reacción, estallan los conflictos sociales y sindicales
a nivel planetario, como corresponde a un modelo de economía capitalista
globalizado.
Y si estallan las huelgas y
conflictos sociales (hoy globalmente controlados por el "crecimiento económico"
y el "asistencialismo"), estalla el "modelo" (también globalizado) y el
caos económico suplanta al "equilibrio de las variables".
Algunos analistas llaman
"bomba laboral" a este desenlace lógico de
un proceso capitalista que concentró (como ningún otro en la historia) riqueza y
fortunas personales a escala global.
En resumen, la
"bomba laboral" (la sumatoria emergente de los despidos en masa) ,
es algo así como el "producto final" (la bomba nuclear social) que acecha al
final del túnel de este modelo de economía capitalista en curso.
¿De que estamos hablando?
Estamos hablando del precio del
petróleo, el motor de los motores de la economía mundial, que este viernes
marcó otro récord y alcanzó los US$96 el barril, cercano a perforar la barrera
de los US$100 que los expertos consideran como el detonante de un proceso
inflacionario y recesivo mundial.
Hay consenso generalizado entre los
analistas del sistema de que si el precio del petróleo (por efectos de las guerras o por
dinámica propia) traspone la barrera de los US$100, se agigantan las
probabilidades de que estalle una recesión mundial generalizada, y de que el fin
de la "burbuja ganancial" en las bolsas (posibilitada por el eje
"industrialista" asiático y el eje "agro-minero-exportador" de América Latina y
mercados emergentes) termine con la exhuberancia inflada de las "economías en
crecimiento", y explote como una bomba nuclear sobre el sistema capitalista
sionista, paralizando su maquinaria de especulación financiera a escala
planetaria.
A eso nos referimos, cuando hablamos
del "valor estratégico" del petróleo en la actual dinámica y resolución
del sistema capitalista controlado (en su máximo nivel de decisión) por el
sionismo desde Wall Street y la Reserva Federal.
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(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador y analista, especialista
en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los
autores más referenciados de la red.
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