Según el Washington Post y el New York Times, funcionarios de alto nivel
proporcionaron detalles de este proyecto que la Casa Blanca tendría previsto
elevar a consideración del Congreso norteamericano la semana próxima.
Por otra parte, el anuncio oficial de este proyecto podría tener lugar el lunes
mismo, en coincidencia con el comienzo de una gira al Medio Oriente que iniciarán
ese día el secretario de Defensa, Robert Gates y la jefa de la diplomacia
estadounidense, Condoleeza Rice.
Según la versión periodística, los acuerdos de venta de armas se ofrecerán a
Arabia Saudita, Egipto, Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar y los Emiratos Árabes,
gobernados por regímenes sunitas aliados de la estrategia "contraterrorista"
norteamericana en la región.
El paquete de armamento incluye
avanzadas bombas guiadas por satélite, mejoras para sus aviones caza y nuevos
buques.
Precisamente, la gira del jefe del
Pentágono y de la secretaria de Estado estaría orientada a convencer a esos
gobiernos de hacer un "frente común" contra la expansión internacional y
regional del "terrorismo" exportado por Irán y sus aliados de la yihad
islámica chiíta.
Los argumentos con los que la administración Bush presentará el plan para la
consideración del Congreso, están centrados en la necesidad de contrarrestar el creciente
poderío militar del régimen chiíta en Irán.
Según los diarios, los funcionarios que revelaron el plan, afirman que los
países árabes sunitas, ven también con creciente preocupación el avance chiíta
en el gobierno de Irak.
El New York Times opina que el gobierno israelí, planteó ya algunas objeciones
al plan, entre otras la venta de bombas guiadas por satélite a Arabia Saudita,
que podrían ser lanzadas contra su territorio.
Mientras tanto, a fin de
contrarrestar el impacto que este rearme masivo al mundo árabe puede tener en
Israel, el proyecto contempla incrementar la ayuda militar a este país hasta un
43%, esto es US$9.100 millones más que en la última década.
Los artículos que aparecen en las
primeras planas de los diarios coinciden en pronosticar una gran
polémica para este proyecto, tanto dentro como fuera del Congreso, donde
algunos pueden condenarlo como un desencadenante de una escalada militar en la
región.
Anticipan que el recurso argumentativo con el que la Casa Blanca intentará
persuadir a las cámaras dominadas por la oposición demócrata, será la
información de que los
países árabes ya están negociando con otros posibles proveedores de armas,
principalmente Rusia.
Como argumento principal aducirán el serio riesgo que representa Irán y su
programa nuclear y que después de todo, si los aliados árabes van a adquirir
armas de cualquier modo, es mejor que el proveedor sea Estados Unidos.
El Times señaló que los responsables describieron el plan como un intento por
fortalecer a los ejércitos de los países del Golfo para contener la creciente
fortaleza de Irán en la región, así como para demostrar el compromiso de
Washington con sus aliados árabes.
El Departamento de Estado y la Casa
Blanca no realizaron comentarios sobre el artículo del Times y no fue posible
contactar inmediatamente al portavoz del Pentágono.
Junto a Arabia Saudí, es posible que
Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos reciban equipamiento y
armamento de los acuerdos de venta bajo consideración, señaló el Times.