El régimen de Teherán sigue generando reacciones
internacionales y agregando más tensión al conflicto desatado con EEUU y Gran
Bretaña tras la captura de 15 marinos británicos en el Golfo Pérsico,
mientras recibe advertencias y pedidos para que los libere por parte de la ONU,
la Unión Europea y el mismo EEUU. ¿Que persiguen los ayatolas?
Informe especial
IAR Noticias
Mientras
el Golfo Pérsico se
ha tornado en el escenario de una escalada militar tanto de EEUU
y de las potencias occidentales como de las fuerzas armadas de
Irán, las autoridades de Teherán continúan su operación
mediática con los marinos cautivos.
Las apariciones
de los marinos apresados por Irán en aguas del Golfo ya se ha
convertido en una especie de "Gran Hermano" televisivo donde los
protagonistas hablan, se pasean de una habitación a otra, fingen
buen "estado de ánimo", comen, fuman, hablan entre ellos,
agradecen a Irán por tratarlos bien, reconocen que se "portaron
mal" violando aguas iraníes, escriben cartas a su familia, y
hasta piden a EEUU y a Gran Bretaña -como en el caso de la mujer
soldado- que se retiren de Irak.
Mientras algunos
analistas sostienen que Irán -utilizando a los prisioneros- está
haciendo "propaganda" para el frente interno y una acción
disuasiva contra Gran Bretaña y las potencias, otras
interpretaciones en la prensa estadounidense afirman que Teherán
está buscando una reacción militar de Gran Bretaña y EEUU en el
Golfo, no a un nivel de ataque militar sino de apresto
"disuasivo".
Algunos analistas en la CNN y en las otras cadenas afirman que
Irán -mediante la operación mediática con los rehenes- busca
precipitar un cerco naval frente a sus costas que
generaría un frente de tensión lo suficientemente grave para que
el Consejo de Seguridad convoque a reunión de urgencia para
superar la crisis.
Según estas versiones que ruedan por la prensa estadounidense,
el régimen de Teherán quiere llevar la situación a un "estado
límite" (sin llegar a la acción militar), para, desde allí,
negociar una "distensión" en términos que favorezcan a sus
planes de ganar tiempo y diluir en parte la presión y el
aislamiento a que lo someten EEUU y las potencias en el Consejo
de Seguridad.
El segundo punto que
analiza y comenta la prensa estadounidense es el "llamativo"
poco protagonismo del presidente Ahmadineyad en la crisis,
donde las decisiones son comunicadas por funcionarios y
ministros que responden directamente al "estado mayor" de los
ayatolas, poder que se encuentra por encima de la investidura
presidencial.
Y hay una razón que explicaría el poco protagonismo de
Ahmadineyad: El presidente viene con su imagen en baja y no
concita simpatías entre la poderosa clase media "reformista"
opuesta a la política guerrerista de los Guardianes de la
Revolución que integran el gabinete presidencial.
Para la mayoría de los expertos de Europa y de EEUU, el poder de
los ayatolas, temiendo un pronosticado levantamiento de los
"reformistas" frente a una guerra, intentan mantener la
confrontación en el plano de la "disuasión militar" para evitar
reacciones en su frente interno.
En otras palabras, el régimen teocrático iraní busca consolidar
una posición de fuerza (mediante la acción disuasiva), y luego
reiniciar las negociaciones sobre su programa nuclear sobre
bases más favorables y sin tanta presión y aislamiento
internacional.
El tercer punto que
ocupa las portadas y los análisis de la prensa europea y
estadounidense, es el relativo a la actitud que van a mantener
EEUU y Gran Bretaña frente a la provocación iraní con los
soldados cautivos británicos.
Una encuesta en Reino Unido da cuenta que solo el 7% de los
británicos apoyarían una acción militar contra Irán, y en EEUU
la política bélica de Bush está seriamente cuestionada y
rechazada por la mayoría de los estadounidenses.
A pesar de la
escalada del conflicto, pocos analistas occidentales le dan una
"chance seria" a un ataque militar anglonorteamericano a Irán en
las presentes circunstancias, dado que no hay "ambiente"
(preparación de terreno) para el mismo ni en EEUU ni en Gran
Bretaña.
En lo que sí coinciden muchos analistas, es que puede haber (de
hecho ya lo hay) una escalada militar "disuasiva" más concreta y
definida en el Golfo Pérsico, que le serviría a Irán para
distender el conflicto y forzar nuevas negociaciones, y a
EEUU y Gran Bretaña como un ensayo (en el teatro de operaciones)
del planificado ataque a las centrales nucleares y centros
estratégicos militares de Irán.
La operación mediática con los prisioneros británicos le permite
a Irán mantener la ofensiva y controlar la situación desde
una posición de fuerza levantando su imagen en Medio Oriente
y en el mundo islámico.
No obstante los "pronósticos" existentes (incluso con
fecha) de un ataque inmediato a Irán por parte de EEUU, son
pocas las razones fundantes que lo acreditan en las presentes
circunstancias de la crisis que se desató tras la captura de los
15 marinos británicos.
Lo que parece estar claro, es que el régimen iraní -aunque
reconoce contactos con Londres para negociar- parece estar
dispuesto a seguir tensando la situación para forzar un
desenlace y una reacción de Gran Bretaña y EEUU, valiéndose
del "show televisivo" con los marinos cautivos.
En este contexto, los estrategas iraníes estarían buscando
precipitar un emplazamiento naval frente a sus costas y una
"amenaza militar" concreta por parte de Gran Bretaña y EEUU,
para luego negociar una alternativa de distensión favorable.
La radio estatal
iraní informó este lunes que
los 15 marineros británicos
detenidos por Irán han aceptado que ingresaron ilegalmente
en aguas iraníes, contradiciendo la posición del Reino Unido.
"Los 15 soldados británicos arrestados aceptaron que entraron en
aguas territoriales iraníes ilegalmente", dijo este lunes la
emisora del Estado.
El domingo, la
televisión de Irán puso al aire nuevas imágenes de dos de los
15 efectivos de la Marina Real del Reino Unido capturados
nueve días atrás.
El capitán Chris Ayre y el teniente Félix Carman fueron
mostrados por separado frente a un mapa del Golfo Pérsico,
donde los británicos fueron detenidos el pasado 23 de marzo.
El capitán Ayre dijo en televisión que los mapas iraníes
mostraban aparentemente que el grupo estaba dentro de las aguas
territoriales de Irán. Por su parte, el teniente Carman dijo que
entendía porqué los iraníes estaban enfurecidos.
La oficina de Relaciones Exteriores del Reino Unido calificó a
las imágenes de televisión de "inaceptables".
En las imágenes transmitidas por el canal oficial Al-Alam, el
capitán Ayre aparece describiendo cómo el grupo fue capturado.
El viernes pasado, mientras aumentaba la tensión diplomática entre Londres y
Teherán la Unión Europea (tal como ya lo hicieron la ONU y EEUU)
difundió un duro documento "deplorando" la captura de los 15
marinos británicos y exigiendo la liberación "inmediata y sin
condiciones" de los cautivos, o de lo contrario el organismo
tomará "medidas apropiadas" contra el régimen iraní.
"Exhibir y manipular al personal capturado de esa manera no
engaña a nadie. Los iraníes deben darse cuenta de que si
continúan por esa vía tendrán que hacer frente a un creciente
aislamiento" de la comunidad internacional, subrayó Blair,
visiblemente enojado.
Luego de descalificar
y ridiculizar las amenazas de la Unión Europea, Teherán
respondió con otra jugada mostrando en la televisión a otros dos
marinos confesando haber ingresado "ilegalmente" a aguas
iraníes.
Como agregado complementario, una muchedumbre organizada por los
"Guardianes de la Revolución" lanzó piedras y
grandes petardos el domingo contra la embajada de Reino Unido en
Teherán, evocando peligrosamente la toma de
rehenes de 1979 con la Revolución de Komeini.
Estas dos últimas jugadas ya están generando nuevas
reacciones en Gran Bretaña, Europa y EEUU.
El punto está en saber el límite preciso en que la acción
psicológica de los iraníes con los marinos cautivos va a generar
(de no prosperar una negociación bilateral) una reacción en
términos militares por parte de Gran Bretaña y EEUU.
Mientras tanto, Teherán seguirá tensando la cuerda con nuevas (y
peligrosas) jugadas en el tablero.
Y los analistas seguirán explorando la delgada línea que separa
al juego "militar disuasivo" de un ataque directo como
respuesta reactiva de Londres y Washington.
Irán sigue jugando (y hace jugar a sus enemigos) con fuego.
Se autoriza el libre uso, impresión
y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no
sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.