En un escenario cada vez más
complicado, con una crisis que envuelve simultáneamente a EEUU, Turquía e Irak, con
una escalada de los precios del petróleo,
y en medio de una presión internacional creciente para detener la acción armada,
las fuerzas turcas comienzan a movilizarse en la frontera con el Kurdistán
iraquí, luego que el Parlamento aprobara, el miércoles, operaciones militares
contra los rebeldes separatistas kurdos. Bush volvió a advertir a Turquía de que
no ataque, y la Cámara Empresaria de dicho país advirtió que la industria del petróleo se
encuentra paralizada en la región.
Un nuevo
"frente de guerra" comenzó a desarrollarse el miércoles cuando el Parlamento
turco autorizó finalmente por aplastante mayoría una operación militar a gran
escala, por aire y por tierra, contra los rebeldes separatistas kurdos en el
norte de Irak, programada para un año de duración.
Los feroces combates entre fuerzas
turcas y guerrilleros kurdos que se están desarrollando en estos momentos en la
frontera ensombrecen aún más el panorama.
EEUU, la OTAN, y la Unión Europea piden "contención" al gobierno turco,
mientras Siria es el único país que ha expresado un abierto apoyo a la invasión
contra el Kurdistán iraquí.
La actividad del Ejército turco en el sureste del país se incrementó
coincidiendo con la aprobación el miércoles de una moción parlamentaria que
autoriza una operación militar a gran escala contra los "terroristas" del
Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak.
Este jueves, unos 40.000 soldados turcos se encuentran participando en
operaciones militares en las provincias de Sirnak, Hakkari y Siirt, las más
próximas a la frontera con Irak, según informó hoy el diario de gran circulación
Sabah.
Paralelamente, según corresponsales y agencias internacionales, se están
desarrollando "intensos enfrentamientos" entre las tropas turcas,
apoyadas por helicópteros de combate Cobra y Sikorsky, y un grupo
de milicianos del PKK en la montaña Kato.
Las misma fuentes añaden que el Ejército turco "controla" la cadena
montañosa que hasta ahora utilizaban los combatientes separatistas kurdos
para infiltrarse en Irak.
Para los analistas de las cadenas norteamericanas, la gran "incógnita" en el
teatro de operaciones se resolverá en el momento en que el gobierno turco ordene la
invasión trasfronteriza, cuantos efectivos y unidades blindadas
participarán, y que cobertura de fuego aéreo azotará el norte iraquí donde se
encuentran instalaciones petroleras claves.
Para algunos expertos, de la CNN por ejemplo, la movida del primer
ministro turco (que cuenta con la mayoria en el Parlamento) de aprobar el
ataque, estuvo orientada más que nada a presionar a EEUU a actuar contra los
separatistas kurdos, mientras se mantiene en suspenso la operación
turca trasfronteriza.
Otros sostienen que Ankara, antes de ordenar la invasión, podría
esperar el resultado de la entrevista que el primer ministro Erdogan
mantendrá con el presidente estadounidense, George W. Bush, dentro de dos
semanas en la Casa Blanca.
Algunos especialistas de la prensa norteamericana afirman que las operaciones
militares podrían postergarse hasta la realización de una decisiva
conferencia de países vecinos de Irak que tendrá lugar a principios de
noviembre en Estambul.
En cuanto a la modalidad táctica, el diario liberal de Turquía, Hurriyet, señaló que la
ofensiva será fundamentalmente aérea si se atienden a unas declaraciones
vertidas la semana pasada por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.
"Estamos trabajando con el jefe del Ejército turco y los comandantes de la
Fuerza Aérea", afirmó entonces Erdogan.
Refiriéndose al blanco del ataque en el norte de Irak,
el viceprimer ministro, Cemil Ciek, afirmó en que
cualquier intervención tendría como único objetivo el PKK, que lucha desde
1984 contra el poder central turco, y que Ankara no tiene ningún interés
territorial en Irak.
Ankara (en coincidencia con EEUU y la
Unión Europea) afirma que el PKK es una organización terrorista a la que
responsabiliza de la muerte de al menos 15 soldados turcos en las últimas dos
semanas, gracias a la libertad de movimiento de que gozan en el norte iraquí.
Según la versión de Turquía,
unos 3.500 "terroristas" del PKK tienen sus bases y campos de entrenamiento
en el norte de Irak y, periódicamente, se infiltran en su territorio o
para cometer ataques contra la población civil y militar turca. Asimismo, el
país euroasiático denuncia que tanto Irak como Estados Unidos "no hacen lo
suficiente" para luchar contra el PKK.

Los
efectos del ataque militar
Desde Washington, Bagdad, la Unión Europea y la OTAN
advierten que una invasión militar turca en el Kurdistán desestabilizará toda
la región (hasta ahora "estable", a diferencia del resto de Irak) y creará
un conflicto interno el el gobierno colaboracionista de Bagdad, integrado
mayoritariamente por chiíes y kurdos.
También, desde Bagdad, advierten que, argumentando la
destrucción de las bases "terroristas" kurdas, el régimen turco podría
buscar el control militar del petróleo kurdo en alguna maniobra con los halcones
y las petroleras estadounidenses.
En general, las usinas conservadoras de Washington, la Unión
Europea y la OTAN son coincidentes que en un escenario de guerra en el Kurdistán
iraquí el único gran beneficiario es Irán, que explotará el conflicto y la
división para movilizar la región contra EEUU y Turquía.
En el frente económico, los primeros efectos de los
preparativos militares en la frontera ya se hacen sentir.
El diario turco Sabah destacó este jueves el estado de
alerta y movilización de las cámaras empresariales de la región ante la
aprobación de las operaciones militares turcas en el norte de Irak.
El jefe de la Cámara de Comercio e Industria de Cizre, Adnan Elçi, advirtió que
el comercio de petróleo con la provincia semiautónoma del norte de Irak se
encuentra momentáneamente paralizado, "con unos 15.000 camiones cisterna
ociosos debido a las restricciones".
Según el diario económico Referans, la medida autorizada el miércoles por
el Parlamento turco impulsará un nuevo aumento del precio del petróleo,
que casi ya alcanza el nivel de los 90 dólares el barril debido al conflicto.
No obstante, "el nivel del incremento dependerá del
desarrollo de los acontecimientos en la región", agregó el diario.
De cualquier manera, y en un escenario mundial cada
más complicado, con el petróleo bordeando los 90 dólares y una nueva escalada
del conflicto EEUU-Irán, un frente de guerra potencial en el norte de
Irak ya se proyecta como un fantasma en los mercados mundiales, amenazados por la
crisis financiera y una recesión mundial anticipada por los principales
organismos internacionales, como el FMI y la Reserva Federal de EEUU.
Los encarnizados combates que se
están desarrollando entre las tropas turcas y los rebeldes kurdos en la
frontera, complican aún más el escenario de
tensión entre EEUU y Turquía, y se proyectan negativamente en los mercados
internacionales temerosos de cualquier oscilación en los precios del crudo.
La resolución -que se aprobó pese a los llamados del presidente George Bush a
los legisladores para que no la votaran- puso la relación entre Ankara y
Washington al borde del precipicio.
Washington, el secretario general de la OTAN y prominentes dirigentes iraquíes
pidieron el miércoles a Turquía que evite una invasión del norte de Irak poco
antes de la votación parlamentaria que autorizó una invasión
militar turca al Kurdistán iraquí con la finalidad de exterminar los búnkeres de
la guerrilla separatista kurda.
El planificado
ataque turco al norte iraquí proyecta una bomba de tiempo en el
marco de las relaciones bilaterales, que comprenden acuerdos
de cooperación militar estratégicos para EEUU en el
escenario de la "guerra contra el terrorismo" y la ocupación en
Irak.
Por Turquía ingresa
el 70% del transporte aéreo de mercancías y logística destinado
al ejército estadounidense en Irak y un 30% del combustible que
alimentan sus más de 50 bases militares, según The Washington
Post, quien cita opiniones de altos jefes militares del
Pentágono afirmando que la crisis política en Washington y la
crisis militar en la frontera norte, ponen en riesgo el corredor
aéreo con Turquía.
EEUU, el principal aliado de Turquía (y a la vez del gobierno
kurdo),
se opone con fuerza a una acción militar, ya que teme que pueda
desestabilizar la zona más pacífica de Irak y posiblemente toda la región
(según el Departamento de Estado norteamericano), posibilitando la intervención
en el conflicto de otros vecinos, como Irán.
Por otra parte, el conflicto ya
detonó una crisis de
difícil pronóstico en el gobierno colaboracionista iraquí (formado
mayoritariamente por chiíes y kurdos) y pone a Washington en la alternativa de
tener que tomar posición a favor de uno de sus aliados (Turquía o los kurdos)
rompiendo y desestabilizando la coalición ocupante.
La operación militar avalada por el
Parlamento cuenta con el apoyo de la
opinión pública y del establishment de poder turco, y solo ha cosechado el
apoyo de Siria en el plano internacional, que rechaza la creación de un
Estado independiente kurdo en Irak.
La Casa Blanca, debilitada por varios
frentes de conflicto en ebullición (entre ellos Irán, China Rusia) se encuentra
en una de sus peores encrucijada, paradojalmente desatada en el campo de sus
aliados.