El más completo directorio en español

HOME| Titulares| Diarios| Radios| TV.| Buscadores| Economía| Mundo| Alternativos| Archivo| Mail

 

Latinoamérica

Norteamérica

Europa

Medio Oriente

Irak

Asia

Africa

Medios

Internet

Autores

Archivo

TITULARES
del Mundo

I Argentina I Brasil I
I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía I

EN VIVO

Radios del
Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente
I Internacionales I

MEDIOS
ALTERNATIVOS


I Periódicos
 
y Redes
I
I
Agencias
 de Noticias I
I
Publicaciones
 
y Sitios I
I
Prensa
 
de Izquieda I

BUSCADORES

del Mundo


I América del Norte I
I América Central I
I América del Sur I
I Europa I España I
I Africa I Asia I
I Medio Oriente I
I Oceanía I
I Temáticos I
I Internacionales

TELEVISION

      del Mundo


I América Latina I
I España I EE.UU. I
I Canadá I Europa I
I Asia I Africa I
I Oceanía
I Medio Oriente I

ECONOMIA
MUNDIAL


I América Latina I
I Africa I Asia I
I España I EE.UU. I
I Europa I
I
Oceanía I  
I Canadá
I Medio Oriente
Bolsas del Mundo I

MEDIOS

del Mundo


I Agencias
de Noticias I

I Diarios I 
I Revistas I
I Radios I
I Televisión I

 

Agregar 
a favoritos

Recomendar
 este sitio

 
 

SECCIONES

 

IRAK  

 

Plan de cacería y exterminio
Morgue central de Bagdad: el expreso de ida de los escuadrones de la muerte

 
 

(IAR-Noticias) 19-Jun-06    

 

Informe especial IAR-Noticias                              

Mientras las estadísticas oficiales arrojan que, desde la invasión en marzo de 2003, murieron 2.500 soldados de EEUU en Irak (a un promedio de 2 por día), cifras proporcionadas por el Instituto Anatómico Forense indican que en los primeros cinco meses del 2006, se han encontrado 6.002 cadáveres de iraquíes (la mayoría ejecutados tras ser torturados) a un promedio de 1200 por mes, 40 por día, y la mayoría depositados en la morgue central de Bagdad. A esta masacre selectiva y programada (principalmente de suníes vinculados a la resistencia), que funciona durante las 24 horas, Bush, la Casa Blanca, los gobiernos europeos y la prensa internacional denominan "guerra sectaria".

La morgue central de Bagdad representa una especie de testigo silencioso de un holocausto, de un genocidio impune y diario de civiles en Irak, de un plan de exterminio programado, que las fuerzas de ocupación ejecutan por medio de grupos especiales salidos de las entrañas de los clérigos y políticos colaboracionistas con la ocupación.

Esta matanza, casi silenciosa, se desarrolla paralelamente a los ataques y atentados contra las fuerzas de ocupación y es presentada falsamente  por la prensa internacional como una "guerra inter-religiosa".

Si bien en Irak técnicamente hay una guerra civil, la mayoría de los muertos diarios por secuestros y ejecuciones no son víctimas  de un conflicto inter-religioso sino de una matanza planificada con el objetivo de aterrorizar y quitar sustento social a los grupos de la resistencia iraquí que abrevan sus raíces entre la comunidad suní.

Precisamente, y con sus clásicas técnicas de crear confusión y ocultamiento favorable a las fuerzas de ocupación, las agencias y las grandes cadenas mediáticas omiten el "detalle" de que la gran mayoría de las victimas de los escuadrones son ciudadanos de origen suní "sospechados" de colaboración con la resistencia.

La cifra de cadáveres de iraquíes encontrados con signos de ejecución y tortura, según el Instituto Anatómico Forense, alcanzó: 1.068 en enero, 1.110 en febrero, 1.294 en marzo, 1.155 en abril y 1.375 en mayo.

De esta cifra de víctimas, una mayoría abrumante pertenece a ciudadanos iraquíes de confesión suni (la comunidad de la cual se nutre la resistencia iraquí) que fueron secuestrados o asesinados por escuadrones de la muerte que -según diversos testimonios- se manejan con total impunidad durante las 24 horas y contando con "zonas liberadas" por las fuerzas ocupantes norteamericanas y la policía coboracionista iraquí.

El modus operandi de los secuestros y asesinatos que se vienen produciendo hasta el presente  recrea la cacería y los secuestros de suníes desatada casi simultánea al estallido de los explosivos que destruyó parcialmente la Mezquita Dorada, símbolo de los chiíes en Samarra, el 22 de febrero pasado.

Las ejecuciones son  realizadas a diario con alevosía e impunidad, y  los titulares destacados de la prensa internacional las presentan  como producto de la "violencia sectaria" entre grupos religiosos.

De esta manera, la operación de exterminio de sospechados de militancia o de apoyo a la guerrilla suní que son sometidos a torturas y  "asesinatos selectivos" (similares a los que lanza Israel en Palestina) pasa casi desapercibida en el contexto informativo de la prensa internacional.

De la misma manera, el gobierno colaboracionista de Irak (compuesto por clérigos y políticos chiíes que apoyaron la invasión) presenta los asesinatos, de los cuales son mayoritariamente víctimas los sunies, como obra del "terrorismo" que amenaza al conjunto de la población.

La mayoría de los cadáveres encontrados exhiben heridas de bala en la cabeza, y claras huellas de haber sido sometidos a torturas y mostrando quemaduras o signos de electrocución.

"La mayoría de los muertos que llegan aquí han sido golpeados y torturados con electricidad, ácido, tornos y otras formas horripilantes", relataron varios testigos citados por agencias internacionales.

En la morgue, cada mañana se forma  una cola de mujeres, adolescentes y hombres ancianos que buscan a sus familiares desparecidos y/o secuestrados por escuadrones de la muerte, temerosos -o casi seguros-  de hallarlos entre los cuerpos apilados en condiciones de hacinamiento y falta de higiene.

La morgue central de la capital de Irak recibió en promedio, desde enero de 2006,  más de 1.000 cuerpos por mes, que fueron colocados en un depósito; apenas cuenta con tres habitaciones.

El establecimiento cuenta solo con dos médicos forenses, y la actividad de la morgue se encuentra permanentemente desbordada y  colapsada, con días que ingresan hasta 100 cuerpos a la vez.

El lugar no reúne las condiciones de frío y los cuerpos permanecen apilados unos sobre otros, y hay cadáveres en el piso y por todos lados, según el relato de los testigos a la prensa.

Un olor nauseabundo inunda toda la morgue, y todos los días una muchedumbre de familiares buscan a sus seres queridos, invadidos por el llanto.

Funcionarios del Instituto afirman que desde que éste se creó en 1927, nunca había recibido una cantidad tan inmensa de cadáveres al día, con un promedio actualmente de 35 a 50 diarios.

Fuentes del Instituto, citadas por agencias, señalan que los cadáveres no reclamados son enterrados en cementerios estatales, en los de Karbala, Najaf o en el de Mohammed Sakran, en Bagdad.

Una cantidad importante de familiares no se presentan a reclamar los cuerpos por temor a ser apresados o secuestrados y/o asesinados, y los que se presentan a reclamar son ancianos y mujeres que muchas veces son interrogados o apresados para prestar declaración.

Los familiares tienen miedo de que los vean en la morgue o en los hospitales para recoger el cuerpo de su hijo asesinado debido a los grupos armados que se encuentran en acecho.

La modalidad es siempre la misma: cuando un miembro de una familia desaparece o es secuestrado por escuadrones de la muerte, luego se encuentra su cadáver en alguna zona de de Bagdad con heridas de bala y huellas de haber sido torturado.

La mayoría de los cadáveres encontrados son transportados a la morgue por las patrullas de la policía, que los recogen en barrios apartados de la periferia o en basureros, generalmente esposados y en posición fetal.

El último responsable de la morgue, Faik Bakr, recibió amenazas de muerte por declarar a la prensa que en los últimos meses más de 7.000 iraquíes habían sido asesinados por escuadrones de la muerte.

Luego de que la coalición chií (colaboradora de la ocupación norteamericana) ganara las elecciones de diciembre de 2005, y tras el atentado explosivo en el principal santuario chií de Samarra, los secuestros y asesinatos (la mayoría de ciudadanos de origen suní)   aumentaron en  frecuencia y en intensidad.

Un plan de represión y exterminio

A esta masacre selectiva y programada (principalmente de sunies vinculados a la resistencia), que funciona durante las 24 horas, Bush, la Casa Blanca, los gobiernos europeos y la prensa internacional denominan "guerra sectaria".

Las autoridades aseguran que se trata de "venganzas" entre milicias chiíes y suníes, sin embargo la resistencia y personalidades religiosas, así como la delegación local de ONU, sostienen que se trata de escuadrones de la muerte que salen del ministerio del Interior iraquí controlado por los chiíes.

Los suníes, que constituyen una minoría en el país pero controlaron Irak durante la mayor parte del siglo XX hasta el derrocamiento de Sadam Hussein, han denunciado que el funcionamiento de asesinatos y torturas contra su comunidad  cuenta  con la tácita aprobación de la alianza de chiíes y kurdos en el gobierno aliado de EEUU.

También desde fuentes de la resistencia iraquí se alertó de una estrategia comunicacional para hacer pasar esos asesinatos en masa de sunies como si fueran producto de una guerra religiosa, cuando en realidad forman parte de un plan político de represión y exterminio.

En tanto información recogida por distintas agencias señalan que más  del 80 por ciento de los cadáveres amontonados en la morgue central de Bagdad presentan disparos en la cabeza y tienen heridas y quemaduras que denotan haber sido torturados y/o lastimados antes de morir.

La escalada de asesinatos y torturas se inició tras el atentado a una emblemática mezquita chií de Samarra, el 22 de febrero de este año, que luego desató una persecución encarnizada de ciudadanos de origen suni por parte de grupos especiales que actúan con total impunidad en los barrios de la capital, contando con zonas liberadas por la policía y el ejército colaboracionista iraquí.

Luego del atentado a la mezquita,  grupos operativos (escuadrones de la muerte) se camuflaron en las manifestaciones furiosas de chiíes movilizados por los clérigos aliados de EEUU que integran la mayoría del gobierno iraquí de turno.

Solamente en las primeras horas transcurridas desde el ataque a la mezquita de Samarra, el 22 de febrero (el atentado que justificó la masacre posterior), según el diario The New York Times, 1.300 víctimas de los escuadrones de la muerte yacían en las morgues y en  hospitales de Bagdad.

Medios y analistas árabes, por su parte,  vienen atribuyendo estos ataques a escuadrones de la muerte infiltrados (o mimetizados) dentro de los cuerpos de seguridad manejados por el ministerio del Interior iraquí, cuya operatividad esta controlada  por las formaciones confesionales chiíes de al-Dawa y del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak.

En declaraciones a la agencia Associated Press,  John Pace, quien el año pasado dejó su puesto de director de la oficina de derechos humanos de la misión de la ONU en Irak, señaló específicamente como responsables a las "milicias extremistas" chiítas que operan dentro de las filas del ministerio del Interior,  también llamadas "cuervos negros" por el color de sus uniformes.

La actual misión de la ONU y distintas organizaciones internacionales que actúan en Irak también denunciaron a esos grupos operativos que cuentan con protección del gobierno iraquí en manos d elos chiíes.

La situación se agrava debido a que "milicias extremistas" chiítas operan dentro de las filas del ministerio del Interior, señaló  Pace a la AP, señalando  a las brigadas especiales chiítas enclavadas en los servicios de seguridad y las fuerzas armadas del país.

Desde hace más de dos meses, el  temor a los escuadrones de la muerte (comandos especializados en secuestros, torturas y "asesinatos selectivos") se expande entre la población iraquí de origen suní que ha sido victima, a partir de los ataques a la mezquita chií de Samarra, de una masacre programada como nunca se había visto en Irak.

Se sospecha que muchos de los 110.000 policías y comandos policiales bajo control del ministerio del Interior son miembros de estos escuadrones cuyos efectivos son antiguos integrantes de las milicias Badr controladas por los clérigos chiíes.

Los empleados de las morgues judiciales reciben amenazas de las milicias respaldadas por el gobierno para que no investiguen las muertes como es debido, dijo el ex funcionario de la ONU, John Pace .

En reiteradas oportunidades, la Comisión de Ulema Musulmanes (CUM), máxima autoridad sunita de Irak, acusó   a las tropas de EE UU de "conspirar" para provocar un conflicto sectario entre los sunitas y los chiitas iraquíes.

La  CUM también también responsabiliza a las fuerzas Al Maghauir, un cuerpo de élite del Ministerio de Interior, controlado por los chiitas, de estar detrás de la ola de asesinatos y ataques sectarios que en la última semana causaron más de 350 muertos, según fuentes del Gobierno.

"Está claro que los cuervos negros del Ministerio de Interior están implicados en una conspiración para eliminar a los sunitas de Bagdad y allanar el camino para la formación de un Gobierno pro estadounidense", dijo Al Kubeisi en alusión a los integrantes de Maghauir, famosos por su uniforme negro.

Por su parte, el Frente Patriótico Nacionalista e Islámico denunció en un comunicado que  "Desde el inicio del mes de febrero, "las criminales milicias proiraníes del ministerio del Interior, en su condición de fuerzas mercenarias, han asaltado diversos barrios de Bagdad y de sus inmediaciones, procediendo a detener y asesinar a centenares de ciudadanos iraquíes con el fin de aterrorizar al pueblo y limitar las acciones armadas de la resistencia, en continuo incremento".

Tales asaltos han contado con el apoyo de tropas estadounidenses y la participación de unidades de la 2ª, 3ª y 4ª Brigadas del ejército [Guardia Nacional] iraquí, formado, entrenado y equipado por los ocupantes, consignó el comunicado del Frente .

Según fuentes de la resistencia suni, la campaña criminal de estas milicias empezó en febrero con el asedio y asalto de los barrios de al-Amiriya, al-Gazaliya y al-Jadra, operativos que culminaron con la detención de centenares de sus vecinos.

La CIA y la  guerra civil

Para un conjunto de especialistas, está claro que los ataques explosivos contra la comunidad civil y las sinagogas chiítas buscan detonar un conflicto armado entre esa comunidad y la de los suníes, de donde provienen la mayoría de los combatientes de la resistencia iraquí.

En diversos informes el año pasado, IAR Noticias puntualizó que, en un contexto de derrota militar estratégica de EEUU en Irak, con el país en anarquía y con sus tres comunidades principales  enfrentadas entre sí por razones políticas, religiosas y económicas,  la CIA estaba infiltrando a grupos de la resistencia con la finalidad de profundizar el enfrentamiento entre chiíes y suníes.

El año pasado, el líder espiritual de Irán, el ayatolá Jameini, acusó a la CIA (quien cuenta con una estación local compuesta por 600 agentes) de estar detrás de los atentados a mezquitas y secuestros a extranjeros junto con los británicos y los servicios israelíes en Irak.

Medios árabes y organizaciones internacionales han denunciado el reclutamiento sistemático de marginales y desocupados chiíes por parte de los servicios de inteligencia con la finalidad de alistarlos en "escuadrones de la muerte" contra suníes o en operaciones de secuestros de extranjeros.

Medios y analistas árabes, así como autoridades comunitarias y líderes religiosos, vienen sosteniendo desde hace meses que EEUU quiere enfrentar a los chiíes con los suníes para quebrar el frente de la resistencia armada que diezma a diario su ejército de ocupación.

Una "guerra civil" le serviría a Washington para concretar una intervención extranjera tipo Haití en Irak, y de esa manera sacar a sus tropas del primer plano mediático y fusionarlas en un "ejercito de paz" aparentemente conducido por la ONU y la OTAN, como se sabe, títeres de los objetivos de EEUU.

Frente a un Irak desangrado y en caos por una "guerra civil" (y como ya sucedió en Haití)  ni Francia, ni España, ni Alemania, hoy países "críticos" a la política militar de ocupación de Irak, podrían negarse a integrar una "coalición de paz", aún sabiendo que detrás de ella se encuentra la mano de Washington y del Pentágono.

En ese escenario, con la guerra civil como telón de fondo, Bush y los halcones seguirían controlando la administración, el petróleo, y los negocios de Irak, mediante un gobierno títere y la supremacía de su fuerza militar sobre la OTAN y las potencias "aliadas".

Ese y no otro, sería el objetivo de los escuadrones de la muerte que hoy denuncian la ONU y un conjunto de personalidades y organizaciones dentro y fuera de Irak.

Según medios árabes y fuentes de la resistencia, esos comandos se encuentran bajo el liderazgo de los clérigos y dirigentes chiíes, caso del gran ayatolá Sistani, que colaboraron con la invasión norteamericana, y hoy conforman la mayoría del gobierno iraquí colaboracionista elegido en las urnas.

Con vinculaciones directas con Irán estos escuadrones, reclutados entre las milicias armadas chiíes y entrenados por oficiales norteamericanos e israelíes, mantienen un  conflicto armado de vieja data con la resistencia de origen suní conformada por ex integrantes del partido Baas y los cuerpos de seguridad del ex régimen de Saddam Hussein.

Esos cuerpos irregulares, comandos especiales "torpedos", fueron creados con la misión precisa de buscar y exterminar "selectivamente" a los jefes, líderes y cuadros militantes de la resistencia suní y el partido Baas, mediante operaciones clandestinas que recrean tácticas operativas empleadas por el ejército israelí en Palestina y Medio Oriente.

Según la inteligencia árabe, la imbricación con la CIA, el Mossad y la inteligencia británica, de estos grupos es directa, y sus vínculos provienen de la época  de la resistencia iraquí en el exilio, cuando el Consejo Supremo de la Revolución Islámica y otras organizaciones confesionales chiíes operaban conjuntamente con la inteligencia judeo-norteamericana para derrocar o asesinar a Saddam Hussein.

Sus bases operativas y logísticas operaban simultáneamente en EEUU y en Londres, y sus jefes más sobresalientes eran el ex ministro Allawi, el ex "preferido" del Pentágono, Chalabi,  y el propio gran ayatolá Sistani.

Hoy la función y misión de esos grupos, reciclados en escuadrones de la muerte, se orienta a la cacería y exterminio de combatientes suníes y a la preparación del clima de "guerra civil" mediante atentados a instituciones y centros religiosos chiíes que luego son atribuidos a la resistencia suní.

Estos comandos especiales, financiados y entrenados por la inteligencia judeo-norteamericana, cumplen para el Mossad y la CIA la misma función que cumple Al Qaeda con el "terrorismo explosivo". En Irak, son los activadores operativos de la "guerra civil".

Con ese objetivo, dotados de impunidad y de zona franca por las fuerzas norteamericanas y el aparato de seguridad iraquí, esos escuadrones de la muerte actuaron por primera a la luz del día,, tras la destrucción de la mezquita chií en febrero, realizando una inédita operación relámpago de exterminio de sunies que incluyó, por primera vez,  el secuestro y la tortura antes de las ejecuciones.

El resultante de la "cacería" -desde el 22 de febrero a la fecha-  son los miles de cadáveres de suníes que se apilan en las morgues o yacen en los cementerios de Bagdad y de otras ciudades.

Son las víctimas del expreso de ida de los escuadrones de la muerte.

                           ******

Informe relacionado:
La CIA y un día de cacería en Irak / Masacre de sunies y guerra civil: las huellas digitales del beneficiario

El informe que anticipó la guerra civil en Irak, un año antes:

Las claves del futuro iraquí / La guerra civil y la "madre de todas las guerras

 

 VOLVER A HOME

 

© Copyright 2006  iarnoticias.com | Derechos reservados | Director Rodrigo Guevara

 

Se autoriza el libre uso, impresión y distribución de toda la información editada, siempre y cuando no sea utilizada para fines comerciales y sea citada la fuente.

Resolución óptima: 800 x 600

contactos@iarnoticias.com

 
1