(IAR-Noticias) 25-Octubre-06
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Presidente de Corea del N Kim Jong Il y presidente de EEUU George W. Bush |
Corea del Norte endureció su
posición y, respondiendo a la secretaria de Estado Rice (quien dijo "dudar" de
un segundo ensayo nuclear) dijo que solo está dispuesta a renunciar a una
segunda prueba nuclear si EEUU deja de "acosar" al régimen y levanta las
sanciones financieras, señaló el domingo la agencia surcoreana Yonhap.
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Protestas contra Corea del Norte
(Foto AFP) |
S egún Yonhap, que cita fuentes diplomáticas anónimas en Seúl, el número uno
norcoreano, Kim Jong-Il, habría planteado estas condiciones durante una
entrevista esta semana con el emisario chino Tang Jiaxuan, enviado a Pyongyang
tras el ensayo nuclear del 9 de octubre.
"Kim también se comprometió a que su país vuelva a la mesa de negociaciones a
seis en un futuro próximo a condición de que Estados Unidos levante sus
sanciones financieras tras la apertura de conversaciones", informó la misma
fuente.
Las negociaciones sobre el programa nuclear norcoreano -iniciadas hace tres años
entre China, Estados Unidos, Rusia, Japón y las dos Coreas-, se encuentran
boicoteadas por Pyongyang desde hace un año.
El viernes, Yonhap ya informó de que Kim Jong-Il no tenía la intención de
realizar un segundo ensayo atómico, según declaraciones de diplomáticos en
Pekín.
Estos anuncios fueron acogidos con el mayor "escepticismo" (dijo no creer
en las promesas norcoreanas) por la secretaria de Estado estadounidense,
Condoleezza Rice, quien este fin de semana terminó en Moscú una gira
internacional destinada a cerrar filas contra a Corea del Norte.
Rice se negó explícitamente a creer el sábado que la mediación china hubiera
propiciado un giro decisivo en la política de Pyongyang y expresó sus dudas
sobre la voluntad del régimen norcoreano de limitarse a una única prueba
nuclear.
"A los norcoreanos les gustaría una escalada de tensiones más que una
puesta en práctica efectiva de la resolución (de la ONU), que tendría un efecto
real sobre sus actividades", juzgó el sábado Rice en el avión que la llevaba de
Pekín a Moscú.
Las autoridades comunistas de Pyongyang justifican su intención de un segundo
ensayo nuclear en un posible ataque a su territorio por parte de Estados Unidos,
al que acusan de "fomentar la caída del régimen" y de "hostigamiento".
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Soldados chinos custodian la Embajada de Corea del Norte en Pekín. (Foto:
AP) |
Desde hace un año, el régimen estalinista no cesa de denunciar a través de su
órgano oficial, la agencia KCNA, la congelación en septiembre de 2005 por parte
del Tesoro estadounidense de cuentas norcoreanas sospechosas de estar destinadas
a su programa nuclear.
Los dirigentes de Corea del Norte hacen del levantamiento de estas sanciones
la condición para su retorno a las conversaciones sobre sus programas atómicos.
La resolución 1718, adoptada por unanimidad el 14 de octubre, prevé un embargo
sobre "las armas y materiales conexos", "los materiales ligados a la tecnología
nuclear o de misiles", así como "los productos de lujo", por medio de una
"inspección de cualquier carga con destino o procedente de Corea del Norte".
Pyongyang denuncia este texto como una "declaración de guerra" y agita la
amenaza de "golpes implacables" a quien viole su soberanía.
La estrategia de ahogo económico que ya está funcionando
(y a la que se agregarán las sanciones contempladas en la resolución 1718 de la
ONU) restringen cada vez el potencial económico financiero del régimen
norcoreano, no solamente para su desarrollo armamentístico y nuclear, sino
para atender las necesidades alimentarias básicas de su pueblo que registra uno
de los índices más altos de pobreza en todo el continente asiático.
EEUU,
por su parte, está utilizando el "ahogo económico" para desatar una reacción del
régimen norcoreano y justificar un "desenlace militar" del conflicto.
Lo que
torna la ecuación de la crisis en un "callejón sin salida".
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