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(IAR-Noticias) 12-Octubre-06
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Soldados
norcoreanos hacen guardia el miércoles 11 de octubre de
2006. (Foto Reuters) |
Cheney y sus partidarios ven la negociación con Corea del Norte como la
peor idea posible, porque cualquier discusión significativa con el régimen,
y más aun un acuerdo, ayudaría a su supervivencia", señaló John Feffer,
especialista en asuntos coreanos del centro académico "progresista"
estadounidense Foreign Policy in Focus.
S egún analistas estadounidenses, Bush
y la línea ultrahalcona de Washington habrían provocado la reacción del
régimen de Corea del Norte mediante el mantenimiento de las sanciones
financieras y su reiterada negativa negociar reforma bilateral que son los
puntos centrales que reclama Pyongyang para detener sus ensayos nucleares.
Mientras medios y analistas norteamericanos sostienen que la prueba atómica
norcoreana del lunes fortaleció la postura de los "halcones", el ala más
belicista de Washington, encabezada por el vicepresidente Dick Cheney, quien se
opone a cualquier conversación bilateral y favorece la estrategia de aumentar
la presión para propiciar la caída del líder norcoreano Kim Jong-Il.
"Cheney y sus partidarios ven la negociación con Corea del Norte como la
peor idea posible, porque cualquier discusión significativa con el régimen,
y más aun un acuerdo, ayudaría a su supervivencia", señaló John Feffer,
especialista en asuntos coreanos del centro académico "progresista"
estadounidense Foreign Policy in Focus.
"Después de la prueba (atómica), ellos pueden argüir que Corea del Norte llegó a
un punto sin retorno y que la única opción ética es presionar hasta que
colapse" el régimen, añadió.
Para Feffer y otros analistas la administración Bush endureció su postura en la
certeza de que Rusia y China se opondrán en el Consejo de Seguridad a cualquier
maniobra que impulse sanciones o que propicien la caída del régimen de Kim
Jong-Il.
La única manera en que las potencias cierren fila con las posturas de EEUU y
Japón -su aliado más seguro contra Norcorea- es provocando la continuidad de los
experimentos nucleares de Pyongyang.
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China se opone a acciones
militares contra Norcorea (Foto Europa Press) |
Consecuentemente Washington aprovechó la crisis internacional detonada por
el ensayo nuclear de Corea del Norte, Epara anunciar que impulsará sanciones más
fuertes, incluidas medidas militares, para detener la escalada nuclear de
Norcorea que, según lo manifestó Bush el lunes, pone en serio riesgo la
"seguridad internacional".
O sea que los halcones aprovecharon la reacción de Corea del Norte generando más
presión para obligarla a seguir actuando al margen de las advertencias de las
potencias y de las recomendaciones de aliados como China y Rusia.
El ex subsecretario de Estado (vicecanciller) Richard Armitage, había advertido
que un ensayo nuclear norcoreano sería probable si Washington seguía
rechazando los llamados a participar de conversaciones directas luego de que
Pyongyang realizó una serie de pruebas con misiles el 4 de julio.
El gobierno de Bush no sólo desestimó esa posibilidad, sino que además
comenzó a planificar una serie de sanciones financieras contra Pyongyang en
respuesta a supuestas actividades de lavado y falsificación de dinero por parte
de ese país asiático.
El régimen de Kim Jong-Il exigió Washington levantara las sanciones
como condición para regresar a las llamadas conversaciones de las Seis Partes
(China, Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y Rusia), que en
septiembre de 2005 habían llegado a un principio de acuerdo para que
Pyongyang abandonara su programa nuclear a cambio de un paquete de garantías de
seguridad y ayuda económica.
Pese a los insistentes pedidos de China y de Corea del Sur, que no obstante
"condenar formalmente la actitud desafiante de Pyongyang, Washington se negó
a levantar las sanciones y a participar de negociaciones directas.
De esta manera forzó nuevamente al gobierno norcoreano a transitar por una
"callejón sin salida" y a utilizar la prueba nuclear como presión
disuasiva orientada a parar las maniobras de aislamiento de EEUU y sus socios en
el Consejo de Seguridad.
"El objetivo final de Corea del Norte es sobrevivir, y una prueba nuclear es
su última opción", dijo la semana pasada al diario The Washington Post
el analista surcoreano Ahn Yinhay, de la Universidad de Corea, en Seúl.
"Dada la enorme presión de los políticos de línea dura de Estados Unidos, Corea
del Norte debe pensar que no tiene otra forma de salir de este punto muerto.
Ellos creen que no tienen nada qué perder", añadió.
En la actual coyuntura de aislamiento de Norcorea en la ONU, Washington
trata que el Consejo de Seguridad adopte una resolución autorizando la
requisa de barcos que entren o salgan de Corea del Norte ante la posibilidad
de que transporten tecnología nuclear.
Hay analistas que sostienen que los halcones van a utilizar la estrategia del
bloqueo -legitimado por la ONU, o en forma unilateral- para provocar una
reacción militar de Corea del Norte que la aisle aún más de las potencias y de
sus aliados históricos, China y Rusia.
Según esas estimaciones, el Pentágono y las agencias de inteligencia
estadounidenses cuentan con informes que señalan que Corea del Norte, pese a su
avance en el desarrollo del arma nuclear, aun no cuenta con cabezas nucleares
lo suficientemente pequeñas para ser introducidas en un cohete balístico
intercontinental.
Esa sería la razón principal por la que los halcones de Washington -a partir del
ensayo nuclear del lunes- estarían evaluando una estrategia de "provocación
militar" al régimen de Pyongyang antes de que éste consiga ensamblar su
cohetería nuclear, con capacidad para alcanzar blancos en ciudades
estadounidenses.
En esta línea se inscribe una
información lanzada el lunes por el diario The Washington Post (habitual vocero
del Pentágono y de los servicios de inteligencia estadounidenses) que
anuncia "próximos movimientos militares de EEUU" en relación con la
llamada "crisis coreana".
Según el Post,
que cita a un "alto funcionario" próximo al servicio de inteligencia de EEUU, la
administración de George W. Bush está evaluando la posibilidad de enviar
buques de guerra hacia las costas norcoreanas, como respuesta a la prueba
nuclear realizada por Pyongyang.
"No será un embargo naval precisamente, porque ello equivaldría a un acto de
guerra, pero sí podríamos detener y someter a una inspección todos los buques
que vengan de Corea del Norte o vayan en dirección a ella" , señala la
fuente citada por el Post.
Además de beneficiar electoralmente a Bush en las elecciones parlamentarias del
7 de noviembre, un bloqueo naval encubierto a las costas norcoreanas bastarían
para detonar una reacción militar del régimen de Pyongyang.
Lo que justificaría a su vez, un pedido de Washington en la ONU para una
intervención de la OTAN orientada a frenar el "peligro norcoreano" en la
región.
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