(IAR-Noticias) 21-Octubre-06
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Presidente de Corea del N Kim Jong Il y presidente de EEUU George W. Bush |
El
lobby estadounidense pudo concretar el sábado 14 en el Consejo de Seguridad de la
ONU un desenlace del "frente diplomático" contra Corea del Norte
aplicando sanciones a ese país y abriendo la instancia para un "desenlace
militar" que Washington ya tiene previsto para la siguiente fase de su plan
para terminar con el régimen coreano y su programa nuclear.
Por Manuel Freytas
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Protestas contra Corea del Norte
(Foto AFP) |
E n una segunda fase, y con la gira de Condoleezza Rice
por Asia esta semana, EEUU comenzó a utilizar al régimen ultraderechista
de Japón, su aliado estratégico incondicional en la región, para una campaña
de provocación contra Corea del Norte orientado a desatar una nueva escalada
militar del conflicto.
El plan de Washington (tal
cual se va desarrollando) consiste en:
1) ahogar económicamente a Corea del Norte (presión para la aplicación de
sanciones);
2) bloquearla comercialmente y aislarla en el plano internacional
(presión para un bloqueo naval encubierto contemplado en la resolución
aprobada);
3) provocar consecuentemente una reacción del régimen de
Pyongyang
que justifique un despliegue de
tropas, barcos y aviones en la región (trazamiento de un "cerco militar"
sobre Corea del Norte).
En esta segunda fase la
Casa Blanca utiliza la "negociación diplomática" solo como una cáscara para
ocultar sus verdaderas intenciones que no son otras que las de "cercar
militarmente" a Corea del Norte y profundizar el ahogo económico para
desestabilizar y derrocar al régimen de
Kim Il-Sung.
Analistas de la CNN, del Washington Post y de otras cadenas
norteamericanas vienen señalando que el Pentágono y las agencias de inteligencia
estadounidenses cuentan con informes indicando que Corea del Norte, pese a su
avance en el desarrollo del arma nuclear, aun no cuenta con cabezas nucleares
lo suficientemente pequeñas para ser introducidas en un cohete balístico
intercontinental.
Por lo tanto -señalan- una respuesta militar norcoreana solo podría ser
realizada en términos convencionales, sin la capacidad nuclear para poner
en riesgo a EEUU o Europa.
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Soldados chinos custodian la Embajada de Corea del Norte en Pekín. (Foto:
AP) |
Esa sería la razón principal por la que los halcones de Washington intentan
precipitar un "desenlace militar" para aislar y derrocar al régimen de Pyongyang antes de que éste consiga ensamblar su
cohetería nuclear, con capacidad para alcanzar blancos en ciudades
estadounidenses y europeas.
En este escenario, como lo
sostiene el semanario Newsweek, la Casa Blanca ve la reanudación de las
negociaciones con Corea del Norte como
el "peor escenario" dado que le otorgaría más tiempo al gobierno de
Kim Il-Sung para desarrollar su
capacidad de alcance nuclear.
Por otra parte, la estrategia de ahogo económico que ya está funcionando
(y a la que se agregarán las sanciones contempladas en la resolución 1718 de la
ONU) restringen cada vez el potencial económico financiero del régimen
norcoreano, no solamente para su desarrollo armamentístico y nuclear, sino
para atender las necesidades alimentarias básicas de su pueblo que registra uno
de los índices más altos de pobreza en todo el continente asiático.
Durante la presente gira por Asia que también la llevará a China, Corea del Sur
y Rusia, la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, busca presionar
(sobre todo a Moscú y Pekín) para la aplicación de las sanciones votadas en la
ONU con la finalidad de profundizar el ahogo económico y provocar la reacción
de Corea del Norte.
Simultáneamente la "halcona negra" combina advertencias (amenazas encubiertas)
al régimen norcoreano sobre la decisión de EEUU de utilizar su poderío
militar-nuclear en defensa de sus aliados en la región.
En esa línea, Condoleezza Rice dijo este miércoles que su país respaldará con
todo su poderío militar a Japón y Corea del Sur frente a cualquier amenaza de
Corea del Norte.
"Estados Unidos tiene la voluntad y la capacidad de cumplir la totalidad, y
subrayo totalidad, de sus compromisos disuasivos y de seguridad con Japón",
señaló Rice en una conferencia de prensa en Tokio.
Como forma de presión al resto de las potencias, la secretaria de Estado también
señaló que Washington y Tokio implementarán de manera "rápida y efectiva"
las sanciones acordadas por la ONU contra Corea del Norte, luego de que ese país
realizara una prueba nuclear el pasado 9 de octubre.
"Es por eso que es extremadamente importante salir y reafirmar, y reafirmar
fuertemente, los compromisos de defensa de Estados Unidos con Japón y Corea del
Sur", agregó la funcionaria.
Por otra parte, el embajador de EE.UU. en Corea del Sur, Alexander Verhbow,
indicó que Rice (buscando una confrontación entre los dos países) le
pedirá a Corea del Sur que expanda su rol en la inspección de embarcaciones
que salgan de y lleguen a Corea del Norte, para cerciorarse de que éstas no
contengan armas de destrucción masiva.
Por otro lado -y recitando la
letra de Washington- Japón anunció que está dispuesto a cumplir con todos los
puntos de la resolución, entre los que se incluye la requisa de embarcaciones
norcoreanas sospechosas de transportar cargamentos que violen las sanciones
impuestas.
Incrementando la presión psicológica sobre
Pyongyang, el
canciller de Japón, Taro Aso, anunció que se realizaría una reunión nacional
para determinar si su país debe construir su "propio arsenal nuclear".
Y los tambores de guerra provenientes de
Pyongyang tampoco se
hicieron esperar.
Este miércoles, Corea del Sur
como Japón aseguraron tener informaciones de inteligencia que apuntan hacia una
segunda prueba de Norcorea en el sitio donde se realizó el ensayo nuclear
el pasado 9 de octubre.
La misma información lanzaron, entre martes y lunes, China y Rusia, los dos
principales aliados de Corea del Norte en la región.
Pyongyang no niega esas
versiones, y aunque tampoco las ratifica, las alimenta advirtiendo que
considerará la ampliación de las sanciones aprobadas como "una declaración de
guerra".
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China se opone a acciones
militares contra Norcorea (Foto Europa Press) |
El régimen norcoreano se encuentra frente a una disyuntiva: si responde a la
provocación estadounidense con otro ensayo nuclear, va a precipitar la siguiente
movida de Washington que no es otra que el "cerco militar" a
Pyongyang.
Sí, por el contrario, el
régimen coreano se queda "quietito", favorece al bloqueo económico que
amenaza con estrangular su economía y
detonar un conflicto interno de difícil retorno.
Por lo tanto, entre las dos opciones (y ante la imposibilidad de negociar en
términos favorables)
al régimen de
Kim Il-Sung no le queda otra salida
que "patear el tablero" con otro ensayo nuclear para ganar tiempo.
Y después -como aconsejan los expertos- esperar a que Washington ejecute su
próxima movida.
Con un agregado: el inminente desenlace del conflicto con Irán en el
Consejo de Seguridad, puede distraer la presión de Washington y de las potencias
hacia Teherán, dándole un respiro a
Pyongyang.
A eso hay que sumarle otra "variable" en el tablero: Un nuevo desenlace del
conflicto en Medio Oriente donde Israel estaría preparando otra escalada
militar contra Gaza para terminar con Hamás.
Una tercera "variable" se suma a las anteriores: dentro de tres semanas se
realizan los comicios parlamentarios en EEUU y una escalada militar
contra Corea del Norte horas antes de los mismos, con Bush convertido en jefe de
la guerra contra el "terrorismo nuclear", es una estrategia más que
potable para que los republicanos conserven la mayoría en las dos cámaras del
Congreso.
De cualquier manera, lo mejor del espectáculo bélico entre Washington y el
"eje del mal" recién está por comenzar.
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