La residencia familiar de los Bush en Maine se está convirtiendo este verano
en el lugar donde el presidente de EE UU muestra sus mejores dotes diplomáticas
para construir relaciones de amistad con sus homólogos más especiales y limar
asperezas pasadas. En julio fue el presidente ruso, Vladímir Putin, quien pasó
por Kennebunkport por primera vez. Y el sábado lo hizo el presidente francés, Nicolas
Sarkozy, que pasa sus vacaciones muy cerca de allí, en un lago en el vecino
Estado de New Hampshire. La cita tenía carácter privado y se limitó a un
almuerzo informal.
Es el primer encuentro en suelo estadounidense que mantienen George W. Bush y
Nicolas Sarkozy, que ya coincidieron en junio en la cumbre del G-8 en Alemania.
La invitación surgió a iniciativa de la primera dama estadounidense, Laura Bush,
al saber que el nuevo presidente francés se encontraría cerca. La esposa del
presidente francés, Cécilia Sarkozy, declinó asistir al pic-nic de
hamburguesas y perritos calientes tras alegar una repentina indisposición.
La Casa Blanca, sin embargo, ve más allá en esta cita y habla de una "nueva
era" en las relaciones bilaterales entre los dos países, tras el duro choque que
se vivió hace cuatro años por la decisión de Washington de invadir Irak. Bush
tenía un especial interés por que Sarkozy llegara al Elíseo para poder
profundizar en una relación que desde ambos lados del Atlántico se considera
profunda e histórica.
"Hace 250 años que somos amigos y aliados", aseguró Sarkozy a su llegada a la
residencia de los Bush. "Cuando se ven las cruces de los jóvenes americanos que
murieron por nosotros en los cementerios de Francia, eso es lo más importante".
"Tenemos buenas relaciones con Francia, aunque también existen algunos
desacuerdos, como en Irak", reconoció a su vez Bush ante los fotógrafos, "pero
eso no impide que sigamos trabajando juntos".
El presidente francés puso de su parte y al asumir sus funciones en mayo dijo
que EE UU se encontrará entre sus prioridades en el ámbito de la política
internacional. Los analistas destacan que los dos mandatarios son políticos de
acción, y eso les puede hacer entenderse bien.
La cumbre de Maine no tenía una agenda predeterminada. Era más bien un
acto social. Sin embargo, los dos mandatarios pudieron haber abordado durante el
encuentro algunas cuestiones en el ámbito internacional, en las que Bush
necesita ahora más que nunca el apoyo de Europa: el futuro de Irak, Sudán, la
amenaza nuclear iraní, la independencia de Kosovo o la crisis de Oriente
Próximo.
Sarkozy ya tuvo un primer encuentro con Bush el año pasado en la Casa Blanca,
cuando aún era ministro de Interior. La visita fue muy criticada en París, como
el hecho de que el presidente francés haya decidido pasar sus primeras
vacaciones en EE UU. Un viaje imprevisto a París para asistir a un funeral no
impidió el almuerzo. El lago Winnipesaukee se encuentra en la localidad de
Wolferboro, a 80 kilómetros de Kennebunkport. Es un lugar conocido por las
celebridades que allí pasan sus vacaciones.