Todas estas informaciones se dieron a conocer, con escasas horas de
diferencia entre una y otra, entre el miércoles y el jueves de esta semana.
Aviation Week & Space Technology aseguró en su página web que una comisión que
estudia la salud de los astronautas descubrió que, en dos ocasiones, a unos
astronautas de la NASA se les permitió volar después de que algunos médicos y
otros compañeros advirtieran de que estaban tan ebrios que suponían un riesgo
para la seguridad.
Por otro lado, el representante de la NASA Bill Gerstenmaier reveló que un
empleado de una empresa subcontratada por la agencia espacial había cortado
los cables de un ordenador que iba a ser colocado en el transbordador Endeavour
para proceder a su lanzamiento.
El trabajador subcontratado contactó con la NASA hace una semana, cuando se
enteró de que otro ordenador había sido dañado de forma deliberada. Si el
contratista no hubiese descubierto el problema, la agencia espacial lo habría
detectado probando el ordenador antes del lanzamiento del Endeavour, por
lo que el sabotaje no habría supuesto un riesgo para la seguridad.
En otro
escándalo, un informe del Congreso de los EEUU acaba de denunciar que en la NASA
se "perdieron" equipos de oficina por un valor de 94 millones de dólares
a largo de los últimos diez años.
Al parecer
algunos astronautas se han hecho de la costumbre de -por ejemplo- regalarle la
computadora de la oficina a sus esposas y denunciar luego que el aparato...
¡se perdió en el espacio!
"Estos
problemas están profundamente arraigados en la cultura de la Agencia espacial
que no exige dar cuenta de nada", se quejó la Oficina de Responsabilidad
Gubernamental (GAO, según sus siglas en inglés), una rama investigadora del
Congreso, la responsable del documento.
"Durante años, la GAO ha informado que la Administración Nacional del Espacio y
Aeronáutica no mantiene un efectivo control sobre 35 mil millones de dólares en
bienes, planta, equipos y materiales que declara en sus declaraciones
financieras", denuncia el documento.
La NASA ya había notado el "problema" hace cinco años cuando realizó una
auditoría propia.
Pero en vez
de ajustar los controles, los relajó, llevando de 5.000 a 10.000 dólares el
valor mínimo de los equipos rastreables, es decir aquellos que pueden ser
localizados al perderse a través de algún dispositivo de rastreo. Y así, se
"perdieron" las laptops.
Ahora el documento de la GAO recomienda al menos diez medidas, entre ellas
disciplinar a los empleados negligentes, además de endurecer la vigilancia,
tras denunciar en la primera página que "la falta de responsabilidad y los
controles internos débiles hacen que los equipos de la NASA sean vulnerables al
robo, la pérdida y el mal uso".
En el documento, fechado el 25 de julio, se relata cómo un empleado, al que no
se identifica, explica la desaparición de una computadora valuada en 4.265
dólares:
"Esta
computadora, si bien se me había asignado, era utilizada a bordo de la Estación
Espacial Internacional. Se me informó que fue lanzada al espacio para que se
incinere en la atmósfera cuando dejó de funcionar".
El empleado se salió con la suya, y nunca fue sancionado.
Para llegar a sus conclusiones, la GAO evaluó los sistemas de control de la NASA
y condujo visitas a todos los centros de la Agencia espacial, para descubrir
"denuncias de equipos perdidos en todas las dependencias".