Kuwait permitió la semana pasada que su moneda se apreciara
frente al dólar por segunda vez en dos meses. La decisión se tomó después de que
la depreciación de la divisa estadounidense amenazó con incrementar la inflación
local y ejerciera presión sobre el tipo de cambio del dinar kuwaití, fijado en
relación a una canasta de monedas.
Según la teoría monetaria, la devaluación del dólar deja en manos de los
tenedores de divisas, por ejemplo los exportadores, una menor masa de moneda
local pero con mayor poder de compra, lo que dispara la demanda y en
consecuencia los precios.
El dinar se apreció frente al dólar 0,77 por ciento desde el 20 de mayo.
Es poco probable, sin embargo, que otros países del Golfo revalúen sus monedas
"atadas" al dólar, una política que se adoptó en los años 80 y se ha mantenido
hasta el presente.
En este esquema, las divisas no "flotan" libremente y ajustan su paridad según
las tendencias del mercado, sino que los bancos centrales fijan la tasa de
cambio entre ellas.
La falta de voluntad para alterar los tipos de cambio no responde sólo a razones
económicas sino también políticas, dada la gran influencia de Estados Unidos
como el principal garante de la seguridad en esta volátil región.
A pesar de la creciente demanda para que el Banco Central de Emiratos Árabes
Unidos revalúe el dirham frente al dólar, el gobierno aseguró que mantendrá la
paridad establecida, como parte de su compromiso hacia la moneda común del
Consejo de Cooperación del Golfo.
Este bloque de seis naciones planea adoptar una moneda común para 2010. La meta,
sin embargo, quedó en duda después de que Omán advirtió que no estaría en
condiciones de alcanzar en fecha los requisitos para adoptar la divisa única.
La tendencia descendente del dólar afecta en particular el poder de compra de
los inmigrantes en el Golfo. El costo de los bienes importados va en aumento, lo
que contribuye de alguna manera a un alza de la inflación. Además, los
inmigrantes han perdido ganancias por cada dirham remitido a su país en el
último año, debido a la caída continuada del tipo de cambio.
El banco Standard Chartered estima que 34 por ciento de las importaciones de
Emiratos y Kuwait provienen de la Unión Europea, lo que aumenta las presiones
inflacionarias a causa de que el dólar registró una nueva caída frente al euro.
Pagar esas compras en la divisa común europea, por lo tanto, requiere
desembolsar más dólares y en última instancia resultan más costosas en moneda
local.
Simon Williams, economista del banco HSBC, dijo que el dólar ha perdido valor
durante los últimos 18 meses y que los consumidores del área del Consejo sienten
el impacto.
Sin embargo, "las economías del Golfo están creciendo, al igual que los salarios
y el nivel de empleo. Por lo tanto, el efecto directo es menos serio de lo que
hubiera sido en tiempos de un pobre crecimiento del producto interno bruto",
agregó.
No todos coinciden. Eckart Woertz, del Centro de Estudios del Golfo, indicó que
la depreciación de la moneda estadounidense "erosiona el valor de los activos de
los países del Consejo, que tienen la mayoría de sus inversiones en dólares,
incrementa el costo de las importaciones desde fuera del área del dólar y así
reduce el poder de compra de los que viven de un salario".
Además, dijo, esto perjudica a los inmigrantes, quienes "deben pagar sus
obligaciones como hipotecas y seguros de vida, entre otras cosas, en otras
monedas, no dólares".
"Los inmigrantes son los que más sufren. Están particularmente expuestos a los
aumentos de precios locales, sobre todo porque no poseen inmuebles, y también
enfrentan un tipo de cambio menor cada vez que envían dinero a sus familias en
el país de origen", explicó Woertz a IPS.
Ahmed Refat, inmigrante egipcio, dijo a IPS que "un dirham ya no compra la misma
cantidad de bienes y servicios, no sólo en los Emiratos sino también en el caso
de los que salen de vacaciones al exterior, para no mencionar el tema de las
remesas".
Williams no está de acuerdo. "No se debe sobredimensionar el impacto sobre los
inmigrantes. Los países del Golfo aún son un muy buen lugar para estar, con
niveles de empleo y salarios en aumento", señaló.
La apreciación de las monedas de Asia frente al dólar es otra fuente de
preocupación, dado que 40 por ciento de las importaciones provienen de esa
región. Desde principios de 2007, casi 50 monedas en el mundo han ganado valor
frente al dólar.
Analistas económicos estiman que las monedas de los países del Consejo están
sobrevaluadas frente al dólar entre 15 y 25 por ciento. Creen que el dólar
podría perder más valor a causa de la fuerte actividad económica en la zona del
euro, una mayor inflación en Gran Bretaña y un esperado aumento en las tasas de
interés.
En marzo de 2006, ante el desagrado que provocó la decisión del gobierno de
Estados Unidos de impedir la compra de cinco puertos de ese país por parte de
una empresa de Dubai, varios bancos centrales del Golfo anunciaron que
consideraban cambiar sus reservas de divisas de dólares a euros.
Emiratos informó que planeaba convertir una décima parte de sus reservas a
euros.
Aunque una encuesta de la agencia de noticias Reuters indicó en marzo que
Emiratos era más firme candidato a revaluar su moneda después de Kuwait, el
presidente del Banco Central del primer país, Sultan Nasser Al-Suwaidi, aseguró
en junio que la paridad fija con el dólar era un ancla para la estabilidad de la
economía.
"Nos beneficiamos con un dólar más débil porque convierte al país en un destino
turístico más barato y hace a nuestras exportaciones muy competitivas", afirmó.
Según Williams, "la decisión de Kuwait no puede tener mucho impacto en la
inflación, ya que la revaluación es muy pequeña. Si Emiratos quiere hacer lo
mismo, la apreciación de la moneda tendría que ser mucho mayor para tener un
impacto, aunque habrá consecuencias negativas, como el incremento de los precios
en las exportaciones de productos no petroleros".
"El dinar kuwaití está 'pegado' al dólar en 70-80 por ciento, y como la
inflación es fundamentalmente doméstica, revaluar la moneda no resolverá el
problema", sostuvo Woertz.