Sarkozy propone un nuevo Grupo de
los Trece -que suma a Brasil, México, India, China y Sudáfrica- en reemplazo del
actual G7 (EE.UU., Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Canadá, las
siete naciones más industrializadas) y Rusia, un consejo de Seguridad de la ONU
ampliado y una Europa de la defensa en complementación y no en disputa con la
OTAN.
Después de sostener mencionándolo por su nombre doce veces a su canciller
Bernard Kourchner -que debió disculparse por pedir la renuncia del premier
iraquí Nouri Al Maliki- el presidente francés exigió "un horizonte claro para
que se retiren las fuerzas extranjeras de Irak". Pero no mencionó la posibilidad
de ser un mediador en el retiro de las tropas.
Con su lenguaje de abogado litigante, que está lejos de las delicadezas
diplomáticas que él desprecia, Sarkozy insistió que Francia "fue y continúa"
siendo hostil a la guerra en Irak.
En su discurso, Sarkozy precisó que su relación con EE.UU. es de aliado.
"Pero aliado no significa decir
alineado y yo me siento perfectamente libre de expresar nuestros acuerdos como
nuestros desacuerdos sin complacencia ni tabúes", precisó , una semana después
de su almuerzo con el presidente George Bush.