El documento final que aprobaron los 266 obispos de las conferencias episcopales
latinoamericanas en la asamblea del CELAM fue alterado con más de 200 enmiendas
en el documento "oficial" que aprobó el papa Benedicto XVI en el Vaticano. Las
acusaciones de haber "adulterado" el texto son muy fuertes en Brasil, donde el
diario O Estado publicó un artículo con críticas de religiosos y del cardenal
primado brasileño, arzobispo de Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnello.
El Papa inauguró la Quinta Conferencia de los obispos latinoamericanos el 13 de
mayo en el santuario de Aparecida, en las afueras de San Pablo, poniendo fin
además a una visita a Brasil que había iniciado el día 9.
Según laicos y religiosos que participaron en la asamblea episcopal de
Aparecida, el documento que aprobó el Papa tiene 200 cambios respecto al que
aprobaron los obispos latinoamericanos. Algunos cambios son menores, con
correcciones gramaticales y de redacción. Pero otros, afirman los que protestan,
"son conceptuales y de contenido".
El cardenal Majella Agnello se mostró irritado y reclamó que la versión original
del documento sea restaurada. Pero el nuevo presidente del CELAM, el arzobispo
de Aparecida, Raymundo Damasceno Assis, dijo que era muy difícil que el texto
aprobado por Benedicto XVI sea nuevamente modificado.
Majello Agnello, como presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña (la
principal del mundo católico), fue uno de los que consignaron el documento final
de la conferencia al Papa. "Yo creí que estaba consignando al Papa el texto
original", señaló. Con una dosis de ingenuidad, el arzobispo de Salvador afirmó
que los cambios habían sido seguramente hechos fuera del Vaticano "porque el
Papa respeta a los obispos". Hay que recordar que la comisión de redacción del
documento fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge
Bergoglio.
Los que protestan consideran que las enmiendas fueron realizadas por el cardenal
chileno Francisco Javier Errázuriz como presidente del CELAM y por el obispo
argentino monseñor Andrés Stanovnik, quien hasta la reunión de Aparecida era el
secretario de la asamblea de obispos latinoamericanos.
En Internet se hallan listas comparadas de los 200 cambios. Los más
significativos se refieren al ríspido tema de las Comunidades Eclesiales de
Base, una experiencia de la Iglesia en América latina que se difundió sobre todo
en Brasil, apoyada por los miembros de la Teología de la Liberación. Es notorio
que en el Vaticano se combatió sin descanso el fenómeno, sobre todo desde el
bastión de la ortodoxia, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que durante
23 años comandó el entonces cardenal Joseph Ratzinger, principal colaborador del
papa Juan Pablo II y que es hoy su sucesor.
Fue Ratzinger, con el respaldo total del pontífice polaco, el encargado de
decapitar a los teólogos de la liberación, sancionándolos con duras medidas
disciplinarias y con una tajante condena, como el documento de 1984 que condenó
al movimiento acusándolo de radicalidad ideológica marxista. El cardenal
Errázuriz afirmó en Santiago de Chile estos días que en el documento definitivo
aprobado por el Papa "no hay ningún cambio contra la voluntad de los obispos".
Errázuriz reconoció que los cambios sobre el tema de las comunidades de base
habían irritado "a muchos grupos en Brasil y otros países". Pero afirmó que la
experiencia de las comunidades "no fue en todas partes muy bien llevada: algunas
fracasaron y otras fueron fecundas".
El purpurado chileno, cuyo mandato como presidente del CELAM concluyó con la
asamblea de Aparecida, pidió "olvidar" las polémicas por los cambios ("que ponen
contento sólo al demonio") y minimizó el asunto, afirmando que el documento fue
revisado en el Vaticano y que algunos "ministerios" del Papa pueden haber
querido mejorar aspectos formales y "precisar un poco" algunas frases. Las
palabras del cardenal Errázuriz no hacen sino confirmar lo que todos saben: que
como siempre en las cumbres vaticanas los documentos de este tipo son revisados
y repulidos, incluso con la intervención del Papa de turno, que es quien
naturalmente los aprueba después de que se hacen los cambios que quiere.