EE UU afirma que los carteles de Colombia lavan sus ganancias europeas en
territorio nacional
Por Jorge A. Rodríguez -
El País, España
España es la puerta de entrada de la cocaína colombiana en Europa, pero
también es la plataforma donde los carteles blanquean sus ganancias obtenidas
en la UE. El Departamento del Tesoro de EE UU sitúa España en el selecto grupo
de países donde los empresarios de la droga inician el circuito del
lavado. Es el único país europeo que se cita. La CIA, por su lado, califica el
territorio nacional como "lugar de blanqueo de los traficantes colombianos".
El último gran narco detenido, Chupeta, había mandado a dos
hermanastros a crear empresas a Madrid. España se incautó en 2006 de 2.700
millones de euros del crimen organizado, casi el doble que el presupuesto del
Ministerio de Justicia español.
Los principales carteles de la cocaína de Colombia utilizan España como
plataforma en Europa para lavar el dinero ilícito obtenido de su negocio en el
viejo continente. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos considera, según
sus informes, que los grandes grupos colombianos emplean para blanquear su
dinero negro un reducido número de países: Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú,
la isla de Aruba (perteneciente a los Países Bajos) y, claro, España.
La CIA, por su lado, asegura que el territorio español no es sólo la puerta
de entrada de la cocaína para la UE, sino también "un lugar para el lavado de
dinero de los traficantes de narcóticos colombianos". El negocio global de la
droga mueve 322.000 millones de dólares anuales, según el Informe Mundial de
Drogas de la Oficina de Drogas y Crimen de Naciones Unidas. Casi dos tercios
corresponden a la cocaína.
España es, sin duda alguna, la puerta de entrada de la cocaína en Europa. La
conclusión se obtiene de dos datos. El primero es que las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad quitaron el año pasado de la circulación 49.650 kilos, una cifra sólo
superada por Colombia, Venezuela y EE UU. El segundo es que, desde 2005, España
tiene un porcentaje de consumidores de cocaína superior al de EE UU, aunque este
país es el mayor mercado mundial y el que suma más consumidores en números
absolutos.
Las operaciones de narcotráfico se pagan en metálico. Los narcotraficantes
suelen cobrar en maletas llenas de billetes un dinero que tiene que llegar al
proveedor. El precio medio de un kilo de cocaína al por mayor es de unos 41.800
dólares. Es decir, que si un grupo de narcotraficantes logra introducir un
cargamento de 2.000 kilos (la carga media que llevaban los barcos incautados por
la Unidad de Drogas y Crimen Organizado, Udyco) el monto total a pagar es de
83,6 millones de dólares. Es en ese momento cuando empieza el circuito del
lavado del dinero.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en su informe de 2007 titulado
Impacto de la Sanciones Económicas contra los Carteles Colombianos de la
Droga asegura que los carteles de Cali, Valle del Norte y de la Costa Norte
utilizan España como punto de blanqueo de sus ganancias europeas. "Cada imperio
de la droga", asegura, "incluye una vasta red de empresas, manejada por
familiares y otros trusts, en Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, España y
Venezuela".
El ejemplo de libro es el del cartel dirigido por los hermanos Gilberto José
y Miguel Ángel Rodríguez Orejuela. Partiendo de una empresa que denominaron
Drogas La Rebaja (es un nombre real), creó un emporio empresarial que se
extendió a España. Aquí, el Tesoro de EE UU señaló a 13 empresas como vinculadas
a los Rodríguez Orejuela. Se trataba de seis sociedades limitadas de inversión
(inmuebles y valores), algunas imprentas, empresas de servicio e, incluso, de
material informático. La información, recabada tras las investigaciones en EE UU
y Colombia, fue transmitida a España. Pero cuando los datos llegaron, esas
empresas habían sido vendidas, liquidadas o extinguidas.
De libro también es el ejemplo de Orlando Sabogal Zuloaga, detenido en
Majadahonda (Madrid) en octubre pasado. Conocido como El Socio, está considerado
el brazo derecho de Luis Hernando Gómez Bustamante, jefe del cartel Norte del
Valle, la organización de narcotraficantes a la que Estados Unidos atribuye la
distribución del 40% de la cocaína que se consume en el mundo. Era el
"recaudador ejecutivo" de la organización, pero los investigadores de la Unidad
Central Operativa de la Guardia Civil no lograron dar con las empresas que
utilizaba para reexpedir el dinero a su jefe. "Es que eso es precisamente lo más
difícil de investigar", asegura un mando de la Unidad de Delincuencia Económica
y Financiera (UDEF).
No es fácil, porque los narcotraficantes se han hecho expertos en ingeniería
financiera. "Y porque ligar un dinero que ya ha pasado por varias empresas,
incluso por un paraíso fiscal, a la actividad ilícita original del tráfico de
drogas es una tarea ímproba", subraya el mismo comisario. El objetivo de las
redes es "acercar" el dinero hasta donde reside el capo narco. El método
es llevárselo directamente en metálico (en barcos, camuflado en contenedores,
con personas que se lo pegan al cuerpo) o hacerlo a través de operaciones
financieras.
Los traficantes suelen utilizar estas empresas para operaciones concretas.
Para ello compran compañías con un discreto historial de facturación, con dinero
que procede de varias empresas puente o pantalla, lo que dificulta su
seguimiento, especialmente si alguna de ellas está radicada en un paraíso
fiscal. El dueño aparente de ese trust es "un abogado o un asesor fiscal,
que a veces tiene una pequeña participación y suele ejercer de administrador".
El siguiente paso consiste en inyectarle dinero que procede de las ganancias de
la operación de narcotráfico, de forma que la empresa empieza a generar
beneficios ficticios. Ese dinero empieza a estar blanqueado.
La misma empresa establece relaciones con otras firmas pantalla. El dinero
suele saltar a Suiza, luego a un país no considerado caliente (sospechoso) para
llegar a Miami o a una isla del Caribe, ya limpio. El dinero ya está a
disposición de los narcos. Las cuentas utilizadas no están abiertas mucho
más de un mes. Así, cuando el aviso llega a la policía o la Guardia Civil o al
Servicio de Prevención del Blanqueo del Banco de España, no hay ni un duro en la
cuenta.