Hacia adelante, parece que la economía rusa entra en una fase de crecimiento
desacelerado y continuo acompañado del fortalecimiento de tendencias negativas
ya existentes, y la aparición de otras nuevas.
Con el inicio del verano, el crecimiento de la producción industrial rusa
alcanzó su valor máximo en junio, cuando su índice aumentó un 10,9 % en
comparación con el nivel del año anterior. Pero a pesar de todos los pronósticos
gubernamentales, crece la inflación.
Tras un fondo caracterizado por el aumento de las importaciones y la
reducción del superávit de comercio exterior, el rublo se fortalece.
¿Podrá el Gobierno cumplir sus promesas inflacionarias y evitar un
desequilibrio en la economía de cara a las elecciones previstas los próximos
meses?
Para los funcionarios responsables del bloque económico en el Gobierno es
más que importante terminar el año en buena nota. Pues de la herencia que dejen
al próximo Gabinete depende la solidez de las fuerzas políticas oficialistas en
los comicios que vienen.
Así, el ministerio de Finanzas pronostica que para finales de 2007 el
crecimiento de la economía rusa será del 7,1 %, y el índice de alza de precios
no superará el 8 % con respecto al año anterior.
Por lo visto, nadie duda de la estabilización del crecimiento económico del
país, pero el pronóstico de inflación parece que será muy difícil de cumplir.
Según Rosstat (Servicio Federal de Estadísticas), en el primer semestre de
2007 la economía de Rusia creció un 7,8 %. Y para finales de año, los expertos
oficiales esperan un crecimiento del 8 %. Con esas cifras en mano, estamos cerca
de cumplir los planes de duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) para el
2012-2014.
A consecuencia del "boom" de inversiones y de consumo interno en la economía
rusa, la producción industrial también tuvo un crecimiento récord del 7,7 % en
la primera mitad de año. En consecuencia, el ministerio ruso de Desarrollo
Económico y Comercio expresó intenciones de ajustar a la alza este índice del
5,2 % al 7 % para finales de 2007.
Al mismo tiempo, según encuestas del Instituto de Economía del Período de
Transición (IDEPP), los productores notaron una disminución en la venta de sus
productos en julio. Las reservas de productos acumulados en las empresas
alcanzaron un récord absoluto, lo que evidencia que se ha producido un retraso
del ritmo de venta con respecto al ritmo de producción de los artículos.
Incondicionalmente, los pronósticos oficiales inspiran optimismo, pero los
indicadores actuales de la economía hacen dudar de que las promesas hechas por
el Gobierno en relación a la inflación puedan realizarse.
Al mismo tiempo, expertos del banco UniCreditGroup indican que el elevado
aumento de los precios en Rusia constituye uno de los riesgos más grandes para
el desarrollo de su economía.
Otro de los factores que puede presionar la actividad económica del país es
el rápido crecimiento de la deuda externa de las empresas estatales y privadas,
sobretodo cuando las obligaciones a corto plazo suponen la parte más
considerable de todo el volumen del movimiento crediticio.
Todo esto no añade estabilidad a la economía en el caso de que ocurran
bruscas oscilaciones de la cotización del rublo, o una reducción de los precios
de los productos de exportación.
Según una encuesta del IDEPP, el índice de expectativas inflacionarias en la
industria en junio sobrepasó el 36 % frente al 31 por % el mes anterior. Y la
economía del país no frustró esas expectativas porque la inflación de enero a
julio alcanzó el 6,7 %.
De esta manera, para cumplir el anunciado 8 % de inflación anual, el
Gobierno debe contener el aumento de los precios en el 1,3 % en lo que resta de
año.
De acuerdo a cálculos del IDEPP, la inflación alcanzará el 9,7 % para
finales de 2007, y el Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia
también ajustó su pronóstico de inflación elevándolo del 8,1% a 8,7% para
finales de año. "La presión de la inflación crece en Rusia
y no nos sorprenderemos si la inflación para finales de año alcanza
el 9-10 % constató John Litvak, economista jefe del Banco Mundial.
Pero a pesar del escepticismo de los expertos, el ministro ruso de Finanzas,
Alexei Kudrin afirma que el Gobierno puede sostener el pronóstico de inflación.
"El Gobierno y el Banco Central tienen instrumentos de sobra para regular los
factores monetarios relacionados con la inflación" explicó su postura el
ministro.
A comienzos de verano, el ministerio de Finanzas y el Banco Central todavía
confiaban de que podrían contener la inflación en el 8 % para finales de año,
teniendo en cuenta la baja de precios característica de la temporada de otoño,
pero existe la posibilidad de que eso no ocurra.
Actualmente, el Gobierno sólo le queda uno y probablemente, el más eficaz de
los instrumentos para regular la inflación- influir en la cotización del rublo
frente a las divisas extranjeras.
Efectivamente, si se permite al rublo crecer hasta los 24 rublos por dólar,
las autoridades monetarias rusas plenamente están en condiciones de compensar el
alza de los precios en otoño.
Al mismo tiempo, permitirá reducir de forma rápida el crecimiento
desenfrenado de las importaciones, y ayudará también a atenuar el desequilibrio
en la balanza de pagos.
Entre menos divisas queden en el país menos será la cantidad de rublos que
habrá que emitir para comprar las divisas "sobrantes" producto de la realización
de las exportaciones.
Pero semejantes intervenciones en la economía pueden tener efectos
colaterales.
El fortalecimiento de la moneda nacional en circunstancias cuando cambia la
estructura del comercio exterior puede afectar, y no en la mejor forma a los
productores nacionales.
Así que muy pronto, incluso los optimistas se verán obligados a reconocer
que el ritmo de crecimiento de los precios en 2007 no podrá mantenerse en el
límite del 8 %, un indicador récord para la nueva Rusia.