El Comandante de la Armada rusa, el almirante Vladímir Masorin, anunció
sobre la fabricación en serie del misil estratégico Bulava-M (SS-NX-30, según
la clasificación de la OTAN), con el que se dotarán los submarinos
estratégicos proyecto 955 clase Borei. En el momento actual en los astilleros
de Severodvinsk en la provincia de Arjánguelsk continúan las obras de
construcción de tres submarinos portamisiles de la mencionada clase ("Yuri
Dolgoruki", "Vladímir Monomaj" y "Alexandr Nevski").
El pasado mes de abril fue botado el submarino "Yuri Dolgoruki" capaz de
portar 12 misiles SS-NX-30. Asistieron al acto solemne funcionarios públicos
de alto rango, incluido el primer vicepresidente del Gobierno, Serguei Ivanov,
responsable de la industria de Guerra.
En honor a la verdad, se presentaron determinados dificultades con la
creación de los misiles para submarinos proyecto 955. Al principio la tarea de
desarrollar el cohete D-19M "Bark" fue encomendada al centro de ingeniería
coheteril de Miass. Pero al cabo de poco se aclaró que los constructores
infringieron las normas preestablecidas en cuanto a las dimensiones del misil
por lo que se tuvo que modificar el submarino nuclear. Además, las pruebas
realizadas revelaron la presencia de otros defectos. A consecuencia, en 1998
el proyecto fue cerrado.
La tarea de continuar con los trabajos en este terreno fue encomendada al
Instituto de Termotecnia de Moscú (ITM) que creó el sistema misilístico RS-12M2
"Topol-M" (SS-27). El misil lanzado desde submarinos y desarrollado por el ITM
fue bautizado como "Bulava-M".
Pero en caso de este artefacto no todo marchaba como una seda. De las seis
pruebas realizadas, cuatro resultaron fallidas. Según el Comandante de la
Armada, el último lanzamiento, efectuado a finales de julio, se coronó de
éxito, mientras los expertos independientes calificaron de "mediocre" la
prueba. Los expertos informaron de que de las tres ojivas, instaladas en el
misil, una cabeza simplemente no alcanzó el polígono. El jefe de la Agencia
Espacial Rusa, Anatoli Pérminov, responsable de la dotación del Ejército con
los misiles estratégicos, afirmaba que había que llevar a cabo de 12 a 14
lanzamientos de prueba antes de que el misil entrara en servicio operacional.
Pérminov alegaba el proyecto norteamericano "Trident II" en el marco del cual
se efectuaron 19 lanzamientos desde tierra y otros 9 desde mar.
El año en curso se realizarán dos lanzamientos de prueba de "Bulava" y el
proceso de ensayos quedará ultimado en 2008, adelantó el almirante Masorin.
Una de las pruebas se efectuará para verificar el alcance máximo del misil.
Según los artículos publicados en la prensa occidental, "Bulava", de
propelente sólido y tres etapas, es uno de los misiles más ligeros de su
modelo. Pesa 30 toneladas y inicialmente tenía el nombre de "Bulava-30". Su
alcance es de 8.000 kilómetros. El número de cargas nucleares que porta varía
de 4 a 10. Algunos expertos consideran de exagerada la cifra 10, pues un misil
tan ligero no puede portar una carga de combate tan grande. Otros
especialistas dicen que el nivel que han alcanzado en su desarrollo las
tecnologías nucleares y composites, hacen posible crear cabezas nucleares de
pequeñas dimensiones sin perjuicio a su capacidad combativa.
Según parece, "Bulava" se adoptaría en versión de 10 cabezas. De lo
contrario, sus prestaciones combativas dejarían mucho que desear. Los
submarinos clase "Borei", incluido el sumergible "Yuri Dolgoruki", están
concebidos para portar hasta 12 misiles cada uno. Pero los submarinos del
mismo proyecto "Vladimir Monomaj" y "Alexandr Nevski" ya llevarán a bordo
hasta 16 misiles cada uno. Si los planes cuajan en realidad, tres nuevos
submarinos estratégicos portarían 44 misiles "Bulava" provistos de 440 cabezas
nucleares. Se trata de una contribución suficiente a la tarea de disuasión
estratégica nuclear, planteada en la Doctrina Militar de Rusia.
Las pruebas de "Bulava", sus parámetros, datos telemétricos y otras
características se consideran como secreto de Estado. Mientras conforme al
Tratado START-1, EEUU recibe de primera mano los datos telemétricos sobre el
vuelo de misiles y sus principales características operacionales. Resulta que
es un secreto que no deben conocer sólo nuestros militares y constructores,
así como los contribuyentes rusos que aportan el dinero para el desarrollo del
sistema misilístico. ¿Cómo se explica este fenómeno?
Hay motivos para afirmar que el velo de secretismo que cubre los trabajos
en torno a "Bulava", "Yuri Dolgoruki" y otros submarinos del mismo proyecto es
producto de ambiciones políticas de algunos funcionarios públicos rusos de
alto rango. Hace tiempo prometieron que a finales de 2008 la Armada sería
equipada con un submarino dotado de misiles de novísimo modelo capaz de
vulnerar los sistemas de defensa antibalística tanto operativos como en fase
de desarrollo. De incumplir la palabra dada a este respecto, los aspirantes a
cargos públicos máximos verían seriamente deteriorada su imagen pública. Por
eso se empeñan en organizar la producción en serie del misil "Bulava", aun no
puesto a punto, volviendo a prometer que la Armada adoptaría el nuevo
submarino junto con el nuevo misil estratégico.
En honor a la verdad, de las declaraciones del almirante Masorin se
desprende que se prevé fabricar en serie no el misil íntegro sino que las
unidades y etapas del mismo que demostraron su elevada confiabilidad. Una vez
terminadas las pruebas oficiales de "Bulava-M", las mencionadas unidades y
etapas servirán de base para la fabricación de misiles que serían instalados
en los submarinos "Dolgoruki", "Monomaj", "Nevski" y "Dmitri Donskoi".
Importa señalar que "Dmitri Donskoi", submarino estratégico lanzamisiles
pesado proyecto 941 clase "Akula" ("Typhoon", según la clasificación de la
OTAN) también portaría "Bulava-M", después de que terminen las pruebas del
mismo. A diferencia del proyecto 955, "Akula" contará con 20 lanzadores de
misiles lo que permitiría aumentar en 200 cabezas el arsenal ruso de disuasión
nuclear marítima.
El proyecto prosperará, siempre y cuando "Bulava" no caiga víctima de
juegos políticos.