Las Naciones Unidas no excluyen la posibilidad, hasta ahora considerada
inviable, de partir el territorio de Kosovo entre serbios y albano-kosovares si
ambas partes lo aceptan. Así lo apuntó el lunes los enviados especiales de la
ONU tras constatar el fracaso de sus negociaciones con los representantes de las
dos comunidades étnicas enfrentadas en un conflicto que dura ya ocho años.
“El principio de nuestra misión es el de aprobar cualquier acuerdo si es
aceptado por las dos partes. Esto nos abre a todas las posibilidades”, declaró
al término de la reunión en Pristina, la capital de Kosovo, el alemán Wolfgang
Ischinger, miembro de la troika que representa a la Unión Europea (UE).
Ischinger, el ruso Alexander Botsan-Jartchenko y el estadounidense Frank
Wisner forman el terceto de enviados especiales de las Naciones Unidas que al
término de su misión -de una duración máxima de 120 días- deberá presentar un
informe al secretario general del organismo internacional, Ban Ki-moon, antes
del 10 de diciembre.
El trío constató, tanto en la capital serbia -Belgrado- como en Pristina, el
abismo que separa la posición de los protagonistas del último contencioso
territorial tras la ruptura de Yugoslavia desde 1991. Mientras que los albano-kosovares
quieren acceder desde entonces directamente a la independencia, Serbia rehúsa
renunciar a Kosovo -que considera cuna de su nación- pese a haber perdido el
control sobre ella en favor de la ONU desde el final de la guerra de 1998-1999.
Sobre una población de poco más de dos millones de personas, casi el 90% de
origen albanesa, todavía viven en Kosovo más de 100.000 serbios, en la zona
norte del territorio. “Si las dos partes quieren plantear alguna opción, sea la
que fuere, nosotros estamos de acuerdo”, aseguró Ischinger en su encuentro con
los periodistas.
POSTURAS FIRMES
La partición de Kosovo, sin embargo, no parece ser a priori una opción fácil.
Los dirigentes albano-kosovares se han opuesto siempre a esta posibilidad, y el
primer ministro, Agim Ceku, reiteró el sábado, tras reunirse con el terceto de
enviados especiales de las Naciones Unidas, que él sólo acepta la independencia
de Kosovo “con sus actuales fronteras”.
Por su parte, los dirigentes serbios rechazan cualquier tipo de independencia
para Kosovo e insisten, como recalcó el viernes a la troika el Presidente del
país, Boris Tadic, en “la necesidad de respetar la soberanía y la integridad
territorial de Serbia”.
Sin embargo, analistas políticos estiman que la división del territorio es el
único sistema para salir del callejón sin salida en que se halla este asunto
desde hace ya ocho años.
El ambiente de desánimo sobre la posibilidad de lograr un acuerdo lo reflejó
incluso el propio terceto de negociadores. “Es evidente que no se trata de una
misión fácil”, admitió el alemán Ischinger la víspera de reunirse con las
autoridades albano-kosovares. “No me hago ilusiones, me doy cuenta de la
dificultad de esta misión”, reconoció a su vez el ruso Botsan-Jartchenko.
Poco dispuesto a compromisos, el premier albano-kosovar Ceku reafirmó que su
objetivo es conseguir la independencia este año. “Yo trabajo para el
reconocimiento inmediato de la independencia de Kosovo en sus fronteras
actuales. Esto no es un punto de partida para una negociación ni tampoco una
oferta a discutir”, señaló.
Actitud tan inflexible como la que mantienen los dirigentes serbios, según
reflejó el terceto en sus declaraciones a la prensa. Según publicaba el diario
kosovar “Daily Express”, las delegaciones serbia y albano-kosovar volverán a
reunirse por separado a finales de mes con la troika en Viena, para discutir
nuevas propuestas. Pero no mantendrán conversaciones entre ellas.
El terceto de negociadores de las Naciones Unidas fue creado después de que
Rusia, tradicional aliada de Serbia, rechazara aprobar en el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas el plan, respaldado por Estados Unidos y la
Unión Europea, que preveía la independencia de Kosovo controlada por una misión
internacional dirigida por la UE.
Para Washington y la UE, este plan, presentado a principios de año por el
mediador de la ONU, Martti Ahtisaari, es la base de las actuales conversaciones,
mientras que Belgrado y Moscú lo consideran sin valor. Por ahora y como en la
pasada ronda de 14 meses de negociación auspiciada por la ONU, Belgrado y
Pristina defienden posturas irreconciliables.
Belgrado insiste en que el plan de Ahtisaari no puede ser la base de las
negociaciones, y los responsables albano-kosovares reiteran que “el plan de
Ahtisaari, la independencia de Kosovo y su integridad territorial no son
negociables”.
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© La Vanguardia
The New York Times Syndicate