o me cabe la menor duda de que Sevastópol
(península de Crimea, Ucrania) seguirá siendo la principal base de la Flota
después de 2017, año en que vence el tratado de arriendo de esta base naval,
que seguramente será prorrogado o se suscribirá otro nuevo. Naturalmente, los
políticos ucranianos intentan no malvenderlo. Actualmente Rusia paga por
arriendo de Sevastópol unos $100 millones, suma muy importante para Kiev.
La presencia de la Flota rusa en Crimea es el garante de la paz y la
seguridad en la región. Entretanto, la situación político-militar en zona de
actuación de la Flota se caracteriza de inestable, dadas las tensiones en el
Cáucaso, conflictos en Oriente Medio y crisis en el Golfo Pérsico.
Los principales retos para la seguridad en el Sur de Europa son:
contradicciones interestatales en el norte del Cáucaso y Transnistria; el
extremismo islámico a la ofensiva; ahondamiento de la influencia
estadounidense y otaniana sobre los Estados de la cuenca del mar Negro; el
conflicto mesoriental; contradicciones interétnicas en los Balcanes; la
inestabilidad política en Ucrania; eventuales enfrentamientos interétnicos en
Crimea.
Por ahora, a la Marina de Guerra ucraniana le resulta más fácil afrontar
estos retos conjuntamente con la Armada rusa. Sin embargo, en caso de que
Ucrania ingrese en la OTAN, con lo cual la flota rusa tendrá que retirarse de
Sevastópol, Ucrania tendrá que arreglárselas a solas.
Conviene destacar el problema de estrechos del mar Negro, puesto que
Ucrania no figura en el listado de países firmantes de la Convención de
Montreux,
de control del paso de estos Estrechos turcos, hecho que permite a Turquía
interpretar a su gusto las cláusulas de esta Convención con respecto a
Ucrania.
Entretanto la Flota rusa está sometida a fuertes presiones, originadas por
factores externos. Se limita la libertad de movimiento de sus naves marítimas
y aéreas, contradiciendo las normas jurídicas internacionales se ha implantado
la inspección aduanera de buques y aviones de combate, se oponen obstáculos a
entrada de nuevo material bélico y abastecimiento logístico. Lo mencionado es
una forma de expulsar Rusia de Sevastópol, puesto que sin reemplazar el
material y buques desgastados la Flota simplemente dejará de existir. En tal
caso, a juicio de Ucrania, su flota podrá quedarse con toda la infraestructura
naval de la ciudad. Por esta razón las autoridades de Ucrania intentaron no
dejar pasar el nuevo buque ruso Samum y sólo hace poco se pudo
solucionar este problema.
Hasta ahora la Flota rusa del mar Negro sigue teniendo mayor potencial que
la suma de las demás flotas de la cuenca, excepto la Armada turca. Sin
embargo, en Bulgaria y Rumania, miembros flamantes de la OTAN, se han
instalado bases militares estadounidenses. Otro país que sueña con ingresar en
la Alianza es Georgia. No se cansa de expresar este mismo deseo el presidente
ucraniano Víctor Yúschenko. En lo referente a la Flota de Turquía, ya es
superior a nuestra Flota del mar Negro en varios parámetros. Siendo antiguo
miembro de la OTAN, Turquía es encima la "dueña" de los estrechos, así que en
cualquier momento en el mar Negro pueden entrar unidades navales tanto suyas
como de sus aliados del bloque noratlántico. Hoy por hoy la Armada turca es de
las más modernas, y el profesionalismo de sus marineros está a más alto nivel.
Supongo que en este contexto lo más importante para la Marina de Guerra
rusa es una estable tendencia positiva de su desarrollo y construcción de
nuevos buques.