Si bien
los analistas del Banco Central Europeo (BCE) detectan "cada vez más
indicaciones" de que la recesión mundial "está tocando fondo", advierten sobre
los "efectos adversos retrasados" de la crisis.
En su
boletín mensual de agosto difundido el jueves, el Banco Central Europeo (BCE)
señala que el más grave de esos efectos retrasados se va a expresar en
"un mayor deterioro de los mercados de trabajo".
Si bien el
BCE prevé un leve repunte de la coyuntura económica para 2010, con un
crecimiento del 1,5% interanual, proyecta que "la actividad económica será
débil" y se seguirán agravando las condiciones laborales con nuevos despidos
y suba de la desocupación.
De acuerdo
con la estimación del BCE, 2010 empezará con "una fase de estabilización"
a la que seguirá una recuperación gradual con moderados crecimientos
económicos trimestrales.
No
obstante, el banco europeo señala que el desempleo afectará este año, como
promedio, al 9,7% de la población activa de la eurozona. El año que viene, 2010,
este promedio trepará a casi el 11% (10,9%). En 2011 caerá de nuevo pero en
forma insignificante: tres décimas, hasta el 10,6%. A largo plazo, los expertos
del BCE estiman una media de desempleo del 8,5% de la población activa.
Esta
proyección oficial sobre el desempleo es clave a la hora de analizar el
comportamiento y la evolución de la crisis, cuyo motor central se encuentra
en el comportamiento del mercado laboral.
La crisis
financiera recesiva, exportada originalmente de EEUU, ya se expande por toda
Europa y el colapso financiero con desaceleración económica y desempleo se
contagia aceleradamente tanto por las economías centrales del euro como por los
países del Este que afrontan crecientes huelgas y protestas sociales con
"amenaza a la gobernabilidad".
De acuerdo
con lo que se desprende del informe del BCE, una eventual "suavización"
de la recesión con un crecimiento débil de la economía no modifica
substancialmente y en forma inmediata las condiciones de la "crisis social"
subyacente desastada por los despidos laborales y la baja del consumo.
Tanto en Europa como en EEUU, economistas, medios y analistas especializados examinan con
preocupación y con
acentuadas dudas las tímidas señales de "salida de la recesión" que exhiben algunas
variables de la economía, tanto estadounidense como europea, mientras persisten los interrogantes
sobre los verdaderos alcances -y la duración- de la crisis y de la
desocupación con caída del consumo.

Tal como
sostienen analistas en Wall Street (Ver:
El gran debate y las dudas en Wall Street: ¿Se sale o no
de la recesión?)
una recuperación en cuentagotas
del crecimiento por sí solo no alcanza para reactivar el consumo y el mercado
laboral dañados por cuatro trimestres de crisis recesiva.
Por otra
parte, una mayoría abrumante de especialistas coinciden en que las empresas
no invierten ni retoman empleados hasta no tener señales concretas de una
recuperación plena de la actividad económica, una situación que se vislumbra
todavía lejana a la luz de los pronósticos de "crecimiento débil" tanto en
Europa como en EEUU.
Tanto el Banco
Central Europeo como la Reserva Federal de EEUU coinciden: Pese a las
leves señales de salida de la recesión, la economía sigue en un pozo y aún no es lo suficientemente fuerte para
sostener una recuperación a largo plazo.
Según el
boletín del BCE, difundido el jueves, en la eurozona la situación se complica
debido a que la pronosticada caída del PBI del 3, 4% para este año, ahora
se proyecta a un 4,5% en una coyuntura de tímida recuperación para el 2010.
Asimismo
-señala el BCE- , el aumento de precio de las materias primas y el petróleo
podrían agravar la situación y complicar la recuperación económica, que "está
lejos de ser estable".
A esto se
agrega otro dato: El BCE se muestra contrario a que los Estados de la eurozona
emprendan nuevos programas de reactivación económica como los que pusieron en
marcha desde el verano pasado. "Dadas las perspectivas económicas y el elevado
endeudamiento de los Estados, las medidas serían contraproducentes", señala.
Los
expertos del BCE piden para 2010 "un compromiso de regreso inmediato" a
políticas presupuestarias "moderadas".
Para los expertos esta reducción presupuestaria
aconsejada (para paliar la debilidad económica) implica, en primer
término, un achique del gasto social (salud, vivienda y educación) que impactará
en un incremento de la crisis social (Ver:
Cómo el capitalismo se salva a sí mismo durante las crisis
).
Por otra parte, el "crecimiento débil"
pronosticado llevará a que las empresas capitalistas sigan "achicando costos"
mediante el despidos de trabajadores para compensar pérdidas rentabilidad.
En esta ecuación, recesión "suave" significa
"crecimiento débil", y esta situación implica s su vez "baja de ventas
y de producción", con su consecuente efecto en el campo social: Despidos
de obreros y empleados con agravamiento de la crisis social.
La
primer ley histórica del capitalismo es la preservación de la rentabilidad
(base de la concentración de riqueza en pocas manos), aún durante las crisis.
De
manera tal que, cuando estallan las crisis de "sobreproducción" (por
recesión y achicamiento de demanda) el sistema aplica su clásica fórmula
para preservar la rentabilidad vendiendo y produciendo menos: Achicamiento de
costos.
En esa
receta de "achicar costos" sobresalen claramente, en primera línea, los
laborales (de las empresas) y los sociales (del Estado) para
compensar la falta de ventas y de recaudación fiscal.
En consecuencia
(y como ya está probado históricamente): Las empresas mantienen
sus rentabilidades, sube la recesión, sube la desocupación, cae el consumo,
y se expande la pobreza y la exclusión social.
Este punto es clave para entender lo
que quieren decir tanto los expertos del BCE como de la Reserva Federal de EEUU
cuando hablan de "crecimiento débil" y de una recuperación a "largo
plazo" de la economía.
Salida "suave" de la recesión significa que las masas asalariadas (la fuerza
laboral mayoritaria) y los sectores más desposeídos de la sociedad (los pobres
estructurales) seguirán pagando el grueso de la crisis capitalista por medio de los
ajustes sociales, despidos, suspensiones, reducción de salarios, supresión de
beneficios sociales, abolición de indemnización por despidos, reducción de
aportes patronales, etc.
En este escenario de la recesión "suave" que pronostican los expertos del
sistema , hay un
"costo
laboral" y un
"costo social" (que no resultarán
precisamente "suaves")
de salida de la crisis capitalista que
seguirán pagando -como siempre- los
asalariados y las mayorías más desposeídas.