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Cuadro de situación del conflicto

Como sigue la Argentina con la guerra de los Kirchner

 
 

(IAR Noticias) 24-Junio-08

Néstor y Cristina Kirchner: En la mira de Wall Street y del Departamento de Estado.

En un escenario marcado por la crisis económica y por un escepticismo social generalizado, la guerra de los Kirchner con el capitalismo agrario, se trasladó de las rutas al Congreso. Pese a la "expectativa" montada por los medios con el levantamiento del corte de rutas, desde el propio poder corporativo ya se visualiza el nuevo cuadro de situación como una continuidad del conflicto por "otras vías".

Informe especial
IAR Noticias

En medio del conflicto, el embajador de EEUU en Argentina Earl Anthony Wayne se reúne con el Ministro de Economía Carlos Fernández.

El "alerta" del poder

Antes de llamar a la "negociación legislativa" los Kirchner estaban atrapados y sin salida:  Los tres factores de la "gobernabilidad" (economía, política y sociedad) estaban desbordados por los cacerolazos, los cortes de ruta, el desabastecimiento de alimentos y la falta de combustibles que ya comenzaban a paralizar a la Argentina.

Los factores del poder económico (las cámaras  empresariales) y la embajada norteamericana (lobbista de los bancos y trasnacionales que controlan el sistema económico productivo de la Argentina) comenzaron a emitir señales de alerta roja: La guerra esquizofrénica (así lo califica The Wall Street Journal) de los Kirchner contra un sector del capitalismo por la renta del campo estaba incendiando el país.

Como factor adicional, y maniobra de presión, la CIA y la embajada norteamericana resolvieron dar un "aviso" (a través de su red mediática bajo control): La guerra del Gobierno K con el campo estaba desestabilizando económicamente al país y lo llevaba directamente hacia la "ingobernabilidad" y la anarquía social.

En esta línea, y manejando los mismos parámetros de "alerta", comenzaron a "informar"  todos los diarios y multimedios argentinos a los que se agregaron los más influyentes medios del Imperio como The Washington Post, The New York Times, The Economist y The Wall Street Journal, que coincidían en un mensaje de máxima: Los Kirchner estaban incendiando el país con su actitud soberbia de "no negociar".

El diario La Nación (uno de los brazos mediáticos de la embajada USA) completó la "advertencia" a los Kirchner al informar que Eduardo Duhalde, el ex presidente, se estaba reuniendo con prominentes jefes del PJ enfrentados al Gobierno para construir una "nueva fuerza política".

En lenguaje cifrado, eso quería decir que desde el PJ se estaba gestando un golpe institucional contra los Kirchner para restaurar la "gobernabilidad" y una nueva alternativa de Gobierno.

Los medios retransmitieron durante toda la jornada las imágenes más impactantes de la represión.

La presión mediática

Desde el 14 de junio, cuando la gendarmería reprimió en la ruta a los piqueteros rurales, el Gobierno comenzó a recibir una repulsa popular generalizada expresada en cacerolazos, puebladas y nuevos cortes de ruta, que se correspondía con  los "desesperados" llamados desde el poder y los medios de comunicación para que el Gobierno "retome la cordura y llame al campo a negociar".

Los multimedios trasmitieron en vivo la represión de la gendarmería y la resistencia pasiva de los chacareros, así como la detención violenta de sus dirigentes, y luego retransmitieron durante toda la jornada las imágenes más impactantes de la represión.

Como segundo acto, los medios comenzaron a mostrar en vivo a grupos de pobladores que, con mujeres y niños portando la bandera argentina, se interponían entre los gendarmes y los piqueteros en las rutas.

En medio de la repetición de las escenas de represión, todos los medios, sin excepción, culpaban permanentemente al Gobierno de la "violencia represiva" .

Y se produjo la reacción social en cadena: Puebladas, cacerolazos, y multiplicación de los cortes de ruta, se produjeron en ciudades y pueblos de provincia, proyectándose en Buenos Aires y la Capital Federal.

Luego de la operación mediática (de los soldados de la comunicación del poder)  los Kirchner estaban contra las cuerdas, solo contaban como aliado a su aparato rentado de movilización tan desprestigiado y rechazado como ellos.

 Buzzi y De Angeli, de la Federación Agraria,

La guerra por otras vías

Desde el bunker de los Kirchner, ella y él (considerados psiquiátricamente "inestables" por una legión de psicólogos locales e internacionales), acusaron el recibo del mensaje que les decía que estaban a punto de terminar su ciclo de gerentes del sistema capitalista en la Argentina.

Y, antes del estallido que los proyectara fuera de la gerencia de enclave (léase, del Gobierno), los Kirchner sacaron de la manga una nueva estrategia para retardar su final: Cristina anunció el envío del proyecto de retenciones agrarias (el impuestazo) al Congreso para que sea "debatido" y votado. Con un detalle: El paquete no estaba sujeto a modificación alguna, y sólo podría ser votado por Si o por NO.

Y considerando que el Gobierno dispone de amplia mayoría en los dos cámaras, el proyecto tendría asegurada su aprobación en el Congreso, con lo cual la pelea que desencadenó un conflicto de tres meses se saldaría a favor de los Kirchner.

Pero las llamadas "instituciones del campo" (tradicionales bastiones de la derecha golpista de la Argentina) también sacaron su carta de la manga: Denunciaron una "maniobra tramposa" de los Kirchner para salir de la encerrona y el desprestigio, y anunciaron un plan de movilización para "convencer" a los diputados kirchneristas de que voten a "favor del campo" (en la realidad, un plan de "escraches" que fue inmediatamente denunciado por el oficialismo).

El viernes 20 los ruralistas y los autoconvocados levantaron el corte de rutas, aclarando que si no prosperan las negociaciones en el Congreso  volverán a las mismas.

El sábado la "Presidenta", Cristina, convocó para el lunes a la Casa Rosada a los cuatro presidentes de las "entidades del campo", a los que 48 hs. antes  había calificado en Plaza de Mayo como  "cuatro personas que nadie eligió" y que se arrogan el derecho de cortar rutas y desabastecer al país.

En consecuencia, ahora la "guerra" se trasladó  de las rutas al Congreso.

Rápidamente el oficialismo se adelantó a un anuncio en el mismo sentido de los chacareros, e instaló una "carpa" frente al Congreso para "informar" a la población sobre la necesidad de aprobar el proyecto de los Kirchner.

El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, en una reunión "oficial" con el  embajador de EEUU, Earl Anthony Wayne.

La "sensación" en el poder

Lo que piensan los factores del poder en la Argentina (Embajada USA, corporaciones económicas, políticas, sindicales y mediáticas) sobre el "nuevo cuadro de situación" se resume en un título del diario El País, de España: "Se levantó el paro pero el conflicto continúa".

Esa es la "sensación" generalizada que se respira en los comentarios y en los "análisis" de la prensa argentina que, pese a los buenos deseos, no cree que el proceso de negociación en el Congreso termine con el "conflicto de campo".

El diario Clarín, el más influyente vocero de los grupos del poder, señalaba este domingo: "El Congreso se convirtió en el atajo para buscar una salida al conflicto con el campo. Los Kirchner esperan ganar allí la batalla desatada hace cien días. No será un trámite sencillo. Cristina pretendería abrir un nuevo ciclo. La unidad de los ruralitas está en juego".

En su artículo central, firmado por Eduardo Van der Kooy (uno de los más escuchados y leídos por el poder), el diario señala que "La Argentina de la crisis ha decidido aferrarse casi a un milagro: que la política que naufragó durante más de cien días consiga sacar a flote, al final, el asolador conflicto entre el Gobierno y el campo. ¿Cómo es eso?".

Y en otro tramo agrega: "La aparición del Congreso en un sitio estelar fue más por defecto que por virtud de los contendientes. Cristina y Néstor Kirchner encontraron así un escape al encierro a que lo está condenando el conflicto. Pero urdieron esa estrategia sólo con el objetivo de no resignar la victoria final".

Hay que consignar que para los que, desde la economía política y el sindicalismo leen "entrelíneas" los mensajes cifrados del poder (cuyo meridiano es la embajada norteamericana), los artículos centrales de Clarín de los domingos son "palabra santa".

Lo expresado por el "diario de la Argentina", una vez dicho, ya representa lo que están pensando todos los que manejan decisiones de poder: El conflicto del campo sigue estando en un "callejón sin salida" por la cerrada decisión de los Kirchner de "ganar la guerra antes que negociar".

¿Que cambió entonces desde las rutas al Congreso?  Nada.

Los Kirchner continúan su guerra de supervivencia por otras vías, el capitalismo agrario no resigna su "rentabilidad amenazada", el partido oficial (el PJ) está en proceso de diáspora y división, y el poder sigue buscando una "fórmula institucional" para derrocarlos.

En la periferia, mirando el "teatro de operaciones" en una pantalla de TV, el conjunto de la sociedad argentina (incluidos los pobres e indigentes) ve como los precios trepan incesantemente por las góndolas semi-desabastecidas de los supermercados.

Y eso que, todavía, la Argentina no ingresó "oficialmente" en la onda inflacionaria-recesiva global que ya se expande por América Latina.


Informes recomendados:

  La sombra omnipresente de la "Embajada" en la Argentina

  El origen y el porqué de la guerra Kirchner vs. lobby agrario
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