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NORTEAMERICA  

 

El "terrorismo" se recicla
Al Qaeda, Bush y la reencarnación: ¿Hereda Obama a Bin Laden?

 
 

 (IAR Noticias) 21-Noviembre-08

Si se detuviera la industria y el negocio armamentista centralizado alrededor del combate contra el "terrorismo" (alimentado por un presupuesto de US$ 600.000 millones) terminaría de colapsar la economía norteamericana que hoy se encuentra en una crisis financiera-recesiva de características inéditas. Esta es la mejor explicación de porqué Obama, cuando se siente en el sillón de la Casa Blanca, se convertirá en el "heredero forzoso" de la "guerra contraterrorista" de Bush a escala global.

Por Manuel Freytas (*)
manuefreytas@iarnoticias.com

La "simbiosis" funcional e interactiva entre Bush y Al Qaeda tiñó ocho años claves de la política imperial de EEUU. A punto tal, que a los expertos les resulta imposible imposible pensar al uno sin el otro.

Durante ocho años de gestión, Bin Laden y Al Qaeda se convirtieron casi en una "herramienta de Estado" para Bush y los halcones neocons que convirtieron al "terrorismo" ( y a la "guerra contraterrorista") en su principal estrategia de supervivencia en el poder.

Hay suficientes pruebas históricas en la materia: El 11-S sirvió de justificación para las invasiones de Irak y Afganistán, el 11-M en España preparó la campaña de reelección de Bush y fue la principal excusa para que EEUU impusiera en la ONU la tesis de "democratización" de Irak legitimando la ocupación militar, el 7-J en Londres y las sucesivas oleadas de "amenazas" y "alertas rojas" le sirvieron a Washington para instaurar el "terrorismo" como primera hipótesis de conflicto mundial, e imponer a Europa los "planes contraterroristas" hoy institucionalizados a escala global.

Como se sabe, los "planes contraterroristas" son el principal rubro de los presupuestos armamentistas a escala global (US$ 1.2 billones), y conforman la mayor tasa de rentabilidad de las corporaciones armamentistas que giran alrededor de los complejos militares industriales de EEUU y de Europa.

Decenas de informes y de especialistas -silenciados por la prensa oficial del sistema- han construido un cuerpo de pruebas irrefutables de que Bin Laden y Al Qaeda son instrumentos genuinos de la CIA estadounidense que los ha utilizado para justificar las invasiones a Irak y Afganistán y para instalar la "guerra contraterrorista" a escala global.

La "versión oficial" del 11-S fue cuestionada y denunciada como "falsa y manipulada" por un conjunto de ex funcionarios políticos y de inteligencia, así como de investigadores tanto de EEUU como de Europa, que constan en documentos y pruebas presentados a la justicia de EEUU que nunca los investigó aduciendo el carácter "conspirativo" de los mismos (Ver: Documentos e informes del 11-S. / Al Qaeda y el terrorismo "tercerizado" de la CIA / La CIA ocultó datos y protegió a los autores del 11-S /   Ex ministro alemán  confirma que la CIA estuvo implicada en los atentados del 11-S / Informe del Inspector General del FBI: Más evidencias de complicidad del gobierno con el 11-S /  Atentados del 11-S: 100 personalidades impugnan la versión oficial / 

El aparato de la prensa sionista internacional, a pesar de su marcada tendencia "anti-Bush", jamás se hizo eco de estas investigaciones y denuncias que se siguen multiplicando, mientras que sus analistas solo toman como valida la "versión oficial" instalada en la opinión pública a escala global.

El establishment del poder demócrata (que ejerce la alternancia presidencial con los republicanos en la Casa Blanca) jamás mencionó la existencia de estas investigaciones y denuncias en una complicidad tácita de ocultamiento con el gobierno de Bush.

Simultáneamente, y durante los ocho años de gestión de Bush, los demócratas no solamente avalaron las invasiones de Irak y de Afganistán y votaron todos los presupuestos de la "guerra contraterrorista", sino que también adoptaron como propia la "versión oficial" del 11-S.

Este pacto de silencio y de encubrimiento entre la prensa y el poder imperial norteamericano preservó las verdaderas causas del  accionar terrorista de Bin laden y Al Qaeda, cuyas "amenazas" periódicas son publicadas sin ningún análisis y tal cual la difunden el gobierno y  suss organismos oficiales como la CIA y el FBI 

Tras la derrota de los republicanos con MacCain el 4 de noviembre, los especialistas se empezaron a interrogar que sería de Al Qaeda y Bin Laden durante la gestión de Obama.

Si bien el ahora presidente electo de EEUU  durante la campaña asumió como propia la "guerra antiterrorista" emprendida e institucionalizada por Bush, nada indicaba que la estrategia de Estado  montada alrededor de las apariciones y amenazas cíclicas de Bin Laden y Al Qaeda continuaría durante su gestión.

Curiosamente, durante la campaña presidencial ni Al Qaeda ni Bin Laden se hicieron presentes para "amenazar" a Bush y a EEUU.

Tampoco, en ningún momento -y también para sorpresa de los especialistas- aparecieron las clásicas "amenazas terroristas" (en videos) de Bin Laden que se hicieron presentes cíclicamente cada vez que la administración Bush necesitó "legitimarse" local e internacionalmente (ya sea para una elección interna, para levantar imagen o para justificar una invasión militar).

Esta situación -acompañada de la decadencia de Bush en las encuestas- llevó a pensar a algunos especialistas que Al Qaeda y Bin Laden habían ingresado el ocaso, y que con ellos terminaría un ciclo marcado por el "terrorismo" utilizado como herramienta del estado imperial.  

Esa hipótesis se desmoronó cuando, la semana pasada, el director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Michael Hayden, indicó que la guerra contra al-Qaeda está lejos de haber terminado, a pesar de que su líder, Osama bin-Laden, está aislado de las operaciones diarias y probablemente se está escondiendo en la región tribal del noroeste de Pakistán.

La CIA afirmó que el grupo sigue siendo la "amenaza más seria para Estados Unidos" en un momento en que el país está viviendo la "primera transición presidencial en tiempos de guerra en 40 años".

Esta semana, Al Qaeda se "recicló" con un comunicado de su  "número dos", Ayman al Zawahiri, quién arremetió contra Barack Obama por apoyar a Israel durante la campaña electoral y dar la espalda a sus raíces musulmanas, según una grabación difundida este miércoles.

"La nación musulmana recibió con enorme amargura tu postura hipócrita respecto a Israel", afirmó el supuesto jefe "terrorista" egipcio en el mensaje publicado en el sitio web del Instituto SITE de EEUU. "Naciste de un padre musulmán, pero elegiste posicionarte junto a los enemigos de los musulmanes", añadió.

Durante la campaña para las presidenciales del 4 de noviembre, Obama visitó Jerusalén y defendió la necesidad de mantener el respaldo estadounidense al Estado judío.

En esta línea, Al Zawahiri acusó a Obama y a otros afroamericanos que han ocupado cargos importantes, como Condoleezza Rice o Colin Powell, de actuar como "esclavos negros" al servicio de los blancos. "Lo que Malcolm X decía sobre los esclavos empleados del hogar se aplica también a ustedes", indicó en referencia al activista asesinado a mediados de los años 60.

En la grabación, el "segundo'"de Osama bin Laden advirtió al próximo presidente de EEUU de que fracasará si continúa con las políticas del actual ocupante del Despacho Oval, George W. Bush, sobre todo en Afganistán. "Entérate de que los perros de Afganistán han encontrado deliciosa la carne de tus soldados, así que mándales miles y miles", amenazó en la grabación.

Obama, el heredero

Las "reaparición" de Al Qaeda y el contenido de su "mensaje" trazó una clara señal de que Obama "heredará" la "guerra contraterrorista" de Bush y que las "cruzadas" de Bin Laden contra el Imperio tendrán una continuidad con la administración demócrata que asume en enero.

Y esto reafirma una tendencia ya probada: La "guerra contraterrorista" no es una política coyuntural de Bush y los halcones neocon, sino una estrategia global del Estado imperial norteamericano diseñada y aplicada tras el 11-S en EEUU, que va a tener una línea de continuidad con el gobierno demócrata de Obama.

La administración Bush, tras el 11-S, no solamente instaló un nuevo sistema de control político y social por medio de la manipulación mediática con el "terrorismo", sino que además inauguró un "nuevo orden internacional" (sustitutivo de la "guerra fría" con la ex URSS) basado en la "guerra contraterrorista" que sirvió de justificación a las nuevas estrategias expansionistas del Imperio norteamericano y de las trasnacionales capitalistas.

En términos geopolíticos y militar-estratégicos, con la utilización de la leyenda mediática de Bin Laden y el peligro del "terrorismo internacional", a partir del 11-S el Imperio norteamericano (potencia locomotora unipolar del planeta desde la caída de la URSS) sustituía aspectos claves de su supervivencia como Estado imperial.

En un planeta sin guerras inter-capitalistas, ya casi sin conflictos armados (al margen de Irak, Afganistán y Medio Oriente), la leyenda de Bin Laden y el "terrorismo internacional" sirvió (y sirve) para alimentar y justificar las estrategias expansionistas del Imperio norteamericano, para crear nuevos y potenciales mercados a la trasnacionales capitalistas de EEUU y Europa, y para mantener en funcionamiento a los complejos militares industriales que han encontrado en la "guerra contraterrorista" su nueva tajada ganancial en el  negocio armamentista.

Para el analista y profesor estadounidense, Michel Chossudovsky, un estudioso del "terrorismo" como herramienta de Estado, “Se presenta la Guerra Global contra el Terrorismo” (GWOT, en sus siglas en inglés) como “Choque entre Civilizaciones”, una guerra entre valores y religiones en disputa cuando en realidad no es sino una indiscutible guerra de conquista, impulsada por objetivos económicos y estratégicos.

"La GWOT -señala- es la columna vertebral del Imperio estadounidense. Define la doctrina militar de Estados Unidos e incluye el uso preventivo de armas nucleares contra los “patrocinadores estatales” del terrorismo.

La doctrina de la “guerra defensiva” preventiva y de la “guerra contra el terrorismo” contra Al Qaeda constituyen las piedras angulares esenciales de la doctrina militar estadounidense", afirma. 

El objetivo es presentar una "acción militar preventiva", lo que significa que la guerra es un acto de "autodefensa" (y no un acto de conquista imperial), contra dos categoría de enemigos: “los Estados canallas” y los “terroristas islámicos”, de los que se afirma poseen armas de destrucción masiva, añade Chossudovsky.

Es decir que, desde el punto de vista del dominio geopolítico militar, la leyenda de Bin Laden y el "terrorismo internacional" fue utilizada por Washington para justificar la existencia de un nuevo "enemigo estratégico" (sustitutivo de la Unión Soviética) que fundamentó una nueva doctrina de seguridad nacional ( las "guerras preventivas") que se empezó a instrumentar con las invasiones a Afganistán y a Irak.

Ese "enemigo estratégico" , venía a compensar la figura que había desaparecido con la caída de la Unión Soviética que legitimaba con su presencia (y en el marco de la Guerra Fría) las guerras de invasión y la carrera armamentista que engordaban las ganancias de las megacorporaciones del Complejo Militar Industrial y de los bancos de Wall Street que lucran con las "reconstrucciones" de los países conquistados.

Hoy el uso "multifunción" de la leyenda mediática de Bin Laden y el "terrorismo internacional", excede las fronteras de EEUU y se convierte en lógica esencial de preservación política, militar y económica no solamente del Imperio locomotora estadounidense sino de todo el sistema capitalista en su conjunto.

De esta manera, y al imponer la "guerra contraterrorista global" nivelada como hipótesis de conflicto central para todas las naciones, EEUU reafirmó su propia doctrina de "seguridad nacional" y agenda de "guerras preventivas" en todo el planeta.

Con la "era Bin Laden" el "terrorismo" suple a la lógica del dominio por medio de la guerra militar convencional  y sirve como justificación global de las políticas de sometimiento y control social aplicadas por el sistema capitalista trasnacional con EEUU a la cabeza.

 

La conformación de acuerdos militares y de "planes contraterroristas" por parte de los Estados (tanto centrales como dependientes) , aseguran, a su vez, que los complejos militares y la industria de la guerra sigan funcionando a full movilizando tecnología de punta y capital financiero con asiento en la catedral de Wall Street.

Y si se detuviera la industria y el negocio armamentista centralizado alrededor del combate contra el "terrorismo" (alimentado por un presupuesto de US$ 600.000 millones) terminaría de colapsar economía norteamericana que hoy se encuentra en una crisis financiera-recesiva de características inéditas.


Esta es la mejor explicación de porqué Obama, cuando se siente en el sillón de la Casa Blanca, se convertirá en el "heredero forzoso" de la "guerra contraterrorista" de Bush a escala global.

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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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