Lo que obviamente no dice The Wall
Street Journal, por su condición de vocero del imperialismo sionista financiero
con sede en Wall Street, es que, en los llamados "países emergentes" (léase
dependientes, o gerencias de enclave) esos pulpos de la explotación capitalista
no encuentran el control impositivo y aduanero ni las leyes laborales y de
regulación antimonopolio que existen en EEUU.
Gracias a las legislaciones de
"apertura económica", "libre mercado" y "privatizaciones"
impulsadas en la década del noventa por Washington (y gerenciadas por políticos
entreguistas elegidos en las urnas), en los países dependientes ya no existen
controles estatales, ni leyes financieras ni legislaciones laborales que pongan
barreras a la depredación del capitalismo "sin fronteras" de los bancos y
corporaciones transnacionales que han pasado a controlar los gobiernos y el
sistema económico-productivo y los recursos naturales de esos países a escala
mundial.
Tampoco cuenta The Wall Street
Journal, que la razón porque esas corporaciones (que controlan gobiernos y
países a nivel planetario) prefieren operar dentro de economías de enclave fuera
de EEUU, es porque en el llamado "mundo emergente" pagan salarios africanos
(mano de obra esclava), evaden impuestos, y no tienen ningún marco
regulatorio al ingreso y salida de sus capitales y ganancias, debido al
"libre mercado" y a la "apertura económica" (columna vertebral de la
"globalización") que terminó con el control de los estados nacionales (hoy
gerencias de enclave de las trasnacionales) sobre sus economías y recursos
naturales.
Esa situación de la llamada
"globalización" es la que produjo el milagro de los "tigres asiáticos", el
"milagro chino", y otros "milagros" diversos de "expansión y
concentración capitalista" en países con estructuras extremas de pobreza y
desigualdad social como la India, sistema que también fue transferido a
África y a América Latina, donde la explotación del hombre por el hombre y la
concentración de riqueza en pocas manos es extrema, así como su contrapartida,
la pobreza y la exclusión de las mayorías.
Este es el punto central que explica
porqué esas trasnacionales (con activos e ingresos que superan al de decenas de
estados dependientes juntos) protegidas por la bandera y las embajadas
estadounidenses, amparadas en el poderío de la maquinaria militar-nuclear de EEUU, cosechan el grueso de sus ganancias y expansión fuera de los EEUU.
De esta manera, esos bancos y
corporaciones transfieren sus ganancias y activos (cosechados en el mundo
dependiente) y los convierten en bonos y acciones de la catedral mundial del
capital imperial parásito y especulativo: Wall Street, la "casa
matriz" del sistema financiero sionista internacional.
En resumen, su pertenencia
"territorial" al Estado norteamericano (donde generalmente se encuentran sus
casas matrices) les permite, protegidas por el poder militar del Imperio,
operar con total impunidad con sus gerencias de enclave extendidas a través de
todo el mundo dependiente.
Eso explica, entre otras cosas,
porqué, mientras la economía interna de EEUU atraviesa por "turbulencias
constantes", el índice Dow Jones de Wall Streett ha superado la barrera
histórica de los 14.000 puntos en una "fiesta capitalista" permanente de
las corporaciones financieras, industriales, petroleras y armamentistas que lo
integran.
En otras palabras, los bancos y
trasnacionales del Imperio sionista capitalista extraen sus ganancias depredando
al mundo dependiente (robando mano de obra y recursos naturales) y luego los
utilizan para generar un "segundo frente" de ganancias a través de la
especulación financiera en EEUU y los países centrales del sistema
capitalista.
En resumen, protegidas por el
paraguas nuclear-militar del Estado imperial norteamericano (su gendarme
mundial) las trasnacionales sionistas capitalistas extraen (roban) las
riquezas y recursos naturales de los países dependientes, que luego
transfieren y reciclan en forma de capital especulativo en el sistema
financiero internacional con central operativa en Wall Street y la Reserva
Federal de EEUU que controla el dólar.
A continuación, y luego de esta
precisión contrainformativa, reproducimos el artículo publicado este
jueves por el Journal.
Cada vez más, las compañías de EEUU
logran sus ganancias en mercados globales
Por
Timothy Aeppel -
The Wall Street Journal
Las empresas estadounidenses disfrutan de un alza de las ganancias en sus
operaciones internacionales, lo que en muchos casos las ayuda a compensar las
turbulencias económicas que enfrentan en su mercado interno.
Parte de esta bonanza es atribuible a la debilidad del dólar, que ha impulsado
las exportaciones de Estados Unidos y que crea una ganancia automática cuando
una compañía convierte las ganancias obtenidas en otras divisas a su moneda
local.
Otro factor, sin embargo, ha cobrado fuerza en los últimos 18 meses. Las
economías de gran parte del mundo —incluyendo China, América Latina y Europa del
Este— han crecido más rápido que la de EE.UU. Esta fortaleza mundial ayuda a
reforzar a toda la economía estadounidense. En un comunicado emitido esta
semana, la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) afirmó que un factor que apuntala la
expansión de EE.UU. y que justifica mantener las actuales tasas de interés es
"la robusta economía global".
De no ser por la fortaleza de los mercados internacionales, las compañías
estadounidenses tendrían que lidiar con una situación más severa. Ese país
actualmente enfrenta una caída del sector inmobiliario, un desplome de las
ventas de automóviles y crecientes temores en los mercados de crédito. Esta es
una razón por la cual las multinacionales de EE.UU. son partidarias de que se
reanuden las negociaciones sobre un acuerdo global de libre comercio.
El presidente ejecutivo de Citigroup, Charles Prince, por ejemplo, señaló que
"resultados internacionales récord" son la principal razón del sólido desempeño
del banco en el último trimestre.
La tendencia no es nueva. Sin embargo, se ha acelerado y expandido a más
sectores, lo que refleja la creciente globalización de las compañías de EE.UU.,
afirma Ed Yardeni, presidente de la firma de investigación Yardeni Research Inc.
Las ganancias internacionales de las empresas estadounidenses han venido
creciendo desde los años 60 y, actualmente, representan cerca de 25% del total
de las utilidades. Las cifras son elocuentes. Las ganancias internacionales de
las empresas de EE.UU. crecieron 16,4% en el primer trimestre, frente a un año
antes, mientras que las utilidades locales aumentaron 2,7% en el mismo lapso.
Parker Hannifin Corp., un fabricante de equipos industriales de Cleveland,
registró un alza de 12% en sus ganancias del último trimestre. Sus ventas en
América del Norte fueron débiles, pero la sólida demanda internacional por sus
mangueras, válvulas y partes de aviones impulsó los resultados. "Ya no somos
sólo una empresa norteamericana", dice Jack Myslenski, director general de
ventas y marketing de Parker. Las ventas internacionales representan un 36% de
los ingresos de la empresa, frente a 22% en 2001. Actualmente, dice el
ejecutivo, Parker vende tantas válvulas en Asia o América Latina, como lo hace
en EE.UU.
Incluso la afligida industria automotriz se ha beneficiado. Tanto Ford Motor Co.
como General Motors Corp. registraron ganancias sorprendentemente fuertes en el
segundo trimestre, gracias a sus prósperas divisiones internacionales. "Tanto
Ford como GM tuvieron ventas muy débiles en EE.UU., así que menos mal que tenían
a Europa del Este", afirma Joseph Quinlan, estratega jefe de mercados de Banc of
America Capital Management. Quinlan dice que las firmas estadounidenses se han
vuelto expertas en vender en mercados muy diversos alrededor del mundo, a pesar
de los sentimientos anti-EE.UU. que existen en muchos de esos lugares. Se espera
que esta tendencia continúe. Quinlan calcula que las ganancias internacionales
de las empresas de EE.UU. crecerán otro 15% en el segundo trimestre, frente a un
año antes, mientras que las locales crecerán entre 3% y 5%.
Las compañías de EE.UU. con presencia internacional también se desempeñan mejor
en otros frentes. Un estudio de Morgan Stanley concluyó que las empresas del
índice Standard & Poor's 500 que obtienen 25% o más de sus ingresos de
operaciones fuera de EE.UU. tienen más probabilidades de superar las
expectativas de ganancias que las que reciben menos del extranjero.
Pero la internacionalización no es la salvación. Caterpillar Inc. anunció una
caída de 21% en sus ganancias del segundo trimestre ante la caída en sus ventas
de camiones y menor demanda por sus equipos de construcción en EE.UU. Jim Owens,
su presidente ejecutivo, dijo que la empresa experimentó "un creciemiento
espectacular de las ventas" en el exterior, pero no bastó para compensar los
problemas en EE.UU.