(IAR-Noticias) 26-Julio-07
La actual obsesión de Bush y de Cheney es no abandonar el poder sin antes
atacar a la "cabeza de la hiedra" conformada por Irán y Siria, que
promueven y le dan sustento logístico a los grupos armados que le están
propinando una derrota militar catastrófica a las fuerzas norteamericanas en
Irak.
Informe especial
Fecha de publicación
19-Julio-07
E n los últimos días medios y
analistas estadounidenses vienen destacando que el problema nuclear con Irán
dividió al entorno de Bush en dos líneas claramente diferenciadas: Partidaria de
la "opción diplomática" una, e impulsora de la "opción militar",
la otra.
La secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, y el jefe del Pentágono, Robert Gates, lideran la "opción diplomática",
mientras que Bush, el vicepresidente Cheney y los funcionarios más conservadores
del lobby sionista de la Casa Blanca, impulsan la "opción militar" para
dar un desenlace a la crisis nuclear con Irán.
Según la prensa británica y
estadounidense, en los últimos meses los que están en favor de adoptar acciones
militares contra Irán antes del término del mandato de Bush han ocupado
una posición predominante, y el presidente estadounidense ha dado todo su
apoyo a la teoría de la "opción militar” liderada por vicepresidente Dick
Cheney, el lobbysta más empedernido del ataque a Irán
Según lo que han deslizado medios y analistas estadounidenses, en los
últimos meses Bush se ha contagiado de la "obsesión" de Cheney por la iniciativa
militar contra Irán, pero en el seno de la Casa Blanca se encuentran con la
oposición de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice y del secretario de
Defensa, Robert Gates, a quienes acompañan otros miembros prominentes del
"clan Bush" (liderado por el padre de W) afectos a la búsqueda de una solución
en el plano diplomático.
En un artículo
publicado el 1 de marzo pasado, el influyente diario diario The New York Times
señalaba que con respecto a Irán (y en general a toda la política exterior
estadounidense) existen dos posiciones en la Casa Blanca: una
"moderada" caracterizada por la búsqueda del diálogo y la "salida
diplomática", personificada en la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y
otra "ultradura" representada y conducida por el vicepresidente Dick
Cheney, que propicia operaciones militares inmediatas contra el régimen
de Teherán.
Desaparecido Rumsfeld
(renunció a fines del año pasado) Cheney quedó como principal jefe político
del lobby de la derecha sionista y militarista dominado por un fanático
compromiso y lealtad ciega hacia el Estado de Israel y su política expansiva en
Medio Oriente.
Como se sabe, el lobby
sionista neocons opera (hace negocios y posibilita negocios) sobre los sectores
claves del poder estadounidense que se enriquecen con la guerra: Defensa,
el Complejo Militar Industrial, y los consorcios armamentistas, petroleros,
financieros, tecnológicos y de servicios que se benefician de la conquista
militar de mercados, como en Irak y Afganistán.
Considerado el "gran
lobbista de la guerra" en la Casa Blanca, el vicepresidente de EEUU, Dick
Cheney, dedica todas sus horas a "promocionar" las ventajas de un ataque militar a Irán
en el Congreso y entre el establishment de poder estadounidense que se beneficia
económicamente de las campañas militares.
Pero, y de acuerdo con lo que dejan
trascender los medios en Washington, Cheney, amigo de años de "papá Bush" (el
jefe del clan y ex presidente de EEUU), ejerce una influencia notable sobre
George W. Bush, a punto tal, que se lo considera como una especie de "tutor
político" de las decisiones que adopta el actual mandatario norteamericano.
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EEUU:
Impresionante movimiento aeronaval frente a Irán |
Además, de Cheney se dice,
entre otras cosas, que es la "voz de Papá Bush" dentro del gabinete
presidencial, y el único (junto con Condoleezza Rice) que puede ingresar a la
oficina de W. sin tocar la puerta.
Los que conocen el
entresijo del poder en Washington, aseguran que dentro del entorno "místico" de
los halcones del círculo íntimo (que mezclan el fundamentalismo religioso con
los negocios de la guerra) George W. Bush retroalimenta su obsesión personal
influenciado por Cheney, de atacar a Irán antes de terminar su mandato.
Según The
Washington Post, Bush y Cheney evalúan su misión como un imperativo casi
religioso en función de los intereses nacionales de EEUU, ya que, según
ellos, el próximo que ocupe la Casa Blanca, sea republicano o demócrata,
difícilmente podrá emprender esa tarea debido a la situación internacional adversa
que rodeará seguramente, estas decisiones.
De acuerdo con lo
que describen algunos analistas estadounidenses, Bush, Cheney, y el entorno
guerrerista de los halcones del lobby sionista neocons consideran a Irán como el
principal escollo para "terminar con el terrorismo" en Irak y el Medio
Oriente, y posibilitar un desenlace victorioso para las tropas estadounidenses
empantanadas cada vez en la ocupación militar.
Para Bush y Cheney,
el alargamiento de la "opción diplomática" favorece a los planes de los ayatolas
de fortalecer y armar a los grupos "terroristas" que, ante una salida de EEUU
de Irak, tomarían el poder y lanzarían un ataque contra los intereses
norteamericanos en todo el Medio Oriente, recreando una derrota más
aplastante que la de Vietnam.
La actual obsesión
de Bush y de Cheney -según lo que trasciende de la propia prensa norteamericana-
es no abandonar el poder sin antes atacar a la "cabeza de la hiedra",
Irán y Siria, que promueven y le dan sustento logístico a los grupos armados que
le están propinando una derrota militar catastrófica a las fuerzas
norteamericanas.
Cuando hablan del
final del mandato de Bush, los periodistas norteamericanos destacan "18 meses
cruciales" en los cuales Bush y su entorno intentarán sin pausa encontrar la
forma y el consenso (internacional y local) para ejecutar un ataque
preventivo contra las usinas iraníes, mediante el cual confían en
desestabilizar el poder de los ayatolas, posibilitando un golpe interno con
cambio de régimen.
Desde enero del 2006,
la mayoría de los medios,
analistas y expertos militares de EEUU y Europa vienen coincidiendo en que EEUU,
Gran Bretaña e Israel, ya tienen preparado un plan de ataque contra Irán,
que se lanzaría luego de agotada la "opción diplomática" en el Consejo de
Seguridad de la ONU.
Citando fuentes
del Pentágono, los más influyentes diarios de Gran Bretaña y Estados Unidos
(The New York Times y The Washington Post, entre los últimos) han
publicado artículos y se han hecho eco de estas versiones, precisando que EEUU
ya tiene todo preparado para un ataque a Irán.
El año pasado, una informe de la
revista The New Yorker señalaba que la Casa Blanca ha creado un comité en el
Pentágono para planear un ataque que pueda llevarse a cabo sólo 24 horas
después de que el presidente así lo decida.
En su edición
del domingo 25 de febrero, el influyente semanario estadounidense The New
Yorker señaló que a pesar de la insistencia del Gobierno de Estados
Unidos sobre que no tiene planes de ir a la guerra con Irán, se ha creado un
comité en el Pentágono para planear un ataque que pueda lanzarse 24 horas
después de recibir la aprobación del presidente.
El grupo de
planificación especial fue establecido dentro de la oficina de
Jefes del Estado Mayor Conjunto, según un ex oficial de inteligencia de Estados
Unidos no identificado, citado en el artículo firmado por el laureado e
influyente periodista Seymour Hersh.
Quien también
difundió la versión del ataque, este año, fue el diario
británico The Guardian, el que, citando fuentes militares de Washington,
señaló que el Pentágono realiza continuos ejercicios de bombardeo a las
plantas nucleares de Natanz y Arak.
Hace dos semanas el Pentágono anunció
que el Enterprise se sumará a la flota
compuesta por el portaaviones Dwight Eisenhower y al
portaaviones de propulsión nuclear
USS John C. Stennis, cuyos grupos aeronavales ingresaron en la
zona de operaciones frente a las costas de Irán, en febrero pasado, con el
argumento de "apoyar a las fuerzas terrestres que operan en Afganistán y en
Irak", según el comunicado de la Marina norteamericana.
En lo que ya se configura como la
mayor concentración de fuerzas aeronavales con capacidad nuclear de toda la
historia, el Enterprise tomará posición frente a la costa iraní y se sumará
a la flota estadounidense ya desplegada en la región, que cuenta en estos
momentos con más de 12.000 mil efectivos de combate.
En resumen, las posibilidades de que
Bush y Cheney cumplan con su "obsesión fatal" de atacar a Irán antes de
finalizar su mandato, va cobrando forma a diario con las señales que
arrojan los movimientos militares USA y también desde la información que se filtra
por las propias cadenas mediáticas del Imperio.
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