"Las leyes de oferta y demanda dictan que alguien, en algún lugar, le proveerá
material nuclear al mejor postor", dijo el director de la Policía Federal (FBI),
Robert Mueller, al inaugurar la conferencia de seguridad de la
Iniciativa Global para Combatir al Terrorismo Nuclear (GICNB), anunciada el año
pasado en la cumbre del G-8 de San Petersburgo por los presidentes de Estados
Unidos, George W. Bush, y Rusia, Vladimir Putin.
Los expertos aseguraron que el potencial de un ataque nuclear terrorista, tras
los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, es real y menos
remoto de lo que parece.
Los mandatarios pidieron a las naciones del mundo que hagan todo lo posible
para evitar que grupos terroristas tengan acceso a material nuclear, el
primer y más complejo eslabón de una hipotética conjura nuclear terrorista.
Armar un aparato explosivo nuclear es la parte menos complicada de tal plan,
según los expertos presentes, y lo difícil es acceder a uranio altamente
enriquecido o plutonio para elaborarlo.
Vladimir Bulavin, subdirector del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, dijo
que la amenaza de terrorismo " es aún la principal amenaza a todos los países",
y que el suyo, donde abunda el material nuclear y la tecnología que data de la
época de la Unión Soviética, ha dado pasos para controlar y rastrear sus
inventarios de material.
Mueller, dcirector del FBI, quien dijo que la amenaza de terrorismo nuclear es "una
de las más peligrosas y mortales amenazas" que enfrentan los países del
mundo, hizo un llamado a combatir el mercado negro internacional de tecnología
nuclear.
Dijo que el caso de Abdul Qadeer Jan, padre del programa nuclear paquistaní, que
en 2004 confesó haber revelado secretos nucleares a países como Irán y Corea del
Norte, considerados por Estados Unidos como parte de un "Eje del mal", "es uno
de los tantos que prueba que hay un mercado de compradores" de tal tecnología.
" Hay que desbaratar el mercado negro", dijo Mueller, "debemos concentrarnos en
la prevención, debemos reunir datos de inteligencia, debemos poder movermos
juntos al instante", cuando ocurra un incidente.
El congreso, que durará casi una semana se centrará en suministrar a
funcionarios responsables de la seguridad interna herramientas para detectar,
desarmar o evitar que "terroristas" adquieran o utilicen materiales nucleares.
El Boletín de Científicos nucleares, que opera el "Reloj del Juicio Final" para
señalar la cercanía de una catástrofe nuclear, y que actualmente marca cinco
minutos para la medianoche, asegura que tal posibilidad no es descabellada,
debido a la dependencia de grupos terroristas en "misiones suicidas y una prima
sobre la espectacularidad".
Laura Holgate, de la Iniciativa contra Amenazas Nucleares, fundada por el
millonario Ted Turner en 2000 para estudiar amenazas nucleares, dijo que el
combate a tal amenaza comienza por evitar que material nuclear caiga en manos
de grupos terroristas.
"Si los terroristas no tienen material nuclear no pueden hacer un arma nuclear",
dijo Holgate, "si obtienen ese material, entonces no es simple pero ciertamente
se puede elaborar una bomba", para lo cual, según la experta, bastan dinero,
material, organización, expertos en electrónica, explosivos y mecánicos y un
medio para introducirla o transportarla a un país por barco o camión.
Otro peligro -según la experta- radica en que, en contra de la creencia popular,
materiales adecuados para un arma nuclear pueden encontrarse en instituciones
civiles o académicas de investigación, con medidas de seguridad menos estrictas
que las de instalaciones militares.