|
 |
|
Bush y Bin Laden:
Osama puede ser la carta en la manga para preparar
rápidamente las condiciones de un ataque a Irán |
Las hipótesis y los fundamentos de un ataque de EEUU a Irán en
los próximos días (o meses) son diversas y provienen de
distintos medios y analistas , pero hay una que emerge de la
propia situación interna de EEUU y tiene como escenario la
guerra interna por el poder que mantienen Bush y los
republicanos contra los demócratas en la oposición.
Por Manuel Freytas (*)
Crisis
y guerra interna
La guerra por el poder y el control
de la Casa Blanca entre demócratas y republicanos se ha tornado feroz y
caníbal a partir de que la oposición se apoderara del control de la mayoría
en las dos cámaras del Congreso en noviembre pasado.
Por primera vez desde que gobierna Bush, Al Qaeda y el "terrorismo" no
aparecieron durante la campaña y los demócratas ganaron las elecciones
legislativas agitando como bandera electoral el retiro de las tropas de Irak,
y ante el exitoso resultado ahora van por la presidencia en el 2008
jugando con los mismos eslóganes y ataques contra Bush.
Acosado por las cadenas mediáticas (masivamente "anti-Bush") el presidente
imperial se encuentra virtualmente acorralado y sin poder de respuesta ante
la propaganda "anti-Irak" desparramada por la maquinaria demócrata que ya
empieza a hacer mella en su propia clientela electoral de los sectores más
conservadores de EEUU.
Como producto de esta guerra interna por el poder, de una ferocidad inédita en
la historia de los EEUU, comienzan a correr rumores en Washington en los que se
considera que la
"actitud unilateral" de Bush en Irak, su persistencia en mantener las tropas
contra "todas las opiniones", podría, incluso, desatar un proceso que
desembocara en un juicio político solicitado por la mayoría demócrata en el
Congreso.
No obstante, hay que destacar que la propia dinámica del sistema político
imperial norteamericano, su demencial decadencia y disputa por el poder interno,
ha desatado una diáspora irracional y una división en los dos partidos,
donde hay demócratas que apoyan a Bush y republicanos que se oponen a su
política exterior y administración en Irak.
En este escenario, donde el Imperio parece haber perdido
la razón y el instinto de supervivencia, fue un senador republicano, Chuck
Hagel, quien lanzó la posibilidad de un juicio político contra Bush, afirmando
que varios legisladores consideran esa instancia.
“Debido a que ha decidido hacer las cosas por su cuenta y continuar con su
política beligerante, el presidente George W. Bush está desdeñando abiertamente
al Congreso y al pueblo estadounidense, enfureciendo tanto a legisladores que
algunos consideran como opción someterlo a juicio político”, señaló el
senador del partido republicano en el gobierno.
En la óptica de Hagel, hay "formas de proceder" cuando un presidente dice "no me
importa, o no responderé a lo que la gente de este país esté diciendo sobre Irak
o cualquier otra cosa, o no me importa lo que el Congreso haga".
Si bien Bush tiene la facultad de vetar cualquier decisión del Congreso en
materia de guerra y política exterior (y de hecho ya anunció que lo va a
hacer en el tema Irak), la creciente oposición en el Congreso, la magnitud de los
ataques a la investidura presidencial del Imperio, crea una escalada de
"crisis institucional" que los expertos ven como inevitable a corto o
mediano plazo.
Las tres razones claves
|
 |
|
Marines invasores en una calle de Bagdad |
Como sabe cualquier experto que maneja información confidencial del poder en
EEUU, la decisión de permanecer en Irak no es privativa de la "locura de Bush",
sino de una alternativa razonada y lógica del propio establishment económico
estadounidense (el poder real) que sabe que si las tropas estadounidenses
abandonaran Irak colapsarían los intereses petroleros, armamentistas y
financieros que alimentaron y propiciaron la invasión militar y el
apoderamiento del mercado iraquí.
Como lo sostienen la mayoría de los analistas conservadores norteamericanos
(voceros del poder real) , si las tropas estadounidenses abandonaran Irak
estallaría una "triple guerra" por el control del país y su petróleo entre
chiítas, kurdos y sunies, cuyo principal beneficiario sería el régimen de
Irán por su influencia sobre los políticos y clérigos chiíes que en estos
momentos controlan los más de 150.000 efectivos del ejército y el aparato de
seguridad iraquí.
Resumiendo: un retiro de las tropas USA de Irak equivaldría a un retiro obligado
de las trasnacionales y grupos financieros que extraen multimillonarias
ganancias en distintas áreas de la ocupación, las que deberían abandonar
precipitadamente el país ocupado bajo riesgo de perder su infraestructura y
personal.
El otro punto principal que (desde la visión del poder) hace inviable e ilógico
un retiro de las tropas estadounidenses de Irak, está fundamentado en la
reacción de rebelión generalizada que precipitaría en todo el Medio
Oriente un retiro en calidad de "vencido" del ejercito invasor norteamericano.
Y un tercer punto argumental para el no retiro, es la crisis y el colapso
internacional del Imperio estadounidense que precipitaría el nuevo
"síndrome Vietnam" con las tropas vencidas regresando a casa como en la
década del setenta.
Estas tres razones claves que maneja el poder real estadounidense se hacen
trizas frente a la imposibilidad de contener la guerra interna por el
poder entre Bush y los demócratas, que genera, desde las propias entrañas
del Imperio, las condiciones para su propia destrucción.
La guerra como alternativa
|
 |
|
Impresionante
movimiento aeronaval frente a Irán |
En este escenario, y más
allá de todas las hipótesis y argumentaciones existentes, surge claramente para
algunos expertos la posibilidad de que Bush y los halcones decidan un ataque
inmediato a Irán (incluso adelantándose al cronograma) en una clásica
estrategia de "huída hacia adelante", es decir, tapar y neutralizar
la crisis interna generando un conflicto bélico internacional.
Desde el 11-S hasta aquí, Bush y los halcones han gobernado (y levantado la
imagen pública de Bush) mediante la generación de conflictos cuya resolución
pasó por acciones militares y operativos de invasión, como en el caso de Irak y
Afganistán.
De esta manera, la Casa Blanca controlada por Bush utilizó alternativamente al
"terrorismo de Al Qaeda" para justificar operaciones políticas y militares
que les dieron rédito hasta que Al Qaeda desapareció del horizonte, como sucedió
durante las últimas elecciones.
Pero el "patrón operativo" de los halcones con la guerra y el
"terrorismo" nunca fue desmantelado, y el presente contexto de guerra interna y
de crisis institucional potencial que amenaza al gobierno de Bush, puede
precipitar no solamente la decisión de una guerra contra Irán, sino también la
reaparición de un atentado "terrorista" de Al Qaeda para justificarla.
Desde el ángulo que se lo analice, un ataque militar a Irán, preparado por un
clima de miedo al "terrorismo islámico" abonado con atentados de Al
Qaeda, serviría casi a la perfección para tapar y neutralizar la
crisis interna y la estrepitosa caída de imagen que padece Bush a menos de dos
años de terminar su segundo mandato.
Y hay señales concretas que demuestran que esta posibilidad es algo más que una
teoría: Dos poderosas fuerzas de ataque aeronaval, encabezadas por dos
portaaviones nucleares, patrullan las aguas del Golfo Pérsico frente a las
costas de Irán durante las 24 horas.
Los acontecimientos de crisis imperial estadounidense, interna y externa,
en su secuencia lógica, se aceleran, se complejizan y agravan, y el ataque a Irán emerge cada vez más como una instancia crucial para la supervivencia del
Imperio.
En este escenario, nadie, absolutamente nadie, esgrimiendo los argumentos que
fuesen, puede asegurar que Bush no va a dar, en las próximas horas o días, la
orden de ataque.