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El señor de la guerra
Cheney: El "gran lobbista" del ataque Irán

 
 

(IAR-Noticias) 29-Marzo-07

Richard Bruce Cheney

Participó de todas las operaciones imperialistas de las  últimas dos décadas. Desde el Irangate, la invasión a Panamá, la primera Guerra del Golfo, hasta la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán donde jugó un rol principal. Hoy quiere completar su legajo atacando a Irán. 

Informe especial
IAR Noticias

El jefe del lobby
C
onsiderado el "gran lobbista de la guerra" en la Casa Blanca, el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, olió pólvora y casi probó su propia medicina cuando, en febrero  pasado, un suicida talibán detonó un cinturón con explosivos frente a la principal base estadounidense donde se encontraba de visita.
Cheney, que había iniciado una gira por Asia y Medio Oriente para "promocionar" las ventajas de un ataque militar a Irán, fue introducido en un túnel y cuando se retiraba dijo a los periodistas un escueto: "Solo escuché una explosión".

En un artículo publicado el 1 de marzo pasado, el influyente diario diario The New York Times señala que con respecto a Irán (y en general a toda la política exterior estadounidense) existen dos posiciones en la Casa Blanca: una "moderada" caracterizada por la búsqueda  del diálogo y la "salida diplomática", personificada en la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y otra "ultradura" representada y conducida por el vicepresidente Dick Cheney, que propicia operaciones militares inmediatas contra el régimen de Teherán.

Desaparecido Rumsfeld (renunció a fines del año pasado)Cheney queda  como principal jefe político del lobby de la derecha sionista y militarista dominado por un fanático compromiso y lealtad ciega hacia el Estado de Israel y su política expansiva en Medio Oriente.

El lobby judío opera (hace negocios y posibilita negocios) sobre los cuatro sectores claves del poder estadounidense: Defensa, el Complejo Militar Industrial, Wall Street y los medios de comunicación, vinculados a los consorcios armamentistas, petroleros, financieros y tecnológicos a través de infinitas redes y vasos comunicantes.

El grupo de funcionarios del lobby se apoderó de la administración Bush hijo por medio de Cheney (quien se maneja como una especie de tutor político de W.)cuando éste estaba a cargo de la transición presidencial (el período entre la elección en noviembre y el acceso al poder en enero).

Richard Bruce Cheney, nació en Lincoln, Nebraska, hace 64 años, y su historial médico revela que ha sufrido cuatro ataques cardíacos -el más reciente en el 2000- y en 1988  fue sometido a una cirugía en la que le colocaron cuatro by-pass. 

La "voz de Papá Bush"

Cheney,  el  consejero de W.

De este halcón guerrerista  con rostro apacible de "abuelo bueno" se dice, entre otras cosas, que es la "voz de Papá Bush" dentro del gabinete presidencial, y el único (junto con Condoleezza Rice) que puede ingresar a la oficina de W. sin tocar la puerta.

Desde la época de Bush padre (su amigo personal) Cheney participó de todos los negocios y operaciones imperialistas de las  últimas dos décadas. Desde el Irangate, la invasión a Panamá, la primera Guerra del Golfo, hasta la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán donde jugó un rol principal.

Su amistad con el padre de Bush viene de la época en que ambos revistaban como funcionarios de la administración de Gerald Ford. Cheney, por entonces de 34 años, era el secretario general de la Presidencia, y Papá Bush, de 50 años, dirigía la CIA. 

En la misma administración revistaba, Donald Rumsfeld, el tercer hombre de la trilogía que con el tiempo participaría de la dinastía de los halcones petroleros, con Papá Bush a la cabeza.

Cabe recordar que Cheney se desempeñó  como secretario de Defensa durante la primera "Guerra del Golfo" contra Irak, en 1991, durante la presidencia de Bush padre.

Junto con Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice, conformaron el "terceto estratégico" de los halcones petroleros de la Casa Blanca, y de su mano ingresaron a la administración de W. Bush los más destacados integrantes del llamado lobby judío como  el segundo del departamento de Defensa, Paul Wolfowitz (hoy presidente del Banco Mundial) , Douglas Feith, número tres en el Pentágono, Elliott Abrams, a cargo de la política de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad, y Lewis "Scooter" Libby, que se desempeñaba como su  jefe de gabinete antes de renunciar imputado en el "CIA-gate".

Desde ese espacio clave empezaron a construir las nuevas coordenadas de la política exterior del Imperio y diseñaron la nueva estrategia colonizadora del Estado norteamericano: las guerras preventivas contra el "eje del mal", plasmadas en el papel por la halcona negra Condoleezza Rice.

Asesorado en las sombras por su socio y amigo el ex presidente George Bush padre de W.), Cheney se valió de esa  circunstancia para colocar en  la primera línea de la administración republicana a los más reputados intelectuales y tecnócratas del lobby sionista que ya diseñó dos guerras de conquista imperialista tras el 11-S, y ahora va por la tercera: Irán.

Tras el 11-S, y luego de intrumentada la nueva doctrina de guerra preventiva contra el "terrorismo", Cheney fue el principal introductor en el entorno de Bush de los informes  políticos "extraoficiales", elaborados por Rumsfeld, Wolfowitz, y Feith en la famosa Oficina de Planes Especiales (OPE), que sirvieron de evidencia fabricada para justificar la invasión a Afganistán, primero, y luego la ocupación militar de Irak.

De esa oficina controlada por el lobby judío, emergió la tesis de que había que derrocar o desestabilizar a los regímenes de Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán para que Israel estuviera seguro en una especie de "gran esfera de prosperidad conjunta EEUU-Israel".

Ya sin la presencia de Rumsfeld, Wolfowitz y Feith en el Pentágono, Cheney sigue comandando con mano firme el proyecto, que tiene en  Elliott Abrams (a cargo de la política de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad) a uno de sus principales operadores. Durante el bombardeo de Israel a Líbano, el año pasado, Abrams presionó a Tel Aviv para que atacara Siria.

Kenny du Bostan, asesor político del ex Presidente Reagan, calificó a Cheney como "Primer Ministro del Gabinete de EEUU", y el propio George W. Bush hijo describió las relaciones con su vicepresidente diciendo: Cheney es el "Jefe de Estado Mayor", y yo soy "el ejecutor principal".

Cheney, ex director (y actual lobbista) de Halliburton en la Casa Blanca, dirigió personalmente el "Grupo de Elaboración de la Política Energética Nacional" de EEUU.

En uno de los informes de ese grupo se subrayó que EEUU debía "eliminar mediante acciones militares los obstáculos estratégicos, políticos y económicos para el suministro estable de petróleo a Estados Unidos", incluyendo en primer término a Irán.

Una visita "misteriosa"

Cheney junto a los soldados en Afganistán, minutos antes de que se produjera el atentado.

Cuando sufrió el atentado talibán en la base de EEUU en Afganistán, Cheney realizaba una gira orientada a persuadir a países aliados de la "conveniencia" de un ataque a Irán.

Del 20 al 27 de febrero pasado, Cheney visitó sucesivamente a Japón, Australia, Omán, Pakistán y Afganistán, la gira más extensa desde que asumió la presidencia, y que la prensa norteamericana calificó como "misteriosa".

Cheney, desde enero del 2005, viendo siendo señalado por la prensa estadounidense y europea (principalmente la británica) como el gran organizador junto al retirado Rumsfeld) de los planes de ataque contra Irán que el Pentágono lanzaría una vez que fracasen las negociaciones diplomáticas en la ONU.

Además de la "jefatura" de Cheney, la responsabilidad de ese ataque recaería en dos funcionarios del Pentágono: El actual secretario de Defensa, Robert Gates, y el actual jefe del Comando central de EEUU, William Fallon, ambos incondicionales a Cheney y al ámbito militar influenciado por el "clan Bush" desde la Casa Blanca.

Lo que más llamó la atención de los analistas de EEUU es que uno de los países del Golfo visitados por Cheney en febrero, Omán, está situado a la orilla del Estrecho de Ormuz, un paso vital internacional para el transporte de petróleo.

El estrecho de Ormuz es una llave estratégica para el dominio y control militar de la región del Golfo Pérsico y del llamado "triángulo petrolero" (Mar Negro-Mar Caspio-Golfo Pérsico).

Por ese paso, transita el 40% de la producción mundial de petróleo, y el régimen de Irán, que ejerce un control militar sobre el mismo, lo considera como una carta de triunfo a la hora de un conflicto militar con EEUU.

El gobierno teocrático de Teherán juega su mayor apuesta disuasiva amenazando con un bloqueo militar al estrecho de Ormuz, en caso de ser atacado militarmente por EEUU.

Para los analistas militares estadounidenses, y para la prensa norteamericana en general, la visita de Cheney a Omán, denota una señal clara de que EEUU prepara una acción militar aeronaval orientada a controlar el estrecho de Ormuz, simultánea a un ataque aéreo contra las usinas nucleares de Teherán.

Y hay un precedente inmediato: Semanas antes del ataque a Irak, en el 2003, Cheney visitó a los países aliados de EEUU en el Golfo.

Demasiadas coincidencias, según los analistas.

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