De los soldados que regresan del frente, sólo un de cada tres hace uso de los
servicios médicos a los que tienen derecho por su condición de militar.
Síndrome Vietnam
La
locura sangrienta que azota a Irak (un "manicomio en el infierno", como
dicen algunos corresponsales)
no es un fenómeno únicamente atribuible al espectáculo de la muerte diaria con
ataques y atentados, sino que tiene otra expresión más oculta en el
desarreglo mental de los soldados ocupantes que cada vez más frecuentemente
protagonizan masacres de civiles que son silenciadas por el Pentágono.
Medios, políticos y analistas estadounidenses comienzan a parangonar las
matanzas y violaciones de los derechos humanos de los actuales marines en Irak ,
con lo sucedido en Vietnam, en la década del setenta, donde el ejército
norteamericano, derrotado, decadente, y con sus soldados afectados por la
corrupción, la locura y las drogas, debió retirarse vergonzosamente del país
ocupado.
Sumados a la matanza de Haditha, donde los marines masacraron a 24 civiles
-entre ellos niños y mujeres- luego de la mmuerte de un compañero, otros casos
denunciados en los últimos dos años sacuden a la Casa Blanca y la ponen ante un
nuevo escándalo, que, según un senador norteamericano, podría superar al caso
de abusos a prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib.
Según el diario The New York Times,
como en Vietnam
muchos marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de
servir en Irak, según un documento de la Marina de EEUU obtenido por la Unión
Americana de Libertades Civiles.
El documento señala que algunos marines
relataron cómo habían matado a soldados iraquíes en combate o habían apuñalado a
iraquíes que se hallaban en el suelo, con el fin de asegurarse de que estaban
muertos. Algunos de ellos fueron apuñalados hasta 28 veces.
El estudio demuestra que “uno de cada seis soldados norteamericanos tiene
síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o desorden de estrés postraumático,
una proporción que, según algunos expertos, podría aumentar eventualmente hasta
uno de cada tres, la tasa que fue hallada entre los veteranos del Vietnam.
Estos problemas psicológicos han incrementado la tasa de suicidios entre los marines
norteamericanos, que ha alcanzado su nivel más alto de los pasados cinco años.
La
carnicería de Haditha, y otras matanzas indiscriminadas de civiles en Irak por
parte de los marines, que se fueron sumando, está levantando una ola de
indignación social y política en EEUU y pone nuevamente a la administración de
George W, Bush frente al tan temido -y anunciado- "síndrome Vietnam".
El documento señala que
algunos marines relataron cómo habían matado a soldados iraquíes en combate o
habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo, con el fin de
asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron apuñalados hasta 28
veces.
Según
The New York Times, el estudio demuestra que “uno de cada seis
soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o
desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos
expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue
hallada entre los veteranos del Vietnam”.