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(IAR-Noticias)
01-Marzo-07
No pasan
desapercibidas para los expertos y analistas militares las "diferencias"
existentes entre el contexto internacional y la situación que atravesaba EEUU
cuando invadió Irak y Afganistán tras los atentados del 11-S, en 2001, y la
actual coyuntura por la que atraviesa la potencia locomotora del mundo
capitalista en momentos de una escalada militar sin precedentes en Medio
Oriente y con el conflicto con Irán a punto de un desenlace.
Informe especial
IAR Noticias
En la
invasión a Afganistán de 2001(como inmediata respuesta a los ataques del
"Al Qaeda" el 11-S) , EEUU logró tejer una "alianza
antiterrorista" con más 90 países, y consiguió que la OTAN fuera "socia"
de las tropas estadounidenses en la operación militar de apoderamiento de ese
país.
Luego de
los ataques terroristas del 11-S en Washington y Nueva York, después de la
invasión a Afganistán, y tras el diseño y aprobación de la nueva doctrina de
seguridad nacional priorizando la "guerra preventiva" contra el
"terrorismo", una resolución aprobada en octubre de 2002 por las dos
cámaras del Congreso de EEUU autorizó al presidente George W Bush para
"recurrir a la fuerza armada" en la lucha contra Irak.
Después
de que la prensa imperialista estadounidense bombardeara el mundo con el
"peligro Saddam" y sus armas de "destrucción masiva", y cuando el
Pentágono, con Rumsfeld y el general Tommy Frank al comando, bombardeara
e invadiera Bagdad, en marzo de 2003, más de 30 países enviaron
fuerzas armadas para participar de la "conquista petrolera" de Irak.
Eran
otros tiempos para el Imperio conducido por Bush desde la Casa Blanca.
Los
demócratas, desde el Congreso, apoyaban la invasión, y la prensa
norteamericana, con The New York Times, The Washington Post, y las principales
cadenas televisivas, enviaba sus corresponsales "empotrados" entre la
soldadesca invasora imperial.
En
contraste con la actual coyuntura, por lo menos 14 de
estos países han retirado sus soldados del país islámico, y Gran Bretaña,
el socio estratégico más firme de EEUU, anunció que empezará a retirar parte
de sus militares de Irak a partir de mayo del presente año.
Los demócratas norteamericanos, en carrera desatada a la presidencia de EEUU
en el 2008, critican duramente la política ocupante de Bush en Irak, piden que
no se envíen más tropas a ese país, y reclaman "negociaciones de paz" con Irán
y en Medio Oriente.
Esta
situación de "debilidad" y de "pérdida de hegemonía" de la potencia
locomotora imperial conducida por Bush y los "neocons" del lobby sionista, es
señalada por los expertos como el principal escollo que atraviesan los planes
y proyectos de acciones militares contra Irán y otros países del Medio
Oriente.
Ted Kennedy, el emblemático senador demócrata, bautizó este proceso de
decadencia del Imperio como "síndrome Vietnam", y Graham Fuller,
ex presidente del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, señala la
actual etapa como “la debilidad de una superpotencia”.
Las "seis
dificultades" de Bush
Según el
experto chino, Chen Xiangyang, un "tanque de pensamiento" del poder en
Washington citado por el sitio Pueblo en Línea, el EEUU de los finales
de la "era Bush" es una superpotencia agotada y acosada por seis
dificultades centrales:
Primero, EEUU está en una muy difícil
alternativa en Irak. En menos de cuatro años, más de 3.000 militares
estadounidenses han muerto en la guerra. Sin embargo, el gobierno
estadounidense no se resigna al fracaso y teme aún más el fracaso, de modo que
se ve obligado a continuar la guerra a toda costa.
Segundo, EEUU, que se encuentra en un
aprieto en el “Gran Oriente Medio”, se enfrenta a cada vez más crisis, que
le abruman hasta el agotamiento completo. Se trata de la crisis de Irak, la de
Afganistán, la de Palestina e Israel, la del Líbano e Israel, las crisis en el
seno de Palestina y del Líbano y la crisis nuclear iraní. De acuerdo con los
expertos del Instituto Brookings, el envío de refuerzos a Irak hará más
difícil la situación de EEUU en Afganistán y beneficiará al Talibán y Al Qaeda.
EEUU se encuentra en un aprieto más grave al librar guerras en dos países
simultáneamente.
Tercero, EEUU impulsa el doble criterio
erróneo en el problema de prevención de la proliferación nuclear, lo que ha
hecho más grave la situación. Se ha
revelado la incapacidad de EEUU para resolver a la vez los problemas
nucleares coreano e iraní.
Cuarto, otro
aprieto en que se encuentra EEUU consiste en que la "lucha antiterrorista
global" que ha iniciado Bush ha agravado el problema terrorista. EEUU no
sólo ha ampliado arbitrariamente el ámbito de la lucha antiterrorista sino
también ha calificado ese combate de ser una lucha entre “la democracia
occidental” y el extremismo islámico. El secretario de Defensa Robert Gates
declaró que en los cinco años venideros EEUU enviará un refuerzo de 92.000
soldados para cubrir la necesidad de la “guerra antiterrorista”. Sin embargo,
esto no ha elevado el sentido de seguridad de los estadounidenses, que están
preocupados por posibles nuevos ataques terroristas en el territorio de su
país y que creen que esto ocurrirá tarde o temprano.
Quinto, EEUU no es capaz de lograr
llevar a cabo, simultánea y eficazmente, las estrategias de combatir el
terrorismo y prevenir la proliferación nuclear y de prevenir el resurgimiento
de países grandes, ni las estrategias de reformar el “Gran Oriente Medio” y de
desempeñar el papel de liderazgo de Asia y el Pacífico.
Sexto, y por último, el gobierno de Bush
también se encuentra en aprieto dentro y fuera del país: la difícil situación
en Medio Oriente y Afganistán y las restricciones sufridas en el congreso
controlado por el Partido Demócrata. La guerra en Irak así como la nueva
estrategia de Bush se hacen más impopulares. Los resultados de encuestas han
demostrado que las masas populares estadounidenses se oponen en su mayoría al
envío de refuerzos a Irak.
Bush está sufriendo las consecuencias de los fracasos estratégicos de su
propia doctrina, según Chen Xiangyang, citado por el sitio Pueblo en
Línea.
También
citado por el mismo medio, Jin Canrong, subdirector del Instituto de
Relaciones Internacionales adscrito a la Universidad del Pueblo de China,
afirmó que los neoconservadores han exagerado la importancia y amenaza del
problema y han ido demasiado lejos en el camino de “lucha antiterrorista”,
lo que ha puesto a EEUU en un aprieto difícil.
Estas
reflexiones forman parte del bagaje de "evaluación del escenario" que
deberán realizar Bush y sus asesores si quieren lanzarse a una nueva aventura
militarista en Medio Oriente, con Irán y Siria como protagonistas centrales.
Decadencia hegemónica de Washington, caída estrepitosa de la imagen de Bush,
dentro y fuera de EEUU, oposición a las políticas "belicistas" por parte de
los demócratas en control del del Congreso, campañas "anti-Bush" masivas de
las cadenas mediáticas estadounidenses, diáspora de los antiguos "aliados",
Rusia y China detrás de la sombra de Irán, tornan difíciles los nuevos
"escenarios de batalla" para los halcones belicistas del lobby judío que
controla la Casa Blanca.
¿Habrá
llegado la hora de convocar a "servicio activo" a Bin Laden?
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