La
complicidad de la ONU
Pero si el informe israelí sorprende
por su caracterización de "guerra" sobre lo que fue claramente una invasión
militar con un genocidio militar de civiles, la resolución de la ONU de
agosto de 2006 ordenando el "alto el fuego" (luego de 34 días de complicidad y
silencio con el bombardeo) solo habla de un "conflicto entre Israel y
Hezbolá".
Para la resolución 1701 con la que el
Consejo de Seguridad de la ONU paró la "guerra" en agosto de 2006, Israel no
destruyó Libano ni cometió un genocidio de civiles: solo se defendió de
Hezbolá.
No hay nada en su texto que remita a
los bombardeos de Israel sobre poblaciones civiles desarmadas durante 30 días
consecutivos, durante las 24 horas. Por lo tanto, Israel no reviste ningún
carácter de potencia agresora y su acción se nivela al del agredido, como
es el caso de Hezbolá que actuó en legítima defensa.
En
Líbano, durante 30 días, sucedieron
claramente dos situaciones:
A) bombardeo continuo, durante las 24 hs., de la aviación israelí sobre
poblaciones civiles, B) enfrentamientos de las tropas judías con Hezbolá
en el sur de Líbano, y disparos de cohetes de la guerrilla libanesa hacia
poblaciones israelíes fronterizas.
En los enfrentamientos, claramente
Israel era la potencia agresora que bombardeaba poblaciones civiles e invadía un
estado soberano por vía terrestre, y Hezbolá era una organización armada que
resistía esa invasión a su territorio combatiendo con una fuerza
infinitamente inferior desde el punto de vista militar.
En cuanto a los roles:
Israel fue claramente la potencia invasora, la que, bajo un pretexto
nimio, el rescate de dos soldados, arrasó y destruyó un país soberano, mató a
más de 1.300 personas, hirió a más de 4.000, sepultó a decenas entre los
escombros, desató una catástrofe humanitaria, destruyó infraestructuras, rutas,
puentes, pueblos, en una dimensión de daños que tardarán años en ser
reconstruidos.
En la realidad concreta y
verificable, la acción de Israel fue claramente invasora y violadora de todos
los derechos internacionales, además de estar incursa en un crimen masivo
de lesa humanidad flagrante e indiscutible.
Sin embargo, para la ONU y las
potencias que integran su Consejo de Seguridad, las que durante 30 días dejaron
que Israel destruyera el país sin intervenir, en Líbano no hubo una invasión a
un país soberano con asesinato masivo de su población sino "un conflicto
entre Israel y Hezbolá".
En ningún momento la resolución
1701
del Consejo de Seguridad habla
de invasión, asesinato de civiles, destrucción de un país, violación de leyes
internacionales, avasallamiento a los derechos humanos, sino que habla de
"conflicto" entre Israel y Hezbolá.
No hay nada en su texto que remita a lo que sucedió realmente como se describe
más arriba.
Por lo tanto, Israel no reviste
ningún carácter de potencia agresora y su acción se nivela al del agredido,
como es el caso de Hezbolá que actuó en legítima defensa.
Es más, en el texto de la ONU,
Israel no agredió sino que respondió a una "agresión" de Hezbolá.
O sea que Israel, bombardeando
durante 30 días a poblaciones civiles desarmadas se estuvo "defendiendo de
Hezbolá".
Para la ONU la acción militar israelí
no destruyó a ningún país, no asesinó civiles desarmados ni causó una
catástrofe humanitaria cuyos efectos colaterales de enfermedades seguirán
asesinando personas por años.
Por lo tanto Israel, salvado el texto
de la resolución oficial, quedó "libre de culpa y cargo" y pudo retirarse
a casa sin que ningún tribunal internacional le juzgue por crímenes de
lesa humanidad, ni le reclame un resarcimiento económico por los bienes y la
vidas destruidos.
Fue
el "broche de oro", para un genocidio de características inéditas tolerado,
consentido y silenciado (salvo excepciones de Irán, Cuba, Siria y Venezuela) por
todos los gobiernos del mundo, deformado y manipulado a favor de Israel por la
prensa internacional, y ante la total indiferencia de las poblaciones del
mundo que siguieron con su vida como si nada hubiera pasado.
El segundo capítulo de esta
aberración se acaba de escribir con el informe sobre el "fracaso" de Olmert
en la"guerra del Líbano".
Un engendro para reducir cerebros y
ocultar la cara genocida del Estado sionista.