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Ehud Olmert y Mahmud Abbas |
La nueva estrategia de "paz" con
Abbas como pieza principal, lanzada en la cumbre de Egipto de hace dos
semanas, busca sentar las bases para un nuevo proyecto de exclusión de Hamás y
de los que resisten con las armas la ocupación sionista.
Como una extensión del proyecto para
aislar a Hamás, el eje EEUU-Israel-Unión Europea intentan desempolvar el viejo
plan del "proceso de paz" que Bush y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y
el presidente palestino, Mahmud Abbas, han pactado con la participación de la
Unión Europea.
El lunes, desde Washington, Bush
anunció la convocatoria de una "conferencia de paz" para Oriente Próximo
para finales de año, a la que invitará a Israel, a los palestinos y a varios países
árabes.
En una declaración en la Casa Blanca,
Bush anunció también la concesión de 190 millones de dólares en concepto de
"ayuda humanitaria" a la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
La reunión, precisó Bush, tendrá como objeto reavivar las conversaciones de paz
y revisar los progresos en el establecimiento de instituciones democráticas en
los territorios palestinos (EEUU, Israel y la Unión Europea, mientras tanto,
mantiene su criminal bloqueo económico en Gaza, que se encuentra en
catástrofe humanitaria).
En su declaración, Bush afirmó que para los palestinos "ha llegado el momento de
tomar una decisión" y elegir entre la opción que representa el grupo islámico
Hamas -"un mundo de asesinatos, ejecuciones sumarias... que garantiza el
caos y la perpetuación de los agravios"- o la moderación de Al Fatah, el
partido de Abu Mazen (Abbas).
Este último camino, afirmó Bush, permitirá a los palestinos "recuperar su
dignidad y establecer un Estado propio pronto". Bush añadió que "todas las
naciones responsables deberían apoyar las reformas" que propugnan Abu Mazen y su
nuevo primer ministro, Salam Fayad.
Hamás calificó la nueva maniobra como
una "cruzada" contra los palestinos de Gaza.
La portavoz de Olmert, Miri Eisin,
señaló que la propuesta "suma velocidad" a las negociaciones bilaterales ya
comenzadas por él mismo Abbas, al tiempo que consideró que la conferencia
"sería un excelente apoyo para los palestinos moderados y daría un empujón
real" al diálogo, según el diario israelí Haaretz.
Asimismo, la portavoz judía Eisin señaló que Arabia Saudí y otros países de la
región que no mantienen relaciones diplomáticas con Israel deberían tomar parte
en la conferencia.
La oficina del primer ministro
israelí emitió un comunicado expresando su "satisfacción" por la propuesta de
Bush, añadiendo que Olmert propuso esta cumbre regional durante su visita a
Washington de principios de mes.
Por su parte, el asesor de Abbas, Nabil Amr, indicó que el presidente palestino
ve el anuncio de Bush como "la apertura de una nueva puerta que podría
reavivar el proceso de paz".
Desde Gaza, el funcionario de Hamás Sami Abu Zuhri acusó a Bush y a Olmert
de diseñar "un plan para lanzar una cruzada contra la población palestina",
según Haaretz.
"Hacemos un llamamiento a todos los
países árabes para que se mantengan firmes contra estas amenazas", remarcó.
Mientras tanto, la nueva maniobra
para asilar y derrotar a Hamás con el "proceso de paz" fue acogido
entusiastamente por las potencias europeas del lobby sionista que controlan el
Consejo de Seguridad de la ONU.