El
Enterprise se sumará a la flota
compuesta por el portaaviones Dwight Eisenhower y al
portaaviones de propulsión nuclear
USS John C. Stennis, cuyos grupos aeronavales ingresaron en la
zona de operaciones frente a las costas de Irán, en febrero pasado, con el
argumento de "apoyar a las fuerzas terrestres que operan en Afganistán y en
Irak", según el comunicado de la Marina norteamericana.
En lo que ya se configura como la
mayor concentración de fuerzas aeronavales con capacidad nuclear de toda la
historia, el Enterprise tomará posición frente a la costa iraní y se sumará
a la flota estadounidense ya desplegada en la región, que cuenta en estos
momentos con más de 12.000 mil efectivos de combate.
"Enterprise proveerá potencia naval para responder al comportamiento
desestabilizante y coercitivo de algunos países, además de dar apoyo a
nuestros soldados y marines en Irak y Afganistán", reportó en un informe la
marina norteamericana.
Equipado con ocho reactores
nucleares y cuatro turbinas, este portaaviones tiene capacidad para llevar
al menos un centenar de cazabombarderos y helicópteros de combate de todo tipo,
incluido el nuclear, y entre soldados y tripulación, suma 6.000 personas a
bordo.
El 20 de febrero, el
portaaviones "USS John Stennis" se estacionó en el mar de Omán, frente a la
costa de la nación iraní y se sumó al "Dwight Eisenhower", iniciando
operaciones de "ejercicios militares" que fueron acumulando cada vez más
tensión entre Washington y Teherán.
Un portavoz de la marina -citado por
varios medios estadounidenses- señaló que estas operaciones no están orientadas
en forma específica contra Irán. "Consideramos que este es un momento con pocos
precedentes en términos de inseguridad e inestabilidad en la región", agregó.
El portavoz militar se refría a las situaciones en Somalia, Líbano, Irak y
Afganistán.
El área de operaciones de la quinta
flota comprende el Golfo, el Mar Rojo, y los golfos de Aden y Oman, pero el
comandante de la quinta flota estadounidense, viceadmirante Kevin Cosgriff,
deslizó lo que fue interpretado como una amenaza indirecta a Irán: "La
presencia del USS Enterprise brindará a la marina estadounidense la fuerza
necesaria para hacer frente al comportamiento orgulloso, compulsivo y
perturbador de algunos países (en la región)".
Para la prensa norteamericana en
general, las "señales" de nuevos movimientos militares de EEUU en el Golfo
Pérsico - son indicativos de que Washington se apresta a dar un "desenlace
militar" al conflicto con Irán, una pieza central del "eje del mal" en el
Medio Oriente.
No obstante, algunos analistas de las
cadenas estadounidenses evaluaban que los nuevos "movimientos militares"
forman parte de la acción psicológica que le permite a Washington
mensurar y valorar, mediante la resonancia mediática, la repercusión real
de un ataque a Irán en la opinión pública internacional.
El objetivo con el nuevo despliegue
militar en la región del Golfo -según el The New York Times- es doble:
prepararse para aplicar las sanciones que el Consejo de Seguridad de la ONU
tiene previsto aprobar,en respuesta al desafío nuclear iraní y lanzar un
"mensaje" al régimen de Teherán.
Los estrategas estiman -según el
Times- que este reforzamiento de efectivos navales será útil también para
apoyar o proteger a los contingentes desplegados en Irak y Afganistán. Aunque el
mensaje va dirigido directamente a Teherán y Damasco.
Para los expertos, por otro lado, está claro que las sanciones que pueden ser votadas en el Consejo de Seguridad
-más allá del alcance que tengan- no amedrrentarán a Irán ni detendrán su
programa nuclear.
Además, con el seguro veto de China y
Rusia, a cualquier medida que comprometa su comercio bilateral con Irán,
tampoco hay garantías ni certeza de que el régimen de los ayatolás sufra un
bloqueo como el que padeció Irak antes de la invasión militar en 2003.
En ese escenario Irán se perfila como
el ganador de la "guerra diplomática" y de la "guerra económica" con el lobby
sionista estadounidense europeo.
Para la mayoría de los analistas
estadounidenses, el
"desenlace militar" del conflicto con Irán puede detonar un efecto
encadenado en todo el Medio Oriente, empezando por Irak donde seguramente
estallaría la alianza de EEUU con el gobierno de mayoría chií influenciado por
los ayatolas de Teherán.
En ese escenario, el conflicto
militar de Irán con el eje encabezado por EEUU se proyectaría en Líbano y
Palestina, con el ejército Sirio invadiendo Líbano y con un frente "islámico"
antisionista proyectándose desde Medio Oriente al resto del mundo donde
habita la parte mayoritaria de los 1500 millones de musulmanes.
Además, las acciones militares de
EEUU contra Irán despertarían una ola "anti-occidental" que repercutiría
negativamente en la operatividad y en los negocios de las corporaciones
capitalistas, no solamente yanquis, sino europeas y asiáticas, que operan en la
región.
Bancos, transnacionales y petroleras
que hoy operan normalmente dentro de la llamada "región inestable del Medio
Oriente", verían amenazadas sus plantas y estructuras por sabotajes y ataques
continuos de grupos fundamentalistas que fluirían continuamente desde el
"Irán de los ayatolas".
En tanto, y en un escenario de
marcada confrontación con EEUU, y con rumores de un inminente ataque a sus
centrales nucleares por las fuerzas estadounidenses, el régimen de Irán sigue
realizando simulacros militares y ensayos con sistemas de defensa antiaérea y
misiles de última generación.
Los planes de contingencia de Estados
Unidos para bombardear Irán van más allá de áreas nucleares e incluyen
incursiones aéreas en la mayoría de la infraestructura militar de ese país,
según revelaron la cadena británica BBC, los diarios The Washington Post y
The New York Times y varios medios británicos.
Según la BBC, de ser ordenado por el
presidente de EEUU, George W. Bush, el ataque tendría entre sus blancos bases
aéreas y navales iraníes, instalaciones de misiles y centros de mando y
control.
De acuerdo con un informe de la BBC,
los jefes militares del Mando Central en Florida (EEUU) han seleccionado ya los
objetivos de ese supuesto plan en territorio iraní, que incluyen asimismo la
planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, así como instalaciones
nucleares en Isfahán, Arak y Busher.
Pese a que Washington niega
públicamente intenciones bélicas con Irán, el comandante saliente de la 5ª Flota
de EE.UU., el almirante Patrick Walsh, admitió la posibilidad de que se
desencadene una guerra debido a "un error de cálculo" de Teherán, que no
precisó.
En una entrevista en Manama con unos
pocos periodistas, el almirante Walsh acusó a Irán de "intimidar" y
"provocar" a sus vecinos con su retórica y sus maniobras militares.
Por su parte, el jefe del Pentágono,
Robert Gates, rechazó las versiones de que EE.UU. busca "una excusa" para la
guerra, argumentado que el objetivo de concentrar una súper-flota en el Golfo
es "simplemente dejar claro a nuestros amigos y a potenciales
adversarios en la región, que EEUU considera que la estabilidad en la región del
Golfo es vital para el interés nacional estadounidense".
Ni los medios estadounidenses ni los
analistas militares creen que la impresionante concentración de fuerzas
aeronavales frente a las costas de Irán responda solamente a fines
"disuasivos" por parte de EEUU.
Según The New York Times, al
triplicar el número de portaaviones, los comandantes dispondrán de la
capacidad necesaria para mantener un grupo de ataque cerca de Irán y otro fuera
del golfo Pérsico para hacer patrullas en Afganistán.