(IAR-Noticias) 28-Junio-07
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Soldados
del ejército español trasladan a uno de los cinco militares fallecidos en Líbano. (Foto
EFE). |
Con Gaza
perdida, ahora van por el enfrentamiento de Hezbolá con el gobierno
libanés y su ejército (la "guerra civil"), mientras sustituyen la guerra
entre Hamás y Al Fatah, por una guerra entre Gaza y Cisjordania. La
materia prima, como siempre, es el "terrorismo".
Informe especial
La muerte por atentado con un
coche bomba de seis soldados españoles del contingente de la ONU en Líbano,
cierra cinco semanas de feroces enfrentamientos entre el ejército libanés
y el misterioso grupo "terrorista" Al Fatá al Islam, cuyos combates ya se
extendieron a un barrio de Trípoli donde el domingo murieron 10 personas.
Este es el primer atentado
"terrorista" contra las tropas de FINUL
(Fuerza Interina de la ONU en Líbano)
desde que el contingente de la ONU fuera desplegado tras el comienzo de la
tregua entre Hezbolá e Israel , luego de que la aviación judía masacrara a 1.300
civiles libaneses y destruyera la infraestructura y la economía de Líbano en
julio-agosto del año pasado.
La explosión en la que murieron los
seis soldados españoles afectó a un convoy de vehículos blindados de la
FINUL,
y el ministro de Interior español confirmó que se trató de un "ataque
premeditado". Se trata de los primeros soldados españoles que mueren en la
zona.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, y el ministro de
Exteriores francés, Bernard Kouchner, condenaron el ataque "terrorista" en una
rueda de prensa conjunta celebrada el París, Francia.
En declaraciones recogidas por la cadena de televisión Al Manar, la
organización Hezbolá calificó el atentado del domingo como "acto sospechoso",
reiterando que la guerrilla que derrotó a las fuerzas terrestres de Israel
mantiene buenas relaciones con la FINUL desde su despliegue en agosto de
2006.
Hezbolá emitió un comunicado en el
que condena el ataque, asegurando que se trata de "un acto de agresión (...)
dirigido a aumentar la inseguridad en Líbano".
En la actualidad, hay desplegados en
la región 12.000 efectivos de la FINUL de 28 países, así como otros 15.000
soldados libaneses que patrullan la frontera libaneso-israelí.
España mantiene en el sur del país un
contingente de unos 1.100 militares, la mayoría pertenecientes a la Brigada
Paracaidista (BRIPAC) y a la Fuerza Logística Terrestre, que se encuentran
asentados en la base española "Cervantes", sede de la Brigada Multinacional del
Sector Este de la FINUL.
Según la corresponsal de la BBC
en Beirut, Kim Ghattas, las autoridades libanesas informaron que militantes
de
Al Fatá al Islam
que fueron detenidos e interrogados confesaron la
existencia de un plan para atacar a las fuerzas de la ONU.
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Guerrilleros de Fatá al Islam |
La ofensiva "terrorista"
El nuevo proceso de "violencia" en Líbano (que tuvo su broche de oro con
el ataque "terrorista" al contingente de la ONU) comenzó hace cinco semanas
cuándo el grupo
Fatá al Islam
comenzó sus combates con el ejército libanés en un campo de refugiados
palestinos que ha causado, hasta el momento, más de 300 muertos de civiles,
guerrilleros y militares.
Inmediatamente de aparecido
Fatá al Islam,
y como hace habitualmente con Al Qaeda, Washington, Tel Aviv, la Unión Europea y
el gobierno de Siniora (la réplica de Abbas en Líbano) denunciaron un "plan
terrorista" para desestabilizar a la administración "antisiria".
La aparición del
casi ignoto grupo "extremista"
Fatá al Islam
(el "terrorismo" desestabilizador), fue suficiente para que la Casa Blanca, Tel
Aviv y la Unión Europea (el eje asociado sionista) salgan (como salieron) a
elogiar la efectividad represiva del ejército libanés y a condenar al
"extremismo" islamista, como de costumbre vinculado con la
omnipresente "Al Qaeda".
Todo, hasta ahora,
(la matanza, el "caos" y los muertos) encaja con el plan de "golpe de Estado"
para desestabilizar al gobierno libanés que la Casa Blanca y el Departamento
de Estado denunciaran el año pasado, y que tenía supuestamente a Irán, Siria y
Hezbolá como impulsores y autores ideológicos.
La inteligencia
militar de Siria (cuyo gobierno negó conexiones con el grupo y condenó su
accionar contra el ejercito libanés) señaló desde fuentes y medios árabes que el
recién estrenado "grupo extremista"
Al Fatá al Islam
no sería otra cosa que un grupo infiltrado por la CIA y el Mossad en su clásica
metodología de "tercerizar terrorismo" a través del islamismo militante.
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Hassam Nasralá, líder de Hezbolá, en una
imagen televisiva |
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Ismail Haniyeh, l-ider de Hamás |
El plan contra Hamás y Hezbolá
Para los expertos está claro que, en
un año de posible desenlace militar del conflicto con Irán (y
posiblemente con Siria), al eje Washington -Tel Aviv se le hace imperioso
controlar sus frentes de guerra con Hamás y Hezbolá, cuyos roles pueden tornarse
decisivos y claves en una región en llamas.
Además Israel atraviesa por una
crisis interna detonada por la derrota en Líbano, que ya se ha cobrado la
cabeza del comandante militar del genocidio aéreo de 33 días, y amenaza con el
derrocamiento del propio primer ministro Olmert.
Pero el estado mayor militar y el
gobierno sionista de Tel Aviv compensan
su propia crisis interna, exportando la división y el enfrentamiento en
Líbano y Palestina, mientras recomponen su estrategia y planes militares
invasores.
También resulta sugestivo que la
actual espiral de "violencia terrorista" en Líbano (que tuvo su broche de
oro con el atentado contra la ONU) surja después de que Hamás derrotara
militarmente a Abbas y Al Fatah y se encuentre en control de Gaza.
En el tablero militar judeo-estadounidense,
la destrucción de Hamás y Hezbolá resultan claves para neutralizar y/o
atenuar la ola de resistencia árabe-islámica que detonaría un ataque a Irán.
Y hay una razón precisa: Un ataque
militar a Irán detonaría un frente árabe-islámico contra Israel y EEUU en
Medio Oriente, que se proyectaría desde Irak hasta Egipto, con un epicentro en
Líbano y Palestina.
La columna vertebral de este plan era
la "guerra civil" (promovida por Abbas en Palestina, y por Siniora en
Líbano) con la cual Israel y EEUU buscaban someter a ambas organizaciones
a un "desgaste" previo, antes de lanzar una nueva operación militar para
destruirlas.
Tras su fracaso en Gaza, y con Hamás
apuntando a su frontera y amenazando con ir por la cabeza de Abbas en
Cisjordania, los nuevos acontecimientos "terroristas" en Líbano indican que
Israel y USA han decidido allanar el camino hacia la guerra civil para
enfrentar a Hezbolá con los sectores antisirios que controlan el gobierno de
Líbano.
Israel y EEUU -en forma apabullante-
sufrieron su peor derrota militar en el mundo islámico con su repliegue
en Líbano sin poder doblegar a Hezbolá, y es evidente que ahora apuestan a las
contradicciones internas, tanto en Palestina como en Líbano, mientras preparan
la argumentación para otra
ofensiva militar en gran escala.
Lo que indica claramente que, antes
de cualquier operación militar contra Irán, Israel y EEUU van forzar un nuevo
desenlace interno en Líbano y Palestina, con el objetivo de terminar con
Hamás y Hezbolá y sus respectivos aparatos políticos militares.
Mientras ya lanzaron una operación
de aislamiento contra Hamás en Gaza, bloqueando la Franja al mismo tiempo
que brindan ayuda económica a Abbas y desbloquean Cisjordania, los
acontecimientos "terroristas" se apresuran en Líbano y ponen a Hezbolá en la
mira de las acusaciones del eje sionista.
Por otra parte, la "violencia
terrorista" en Líbano, distrae de la profunda crisis y desgaste que
sufre el gobierno pro-sionista de Siniora, quien en los últimos meses ha sido
acorralado por movilizaciones masivas pidiendo su renuncia articuladas por la
oposición liderada por Hezbolá.
Tampoco resulta una casualidad, que
el jefe de
la inteligencia militar israelí "revelase", hace quince días ante el parlamento
israelí, que la organización armada libanesa Hezbolá estaría reconstruyendo
su arsenal militar y su red de búnkeres subterráneos en las inmediaciones de la
frontera israelí donde ya habría acumulado unos 20.000 cohetes, no
obstante la presencia de la Fuerza de Interposición de Naciones Unidas en Líbano
(FINUL), precisamente la que acaba de ser víctima este domingo de un ataque
"terrorista".
Tanto Washington como Tel Aviv,
sostienen
que, a través de la frontera de
Líbano con Siria, Hezbolá se provee de proyectiles anticarro de fabricación
rusa, cohetes de medio y corto alcance, armas ligeras, minas y munición.
De esta manera, y en los papeles de
la inteligencia sionista, la "violencia terrorista" en Líbano, y el "golpe de
Estado de Hamás en Gaza, encaja con el plan de Irán y Siria para
desestabilizar el Medio Oriente.
Con Gaza perdida, ahora van por el
enfrentamiento de Hezbolá con el gobierno libanés y su ejército (la "guerra
civil"), mientras sustituyen la guerra entre Hamás y al Fatah, por una guerra
entre Gaza y Cisjordania.
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