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Sunday Times, que cita fuentes de la inteligencia israelí, afirma que
durante la vigencia de la tregua Hezbolá habría conseguido recomponer su
capacidad bélica y estaría violando las condiciones del acuerdo de alto el
fuego que puso fin a la ofensiva del Ejército israelí contra la milicia chií que
obligaba a Hezbolá a retirarse al norte del río Litani.
"Desde que salieron las fuerzas israelíes, Hezbolá ha estado construyendo
puestos militares subterráneos formidables bajo las narices de la ONU",
afirmó un funcionario de la inteligencia israelí citado por The Sunday Times.
El diario británico (sin citar fuentes de sus estadísticas) señala que durante
la ofensiva israelí fueron destruidos más de veinte puestos de Hezbolá a lo
largo de la frontera, falleciendo varios cientos de combatientes libaneses.
Sin embargo, poco después del acuerdo de alto el fuego, Hezbolá comenzó a
reconstruir sus posiciones en las localidades chiíes cercanas a la frontera
israelí, afirma el Sunday.
"La entrada a un puesto subterráneo suele estar en el jardín de atrás de la
vivienda de un simpatizante de Hezbolá. El propietario recibe una
compensación por la utilización de su jardín", indicó la fuente citada por el
diario.
En estos búnkeres se almacena equipo moderno o, dependiendo del tamaño, pueden
albergar a combatientes. Algunas de estas instalaciones son tan grandes como un
campo de fútbol y otras pueden albergar a menos de diez milicianos. Algunos
búnkeres están unidos unos con otros mediante túneles, lo que limita la
capacidad de Israel de atacarlo desde el aire, sigue diciendo Sunday.
Los túneles de
Hezbolá
El informe
del diario británico coincide con informes de la inteligencia militar de Israel que
afirman que Hezbolá está rearmándose a través de la frontera de Líbano con Siria
y podría estar consiguiendo proyectiles anticarro de fabricación rusa, cohetes
de medio y corto alcance, armas ligeras, minas y munición.
El origen
de este armamento estaría en Siria e incluso en Irán, según esos informes
divulgados por la radio pública israelí.
Durante una
comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores y de Defensa de la Knesset
(Parlamento israelí)
el jefe de la división de investigación de la Inteligencia militar israelí, el general
brigadista Yossi Baidatz, señaló, hace dos semanas, que la milicia chií libanesa Hezbolá se
está rearmando al sur del río Litani,
a pesar de la presencia de la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (FINUL) en
la zona.
"Hezbolá continúa rearmándose, desde una perspectiva militar y social", aseguró Baidatz, para quien la
guerrilla libanesa está "adquiriendo una gran cantidad de armas de
Irán y Siria".
Según el general israelí, Hezbolá
ha repuesto su arsenal de cohetes y ha mejorado su arsenal con misiles
antiaéreos y antitanques más avanzados que le habrían llegado de Irán a
través de Siria.
"Se está preparando para un posible conflicto este verano, aunque
no está interesada en ello ya que aspira a un periodo de calma para rearmarse",
explicó el general en su exposición ante el Parlamento israelí.
La
inteligencia israelí asegura que el estado mayor militar militar está
especialmente preocupado por la posibilidad de que Hezbolá haya conseguido
cohetes de largo alcance que podrían alcanzar Tel Aviv.
Informes de la inteligencia
israelí precisaban -antes la invasión y bombardeo militar a Líbano- que Hezbolá
construyó bajo tierra una red subterránea, una estructura de trincheras y
fortalezas con base de hormigón, para resistir la artillería y los
bombardeos aéreos israelíes, que no fue tenida en cuenta por los planificadores
de la invasión del 12 de julio.
Esa estructura -según la inteligencia judía- tiene sus puntos fuertes
localizados en la región que rodea a Bint Jebe, y se distribuye en varios
niveles que son utilizados como arsenales y depósitos de agua y alimentos.
Las redes subterráneas
interconectadas permiten a los combatientes desplazarse con armas y equipos
desde distintas posiciones, surgir y desaparecer, utilizando el "factor
sorpresa", el valor táctico más sobresaliente del combate en la modalidad de
guerra de guerrillas.
Este sistema de búnkeres y de camuflaje subterráneo encubre a las plataformas
móviles que lanzan los cohetes Katiusha hacia las ciudades fronterizas
del norte de Israel.
Los 34 días consecutivos de
bombardeos israelíes, que mataron a 1300 libaneses, hirieron a otros 400, y
destruyeron la economía y la infraestructura de Líbano, no consiguieron
desmantelar esa red ni destruir la capacidad militar operativa de Hezbolá, y las
fuerzas terrestres israelíes debieron replegarse en una virtual derrota hacia
la frontera.