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Presidente de EEUU, George Bush y presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad. |
Una medición de opinión pública realizada por Zogby
International y diseñada por Shibley Telhami, del Centro Saban
para Políticas sobre Medio Oriente, en Arabia Saudita, Egipto,
Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Líbano y Marruecos, demostró
que la población de esos países no respalda una alianza de sus
gobiernos con EEUU para atacar a Irán.
En un sondeo
realizado entre noviembre y principios de diciembre, cerca de
80% de 3.850 personas entrevistadas en Arabia Saudita,
Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Líbano y Marruecos
dijeron que consideran a Estados Unidos y a Israel las dos
mayores amenazas externas a su seguridad. Sólo 6%
mencionaron a Irán como un peligro para la región.
De acuerdo con la
encuesta, solo de uno de cada cuatro árabes sunitas cree que
Irán debería ser presionado para detener su programa nuclear,
mientras que 61 por ciento, incluyendo a la mayoría en todos los
seis países, dijeron que Teherán tiene derecho a continuar
con sus planes, incluso aunque pretenda fabricar armas
atómicas.
La ejecución de
Saddam Hussein, el 30 de diciembre pasado, amplió la división
entre los musulmanes chiitas y sunitas en toda la región, y esta
división fue aprovechada por Washington para tratar de
formar una alianza contra Irán con países aliados como
Arabia Saudita, Egipto, Jordania y las naciones del Golfo.
Pero si bien a nivel
de esos gobiernos el plan de Washington para atacar a Irán
contaría con algún respaldo, la encuesta de Zogby International
demuestra que las poblaciones de esos países rechaza
mayoritariamente culaquier acción militar contra el gobierno de
Teherán.
La encuesta
sugiere que Washington, cuya imagen en el mundo árabe cayó a un
nivel sin precedentes el año pasado, afronta grandes
dificultades para ganar apoyo popular a sus políticas en
Medio Oriente.
Más de tres de cada cuatro de los consultados afirmaron tener
una visión "algo" (21%) o "muy" (57%) desfavorable de Estados
Unidos.
Entre los factores
que inciden en su visión negativa de Estados Unidos, el
conflicto palestino-israelí fue calificado de "extremadamente
importante" por 76 por ciento de los jordanos, 65 por ciento
de los marroquíes, 62 por ciento de los libaneses y 54 por
ciento de los sauditas.
Las posturas
desfavorables hacia Washington fueron más fuertes en las
tres monarquías: Jordania, con 90 por ciento, Marruecos, con
87%, y Arabia Saudita, con 82%.
Casi cuatro de cada
10 árabes nombraron al presidente estadounidense George W.
Bush como el líder extranjero que más desprecian,
seguido de lejos por dos líderes israelíes, el ex primer
ministro Ariel Sharon (11%) y su sucesor, Ehud Olmert (11%).
En una encuesta de
Zogby, en 2005, Sharon superaba a Bush en la lista de "más
despreciados" por un margen 15 puntos porcentuales. Incluso
en Líbano, Bush es más rechazado que Olmert, a pesar de que este
último lanzó una ofensiva militar el año pasado que destruyó la
infraestructura de varias ciudades del país.
Según los consultados
entre noviembre y diciembre pasados, la mejor manera para
que Bush mejore su imagen ante los árabes es auspiciar un
acuerdo de paz integral entre palestinos e israelíes, basado en
el regreso de las tropas de Israel a sus fronteras antes de la
Guerra de los Seis Días, en 1967.
Por otra parte, 42%
de los sauditas y 36% por ciento de los jordanos dijeron que los
"árabes deberían continuar peleando contra Israel", aun
si ese país regresaba a sus fronteras de 1967.
Cuando se le pidió a
los entrevistados que sugirieran seis pasos que podría dar
Washington para mejorar su imagen, la mayoría en todos los
países encuestados, excepto en Arabia Saudita, mencionaron en
primer lugar un acuerdo de paz entre Israel y Palestina.
De acuerdo con el
sondeo, Bush desplazó a Sharon como el líder más
despreciado por los árabes en 2006, y el líder del Hezbolá,
Hassan Nasrallah, superó al presidente de Francia, Jacques
Chirac, como el más admirado.