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¿"Comunista" o  "antisemita"?:
Porqué The Wall Street Journal y The New York Times atacan a Chávez

 
 

(IAR-Noticias) 23-Junio-07

El "hilo conductor" de un capitalismo esquizofrénico,  que hace fabulosos "negocios" con Chávez, y a la vez, sus dos principales voceros periodísticos describen con números y datos  la "concentración capitalista" en Venezuela y denuncian el "doble discurso" y la "falsa pelea" de Chávez  con el gobierno imperial de EEUU.

Informe especial

Desde hace un tiempo, más precisamente desde agosto del año pasado, los dos principales voceros del sionismo financiero neoyorquino, The Wall Street Journal y The New York Times, vienen dedicando artículos destinados a mostrar que la Venezuela socialista y "revolucionaria" de Chávez no se contradice para nada con el proceso de concentración financiera y el crecimiento de los negocios capitalistas, principalmente  de los bancos y transnacionales del Imperio USA que dice combatir el presidente venezolano.

Así, tanto  el Journal como el Times, con información fidedigna, han descripto las infinitas redes comerciales y financieras que ligan al comercio exterior y a la economía venezolana con los bancos y trasnacionales norteamericanas, a pesar de que ambos gobiernos se ataquen y se autoexcluyan como "enemigos irreconciliables" en sus discursos públicos y mediáticos.

Esta contradicción, inédita en la historia del Imperio en su relación con un país cuyo gobierno se define como "socialista y revolucionario", sería imposible de dilucidar si no se separa la "ideología" de los "negocios", que en definitiva parecen predominar como tendencia de desarrollo en la presente fase del capitalismo transnacional.

Wall Street (la sede del poder económico-financiero del Imperio estadounidense) siempre se mantuvo "prescindente" (o por lo menos cauteloso) ante la estrategia  de ataque y aislamiento político de Chávez desarrollada por la Casa Blanca  y el Departamento de Estado, cuyos ciclos históricos justificadores pasaron del "Chávez comunista y desestabilizador de la región" al "Chávez dictador y concentrador de poder" de este último tiempo.

Según lo que describen The New York Times y The Wall Street Journal, ni el "Chávez comunista" ni el "Chávez dictador" alteraron el crecimiento desmesurado que arroja el comercio bilateral de Venezuela con EEUU (US$50.000 millones proyectados para el 2007), además del proceso de concentración capitalista  y de la sociedad de consumo (el más alto de la región) que se verifica en los números estadísticos de la economía venezolana.

Y ahora (esto es lo que sorprende) ¿Porqué precisamente, The Wall Street Journal y The Washington Post,  los dos principales voceros periodísticos del poder financiero-sionista imperial que se beneficia del desenfrenado proceso de concentración capitalista en Venezuela, son a la vez los principales difusores de la "falsa pelea" y el "doble discurso" que utilizan Washington y Caracas en sus comunicaciones públicas?

Dice The New York Times en un artículo traducido al castellano por los periódicos Rebelión y Cuba Debate:

"En un maratón de discursos matizados con citas de Marx y homenajes a Ché Guevara, el Presidente Hugo Chávez abogó repetidas veces contra el capitalismo en Venezuela. Sin embargo, resulta que las políticas económicas de Chávez han estado generando un auge para las instituciones más capitalistas: los bancos de Venezuela.
Los gastos públicos récord, elevados por los altos precios del petróleo, están inundando esta economía floreciente con efectivo. Los controles gubernamentales de la moneda están atrapando la mayor parte del dinero en el país. En cambio, el efectivo sobrante aumenta los gastos de los consumidores. Los bancos se aprovechan de esto ofreciendo grandes cantidades de préstamos y lo anuncian en carteles lumínicos por toda Caracas.
Como las tasas de interés están por debajo de la tasa de inflación, “sería estúpido no pedir un préstamo ahora mismo”, afirmó Richard Francis, director de clasificaciones soberanas de Standard and Poor’s.
Debido a esto, las ganancias de los bancos crecieron en un 33 por ciento el pasado año, guiadas por aumentos de más del 100 por ciento en préstamos de tarjetas de crédito y 143 por ciento en créditos para automóviles, según Softline Consulting, una firma de análisis financiero radicada aquí. Según informes del banco central, el aporte de las industrias bancarias y aseguradoras al producto interno bruto creció en un 37 por ciento".
Y en otro tramo dice el Times: "Hace dos años, el mercado parecía tan atractivo que el Grupo Financiero Stanford de Houston obvió el riesgo político para abrir una decena de sucursales en Venezuela. Actualmente, con su torre de oficinas remodeladas en el distrito comercial de Caracas de El Rosal, el banco cuadruplicó sus rentas en Venezuela y casi triplicó su cartera de créditos el año pasado".

Curiosamente, lo que es "tabú" para la izquierda "democrática" admiradora de Chávez (no mostrar la contradicción existente entre la "revolución" del gobierno de Chávez, y los "negocios" del gobierno de Chávez con el sistema capitalista), no lo es tal para los dos principales voceros del sionismo imperial estadounidense, quienes describen con crudeza y con números lo que el gobierno venezolano y el gobierno norteamericano no mencionan en sus enfrentamientos mediáticos.

The New York Times y The Wall Street Journal son los máximos  voceros y representante del lobby judío financiero de Nueva York, su voz más autorizada, además de su condición de portavoces de todos los intereses sionistas que controlan la Casa Blanca, la Reserva Federal, los grandes consorcios mediáticos, Silicon Valley, el Complejo Militar Industrial, en suma, todo los vasos comunicantes que controlan el poder real en el Imperio norteamericano

¿Cómo se explica esta contradicción de que sean los propios beneficiarios de los negocios capitalistas (las corporaciones de Wall Street representadas en las líneas editoriales del Journal y el Times) con la Venezuela de Chávez, los que, simultáneamente denuncien el "doble discurso" y la "falsa pelea" del gobierno estadounidense con su similar venezolano?

¿Qué compulsión tan extraña aqueja al establisment financiero imperial sionista cuando decide matar (a través de sus voceros periodísticos) a la gallina de los huevos de oro de sus negocios en Venezuela?

Volvamos a los "negocios" y a la "ideología":

Una lectura histórica correcta de sus líneas editoriales, indica que mientras Chávez (tanto en su versión  "comunista" como de  "dictador"),  se mantuvo en su política de atacar al "Imperio de EEUU", soslayando u "omitiendo" atacar con nombre y apellido al capitalismo sionista de Wall  Street (el poder real del Imperio), The Wall Street Journal y The New York Times, mantuvieron una actitud, casi "prescindente", de no revelar los negocios y el proceso de concentración capitalista que se desarrolla por debajo de la "falsa pelea" entre Washington y Caracas.

Lo de Chávez con las grandes cadenas (incluidos The New York Times  The Wall Journal) parecía avanzar por el lado de un  "ecosistema" de aprovechamiento común donde las estructuras mediáticas sionistas utilizaban el "producto Chávez" para captar audiencia  y el líder bolivariano se valía de ellas para lanzar a escala masiva sus mensajes y denuncias contra el Imperio.

Chávez, al contrario de lo que todo el mundo cree, nunca improvisa: en todo momento, y por medio de sus discursos contra el Imperio y contra Bush,  lanza globos de ensayo con técnicas de guerra psicológica a través de las portadas, titulares e imágenes de las grandes cadenas internacionales, que a su vez se benefician de los mismos generando audiencia y ráting con el "carisma" del presidente venezolano.

Y tampoco hay dudas de que gracias al  "histrionismo mediático atrapante" de Chávez las grandes mayorías del mundo (los alienados programados, AP)  han accedido a "contramensajes alternativos" como cuando el presidente de Venezuela acusó a Bush de planificar y ejecutar el 11-S en EEUU.

¿Que pasó para que los dos más influyentes medios sionistas, que expresan como nadie los intereses y la opinión del poder capitalista estadounidense e internacional,  resolvieran revelar el "doble discurso"  y la "falsa pelea" de Chávez con la   Casa Blanca?

El principio de la historia se remite a julio-agosto de 2006, cuando  Chávez acusó de "genocidio" al Estado de Israel cuando su aviación bombardeó durante 33 días consecutivos al Líbano matando a más de 1300 civiles, hiriendo a más de 4000, y destruyendo la economía y la infraestructura de ese país.

En declaraciones a la cadena árabe Al Jazeera,  en agosto de 2006,  el presidente venezolano comparó a los bombardeos israelíes contra civiles en Líbano con la masacre perpetuada por los nazis en el Holocausto.
"Ellos (los israelíes) están haciendo lo que Hitler hizo contra los judíos", declaró Chávez en una entrevista con Al Jazeera trasmitida  desde Dubai.

"Israel está enloquecido y aplica al pueblo de Palestina y de Líbano lo mismo que ellos han criticado y con razón: el Holocausto. Pero esto es un nuevo holocausto", expresó Chávez.

Esa actitud de Chávez de denunciar el genocidio de Israel contra el pueblo libanés pareció romper el statu quo de "beneficio mutuo" de Chávez con las grandes cadenas mediáticas sionistas que hacían campaña en su contra, y a la vez difundían sus mensajes "antiimperialistas" por afán de ráting y audiencia.

Las declaraciones de Chávez levantaron la ira de las poderosas organizaciones comunitarias del lobby judío que apoyaron abiertamente  el crimen de guerra israelí en Líbano.

Las declaraciones de Chávez contra el sionismo criminal de Israel, parecieron delimitar el "negocio" de la "ideología" en las portadas de las grandes cadenas, quienes empezaron a sugerir indirectamente en sus títulos el "antisemitismo" del presidente venezolano.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez junto al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad

Una de las más poderosas organizaciones del lobby sionista, la  Liga contra la Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), el principal organismo  contra el "antisemitismo" en el mundo con sede en Nueva York, instó a Chávez en una carta a que considerara el impacto que sus declaraciones contra Israel podrían tener en Venezuela.

Dos semanas después, The New York Times se encargó de cumplir la sentencia mostrando que Wall Street ya no comulgaba como antes  con los métodos de Chávez.

En un artículo del mes de agosto de 2006, firmado por sus corresponsal en Caracas, y titulado: "Venezuela: la retórica separa y el dólar une", el Journal se dedicó a describir y a revelar la dependencia mutua y  las infinitas redes comerciales y financieras que ligan al comercio exterior y a la economía venezolana con los bancos y trasnacionales norteamericanas.

Por medio del artículo el Times resaltaba el "doble discurso" de Chávez señalando que "al tiempo que las palabras entre Caracas y Washington se tornan más hostiles y dan la impresión de que entre ambos va abriéndose la distancia, el comercio entre Venezuela y Estados Unidos está aumentando".

Después de detallar la "beneficiosa" relación comercial bilateral, enmarcada por el petróleo, el Times afirmaba que esa relación  "representa el crecimiento más acelerado en valor de carga entre los 20 socios principales de comercio de Estados Unidos, según WorldCity, empresa con sede en Miami que sigue muy de cerca la actividad comercial estadounidense".

Este cambio de orientación con Chávez en la línea editorial del New York Times, fue seguida por The Wall Street Journal y el Financial Times de Londres, además del resto de las cadenas escritas y televisivas europeas y estadounidenses que se dedicaron a resaltar por un lado, la "falsa pelea" entre Chávez y la Casa Blanca, y por el otro el "exitoso" proceso de concentración capitalista que se desarrolla en Venezuela.

O sea que, las grandes cadenas mediáticas le cobraron (y le están cobrando) a Chávez un peaje muy costoso por haberse metido con el Estado de Israel, la madre patria del sionismo, cuya ideología encubre un sistema capitalista de dominio y control del mundo, cuyas líneas matrices nacen y mueren  en la Reserva Federal y en el templo financiero de  Wall Street, sede del poder real que controla la Casa Blanca y el complejo militar industrial norteamericano.

Esta razón delimitadora entre los "negocios" y el Estado madre de la "ideología" sionista (de eso no se habla) marca el límite preciso entre un "antes y un después" luego de que Chávez acusara a Israel de cometer un holocausto con el pueblo libanés.

Con sus denuncias contra Israel, Chávez, por primera vez, encendió el "alerta roja" en el ombligo capitalista de Wall Street, que, si bien lo tolera como "comunista" con el que se puede hacer buenos negocios, se conmociona cuando el presidente venezolano se mimetiza en abrazos y pactos estratégicos con el "antisemitismo" de Irán y sus vagones del "eje del mal" en Medio Oriente.

Esa es la causa principal por la que The New York Times y The Wall Street Journal han asumido (con objetivos golpistas y  desestabilizadores)  la misión que no cumple la izquierda asimilada al sistema de demostrar con números y con datos el "doble discurso" y la "falsa pelea" del presidente venezolano con el Imperio de Washington.

Es importante tener en cuenta ese "detalle" al leer, escuchar o mirar cualquier información sobre Chávez en las grandes cadenas mediáticas internacionales.

                             ******

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