El "hilo conductor" de un
capitalismo esquizofrénico, que hace fabulosos "negocios" con Chávez,
y a
la vez, sus dos principales voceros periodísticos describen con números y datos la "concentración
capitalista" en Venezuela y denuncian el "doble discurso" y la "falsa pelea" de
Chávez con el gobierno imperial de EEUU.
Informe especial
Desde hace un tiempo, más precisamente desde
agosto del año pasado, los dos principales
voceros del sionismo financiero neoyorquino, The Wall Street Journal y The New
York Times, vienen dedicando artículos destinados a mostrar que la Venezuela
socialista y "revolucionaria" de Chávez no se contradice para nada con el
proceso de concentración financiera y el crecimiento de los negocios
capitalistas, principalmente de los bancos y transnacionales del Imperio
USA que dice combatir el presidente venezolano.
Así, tanto el Journal
como el Times, con información fidedigna, han descripto las
infinitas redes comerciales y financieras que ligan al comercio exterior y a
la economía venezolana con los bancos y trasnacionales norteamericanas, a pesar
de que ambos gobiernos se ataquen y se autoexcluyan como "enemigos
irreconciliables" en sus discursos públicos y mediáticos.
Esta contradicción, inédita en la
historia del Imperio en su relación con un país cuyo gobierno se define como
"socialista y revolucionario", sería imposible de dilucidar si no se separa
la "ideología" de los "negocios", que en definitiva parecen
predominar como tendencia de desarrollo en la presente fase del capitalismo
transnacional.
Wall Street (la sede del poder
económico-financiero del Imperio estadounidense) siempre se mantuvo
"prescindente" (o por lo menos cauteloso) ante la estrategia de ataque
y aislamiento político de Chávez desarrollada por la Casa Blanca y el
Departamento de Estado, cuyos ciclos históricos justificadores pasaron del
"Chávez comunista y desestabilizador de la región" al "Chávez dictador y
concentrador de poder" de este último tiempo.
Según lo que describen The New York
Times y The Wall Street Journal, ni el "Chávez comunista" ni el "Chávez
dictador" alteraron el crecimiento desmesurado que arroja el comercio bilateral
de Venezuela con EEUU (US$50.000 millones proyectados para el 2007), además del
proceso de concentración capitalista y de la sociedad de consumo (el más alto
de la región) que se verifica en los números estadísticos de la economía
venezolana.
Y ahora (esto es lo que sorprende)
¿Porqué precisamente, The Wall Street Journal y The Washington Post, los
dos principales voceros periodísticos del poder financiero-sionista imperial que
se beneficia del desenfrenado proceso de concentración capitalista en
Venezuela, son a la vez los principales difusores de la "falsa pelea"
y el "doble discurso" que utilizan Washington y Caracas en sus comunicaciones
públicas?
Dice The New York Times en un
artículo traducido al castellano por los periódicos Rebelión y Cuba Debate:
"En un maratón de discursos
matizados con citas de Marx y
homenajes a Ché Guevara, el Presidente Hugo Chávez abogó repetidas veces contra
el capitalismo en Venezuela. Sin embargo, resulta que las políticas económicas
de Chávez han estado generando un auge para las instituciones más capitalistas:
los bancos de Venezuela.
Los gastos públicos récord, elevados por los altos precios del petróleo, están
inundando esta economía floreciente con efectivo. Los controles gubernamentales
de la moneda están atrapando la mayor parte del dinero en el país. En cambio, el
efectivo sobrante aumenta los gastos de los consumidores. Los bancos se
aprovechan de esto ofreciendo grandes cantidades de préstamos y lo anuncian en
carteles lumínicos por toda Caracas.
Como las tasas de interés están por debajo de la tasa de inflación, “sería
estúpido no pedir un préstamo ahora mismo”, afirmó Richard Francis, director de
clasificaciones soberanas de Standard and Poor’s.
Debido a esto, las ganancias de los bancos crecieron en un 33 por ciento el
pasado año, guiadas por aumentos de más del 100 por ciento en préstamos de
tarjetas de crédito y 143 por ciento en créditos para automóviles, según Softline Consulting,
una firma de análisis financiero radicada aquí. Según informes del banco
central, el aporte de las industrias bancarias y aseguradoras al producto
interno bruto creció en un 37 por ciento".
Y en otro tramo dice el Times: "Hace dos años, el mercado parecía tan atractivo que el Grupo Financiero Stanford
de Houston obvió el riesgo político para abrir una decena de sucursales en
Venezuela. Actualmente, con su torre de oficinas remodeladas en el distrito
comercial de Caracas de El Rosal, el banco cuadruplicó sus rentas en Venezuela
y
casi triplicó su cartera de créditos el año pasado".
Curiosamente, lo que es "tabú"
para la izquierda "democrática" admiradora de Chávez (no mostrar
la contradicción existente entre la "revolución" del gobierno de Chávez, y los
"negocios" del gobierno de Chávez con el sistema capitalista), no lo es tal para
los dos principales voceros del sionismo imperial estadounidense, quienes
describen con crudeza y con números lo que el gobierno venezolano y el gobierno
norteamericano no mencionan en sus enfrentamientos mediáticos.
The New York Times y The Wall Street Journal son los máximos voceros y
representante del lobby judío financiero de Nueva York, su voz más autorizada,
además de su condición de portavoces de todos los intereses sionistas que
controlan la Casa Blanca, la Reserva Federal, los grandes consorcios mediáticos,
Silicon Valley, el Complejo Militar Industrial, en suma, todo los vasos
comunicantes que controlan el poder real en el Imperio norteamericano
¿Cómo se explica esta contradicción
de que sean los propios beneficiarios de los negocios capitalistas (las
corporaciones de Wall Street representadas en las líneas editoriales del Journal
y el Times) con la Venezuela de Chávez, los que, simultáneamente denuncien el
"doble discurso" y la "falsa pelea" del gobierno estadounidense con su similar
venezolano?
¿Qué compulsión tan extraña aqueja al
establisment financiero imperial sionista cuando decide matar (a través de sus
voceros periodísticos) a la gallina de los huevos de oro de sus negocios en
Venezuela?
Volvamos a los
"negocios" y a la "ideología":
Una lectura histórica correcta de sus
líneas editoriales, indica que mientras Chávez (tanto en su versión
"comunista" como de "dictador"), se mantuvo en su política de atacar
al "Imperio de EEUU", soslayando u "omitiendo" atacar con nombre y
apellido al capitalismo sionista de Wall Street (el poder real del
Imperio), The Wall Street Journal y The New York Times, mantuvieron una actitud,
casi "prescindente", de no revelar los negocios y el proceso de
concentración capitalista que se desarrolla por debajo de la "falsa pelea" entre
Washington y Caracas.
Lo de Chávez con las grandes cadenas
(incluidos The New York Times The Wall Journal) parecía avanzar por el
lado de un "ecosistema" de aprovechamiento común donde las estructuras
mediáticas sionistas utilizaban el "producto Chávez" para captar
audiencia y el líder bolivariano se valía de ellas para lanzar a escala masiva
sus mensajes y denuncias contra el Imperio.
Chávez, al contrario de lo que todo
el mundo cree, nunca improvisa: en todo momento, y por medio de sus
discursos contra el Imperio y contra Bush, lanza globos de ensayo con técnicas
de guerra psicológica a través de las portadas, titulares e imágenes de las
grandes cadenas internacionales, que a su vez se benefician de los mismos
generando audiencia y ráting con el "carisma" del presidente venezolano.
Y tampoco hay dudas de que gracias
al "histrionismo mediático atrapante" de Chávez las grandes mayorías del mundo
(los alienados programados, AP) han accedido a "contramensajes
alternativos" como cuando el presidente de Venezuela acusó a Bush de
planificar y ejecutar el 11-S en EEUU.
¿Que pasó para que los dos más
influyentes medios sionistas, que expresan como nadie los intereses y la opinión
del poder capitalista estadounidense e internacional, resolvieran revelar el "doble discurso" y la
"falsa pelea" de Chávez con la Casa Blanca?
El principio de la historia se remite
a julio-agosto de 2006, cuando Chávez acusó de "genocidio" al Estado de
Israel cuando su aviación bombardeó durante 33 días consecutivos al Líbano
matando a más de 1300 civiles, hiriendo a más de 4000, y destruyendo la economía
y la infraestructura de ese país.
En
declaraciones a la cadena árabe Al Jazeera, en agosto de 2006, el presidente
venezolano comparó a los bombardeos israelíes contra civiles en Líbano con la
masacre perpetuada por los nazis en el Holocausto.
"Ellos (los israelíes) están haciendo lo que Hitler hizo contra los judíos",
declaró Chávez en una entrevista con Al Jazeera trasmitida desde
Dubai.
"Israel
está enloquecido y aplica al pueblo de Palestina y de Líbano lo mismo que ellos
han criticado y con razón: el Holocausto. Pero esto es un nuevo holocausto",
expresó Chávez.
Esa actitud de Chávez de denunciar el
genocidio de Israel contra el pueblo libanés pareció romper el statu quo de
"beneficio mutuo" de Chávez con las grandes cadenas mediáticas sionistas que
hacían campaña en su contra, y a la vez difundían sus mensajes "antiimperialistas"
por afán de ráting y audiencia.
Las
declaraciones de Chávez levantaron la ira de las poderosas organizaciones
comunitarias del lobby judío que
apoyaron abiertamente el
crimen de guerra israelí en Líbano.
Las declaraciones de Chávez contra el
sionismo criminal de Israel, parecieron delimitar el "negocio" de la "ideología"
en las portadas de las grandes cadenas, quienes empezaron a sugerir
indirectamente en sus títulos el "antisemitismo" del presidente
venezolano.
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El presidente de Venezuela Hugo Chávez junto al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad |
Una de las más poderosas organizaciones del lobby sionista, la Liga contra la
Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), el principal organismo contra el
"antisemitismo" en el mundo con sede en Nueva York, instó a Chávez en una carta
a que considerara el impacto que sus declaraciones contra Israel podrían
tener en Venezuela.
Dos semanas después, The New York Times se encargó de cumplir la sentencia
mostrando que Wall Street ya no comulgaba como antes con los métodos de
Chávez.
En un artículo del mes de agosto de
2006, firmado por sus
corresponsal en Caracas, y titulado: "Venezuela: la retórica separa y el
dólar une", el Journal se dedicó a describir y a revelar la dependencia
mutua y
las
infinitas redes comerciales y financieras que ligan al comercio exterior y a
la economía venezolana con los bancos y trasnacionales norteamericanas.
Por medio del artículo el Times
resaltaba el "doble discurso" de Chávez señalando que "al tiempo que las
palabras entre Caracas y Washington se tornan más hostiles y dan la
impresión de que entre ambos va abriéndose la distancia, el comercio entre
Venezuela y Estados Unidos está aumentando".
Después de detallar la
"beneficiosa" relación comercial bilateral, enmarcada por el petróleo, el
Times afirmaba que esa relación "representa el crecimiento más acelerado en
valor de carga entre los 20 socios principales de comercio de Estados Unidos,
según WorldCity, empresa con sede en Miami que sigue muy de cerca la actividad
comercial estadounidense".
Este cambio de orientación con Chávez
en la línea editorial del New York Times, fue seguida por The Wall Street
Journal y el Financial Times de Londres, además del resto de las cadenas
escritas y televisivas europeas y estadounidenses que se dedicaron a resaltar
por un lado, la "falsa pelea" entre Chávez y la Casa Blanca, y por el otro el
"exitoso" proceso de concentración capitalista que se desarrolla en Venezuela.
O sea que, las grandes cadenas
mediáticas le cobraron (y le están cobrando) a Chávez un peaje muy costoso por
haberse metido con el Estado de Israel, la madre patria del sionismo,
cuya ideología encubre un sistema capitalista de dominio y control del mundo,
cuyas líneas matrices nacen y mueren en la Reserva Federal y en el templo
financiero de Wall Street, sede del poder real que controla la Casa Blanca
y el complejo militar industrial norteamericano.
Esta razón delimitadora entre los
"negocios" y el Estado madre de la "ideología" sionista (de eso no se
habla) marca el límite preciso entre un "antes y un después" luego de que Chávez
acusara a Israel de cometer un holocausto con el pueblo libanés.
Con sus denuncias contra Israel,
Chávez, por primera vez, encendió el "alerta roja" en el ombligo
capitalista de Wall Street, que, si bien lo tolera como "comunista" con
el que se puede hacer buenos negocios, se conmociona cuando el presidente
venezolano se mimetiza en abrazos y pactos estratégicos con el
"antisemitismo" de Irán y sus vagones del "eje del mal" en Medio Oriente.
Esa es la causa principal por la que
The New York Times y The Wall Street Journal han asumido (con objetivos
golpistas y desestabilizadores) la misión que no cumple la izquierda
asimilada al sistema de demostrar con números y con datos el "doble discurso"
y la "falsa pelea" del presidente venezolano con el Imperio de Washington.
Es importante tener en cuenta ese
"detalle" al leer, escuchar o mirar cualquier información sobre Chávez en
las grandes cadenas mediáticas internacionales.