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El mito del ataque al  "golpismo mediático"

El cierre de RCTV y el doble juego de Chávez

 
 

(IAR-Noticias) 06-Junio-07

Presidente Hugo Chávez Frías

Detrás del mito del ataque a los "medios golpistas" se desarrolla  una reestructuración capitalista del negocio mediático donde un solo "grupo concentrador"  pasa a controlar el mercado publicitario y el negocio diversificado de la comunicación en Venezuela.

Informe especial
(fecha de publicación 31- Mayo-07)

Después de derrocarlo sin piedad a Chávez con el golpe del 2002, una parte de la corporación de la prensa golpista venezolana hoy se declara victima de la "dictadura mediática" del presidente venezolano, que decidió cerrar y apoderarse de la estructura y los equipos del canal RCTV para utilizarlo como parte del emporio comunicacional que está construyendo al servicio de su propio proyecto político.

Mientras el sionismo mediático internacional y sus sucursales regionales en América Latina, incluida la OEA y la SIP, arremetían contra Chávez por "violar la libertad de prensa" e iniciar un proceso de confiscación "revolucionaria" con el cierre del canal  RCTV, la izquierda y los sectores que apoyan a Chávez celebraban el acontecimiento como el fin del capitalismo mediático golpista.

El resultante, bien mirado en los hechos, indica que ambas posturas son ilusorias: Ni Chávez se propone hacer una confiscación revolucionaria de los medios de comunicación, ni el cierre de RCTV significa el principio de la desaparición de la estructura operativa del capitalismo mediático en Venezuela.

Lo que hizo Chávez con su medida de cerrar RCTV, no fue otra cosa que la aplicación de su clásica estrategia a dos bandas, que consiste en atacar por un lado a un sector del capitalismo (el más débil), y negociar con otro sector (más fuerte y transnacionalizado) que le sirva de aliado y contrapeso para construir su propio proyecto político desde una posición de poder y de fuerza.

Chávez, lo sabe cualquier experto, construyó su imagen y su marketing político a partir de un doble discurso contradictorio y esquizofrénico aceptado y no cuestionado por las mayorías que lo siguen.

Así Chávez se proclama el principal enemigo del "Imperio yanqui", pero su gobierno es el principal socio comercial de EEUU en la región, con casi US$50.000 millones de comercio bilateral.

Chávez dice ser el principal enemigo del "capitalismo injusto", pero en los hechos (cualquiera lo puede verificar en los registros públicos) , y luego de ocho años de gestión de su gobierno, la estructura económica funcional de Venezuela sigue siendo capitalista-dependiente, con los bancos y trasnacionales de EEUU y Europa hegemonizando el control de los servicios, las finanzas, la industria y los principales recursos del país.

La última jugada marketinera-política de Chávez, el proceso de "nacionalización" de la economía, no fue otra que una negociación con compra de acciones por parte del Estado y la conformación de empresas mixtas donde la estatal PDVSA poseerá alrededor del 60% de la propiedad accionaria, y las trasnacionales petroleras seguirán comercializando el petróleo venezolano mediante una simbiosis con el Estado.

Chávez proclamó la vigencia del "socialismo y la revolución" en su país, pero Venezuela puntea el proceso de concentración y ganancia capitalista en América Latina, mientras que entre el 70 y 80% de la mano de obra venezolana se compone de empleos en negro (trabajo basura) y la concentración de pobreza es una de las más fuertes de la región.

En este doble juego constante del discurso contrapuesto a la realidad como metodología para construir poder, no sorprende que Chávez, haya recurrido a otro golpe de efecto para hacer creer que su gobierno comenzó el proceso de exterminio del capitalismo mediático que lo derrocó con un golpe de Estado en abril del 2002.

CTV y  Venevisión, los dos canales de TV masivos de Venezuela (juntos absorben más del 80% de la teleaudiencia y del "paquete publicitario") fueron las columnas vertebrales del llamado "golpe mediático" con que la CIA y los sectores golpistas venezolanos aliados de la mafia "anticastrista" de Miami derrocaron al presidente venezolano en abril de 2002.

Al igual que la Venevisión de Cisneros, RCTV mantuvo una línea editorial de feroz oposición a Chávez desde su llegada al poder en 1999, y en abril de 2002 se convirtió en arte y parte de la acción psicológica golpista y de los pronunciamientos militares que terminaron en un golpe de estado con la destitución de Chávez la noche del 11 al 12 de abril.

El magnate de las comunicaciones Gustavo Cisneros, propietario de Venevisión

El doble juego de Chávez consistió esta vez en cerrar RCTV dejando en pie al emporio mediático de Cisneros (representante del capitalismo más fuerte y transnacionalizado) con quien pactó un acuerdo luego del Plebiscito de septiembre de 2005, otorgando de hecho a Venevisión la mayoría del mercado publicitario y del paquete diversificado de los negocios mediáticos en Venezuela que antes compartía con la televisora cerrada.

En tanto, las movilizaciones del oficialismo chavista centradas exclusivamente contra el "golpismo mediático" de RCTV, distrajeron la atención  sobre la renovación de la concesión al canal de Gustavo Cisneros, el que evidentemente fue el principal beneficiario con el cierre de RCTV, ya que Venevisión absorberá la mayoría de la teleaudiencia y el paquete de inversión publicitaria que explotaba RCTV.

En 2003, el magnate de las comunicaciones Gustavo Cisneros, propietario de Venevisión, se reunió con Chávez y con el ex presidente estadounidense Jimmy Carter (1977-1981), premio Nóbel de la Paz, y desde entonces cambió la línea editorial de ese canal, un camino que en breve siguió la otra televisora VHF de alcance nacional, Televen.

Durante la reunión entre Carter-Cisneros y Chávez, en 2003, en la cual se consolidó  un pacto del gobierno chavista con una parte del empresariado golpista venezolano,  Venevisión "modifico" su línea informativa, a tal punto que hoy es considerada como una "fuente confiable" por las agencias de noticias del gobierno venezolano, que citan parte de su material.

Venevisión cambió su línea editorial de "oposición sostenida" y fueron sacados del aire los comunicadores críticos al gobierno, y de la vieja "guardia golpista" y solo quedaron  RCTV, la televisora de mayor alcance nacional, y Globovisión, canal de noticias por suscripción cuya licencia para operar aún dura varios años.

RCTV, dirigido por Marcel Granier, se mantuvo hipercrítico al gobierno de Chávez a quien llamaba "el teniente coronel Chávez", en alusión al grado que alcanzó el ahora presidente y comandante en jefe hasta que se sublevó en una acción golpista fracasada en febrero de 1992, cuando tenía 37 años.

Gustavo Cisneros en cambio, poseedor de uno de los emporios mediáticos y comerciales más poderosos del continente, se convirtió en el "interlocutor" privilegiado de Chávez con los grandes consorcios transnacionales (bancos y empresas estadounidenses) que operan en Venezuela y hacen "negocios" con el gobierno bolivariano, mientras Chávez construye marketing político e imagen "revolucionaria" atacando a Washington y al "diablo Bush".

En su clásica metodología de cortar el hilo por lo "más débil", esta vez Chávez y su gobierno se valieron del cierre de RCTV y la reacción (movilizaciones en contra) que produjo para mostrar a sus seguidores un nuevo triunfo de la "revolución" que conduce, aprovechando la reacción del sionismo mediático internacional para llevar agua a su imagen de "duro entre los duros".

Con una oposición dividida, sin un gran poder de movilización en las calles, y con una parte del capitalismo mediático encabezado por Cisneros y su emporio "haciendo la vista gorda" ante el cierre de RCTV, a Chávez le resulta relativamente fácil controlar los raleados desbordes callejeros de los estudiantes y jóvenes "antichavistas" sublevados por la agresión a la "libertad de expresión" (un estúpido eslogan copiado de las cadenas sionistas internacionales).

Para defenderse de las acusaciones de "concentración mediática", y utilizando datos del ente regulador de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) del pasado 27 de enero, el chavismo afirma que el 78 por ciento de las estaciones de televisión en VHF son utilizadas por el sector privado, mientras que sólo el 22 por ciento lo es por el sector público del gobierno.

Sin embargo, el gobierno de Chávez omite decir que el sector comunicacional televisivo venezolano (antes del cierre de RCTV) estaba monopolizado en un 80% por Venevisión  y el canal cerrado, lo que dejaba el espectro comunicacional masivo en manos de esos dos grupos, siendo casi intrascendente el resto desde el punto de vista de la masividad.

Masiva concentración en apoyo a la salida del aire de RCTV

Cuando Chávez cierra RCTV, no está haciendo ninguna "revolución mediática" sino una reestructuración capitalista del negocio mediático donde un solo "grupo concentrador" (el de Cisneros) pasa a controlar el mercado publicitario y el negocio diversificado de la comunicación en Venezuela.

En el Libro Blanco sobre RCTV publicado por un grupo de investigadores se demuestra que los dueños reales del espectro radioeléctrico venezolano (antes del cierre de RCTV) eran  RCTV y Venevisión que "concentran 85 por ciento de la inversión publicitaria en medios de comunicación en el país, tienen 66 por ciento del poder de transmisión, dominan las redes transmisoras y de difusión de la señal y controlan 80 por ciento de la producción y elaboración de mensajes y contenidos que se difunden en Venezuela".

La investigación revela que el emporio "diversificado" y transnacional de Cisneros es "un holding con tendencia global e inversiones en distintas áreas económicas". Sólo la industria del espectáculo, le reportó ganancias de cinco mil millones de dólares anuales.

El Grupo Cisneros "tiene participación importante en Chilevisión (Chile), Caracol (Colombia), el Caribe (Caribean Communication Network) además de Venevisión, y es el mayor accionista de la cadena estadounidense Univisión y de la señal de Galavisión para el público de habla hispana en Estados Unidos.También en Aol Latinoamérica, junto con América On Line, uno de los principales proveedores de Internet, controlando importantes portales. Además es dueño de 80 empresas a nivel nacional e internacional en sectores todos estratégicos.

El grupo controlado por Cisneros "no posee accionistas directos, sino que a través de razones sociales amplía enormemente el espectro de compañías que maneja" que van desde productoras de discos, Pepsi Cola, cosméticos, Pizza Hut, y otra cantidad en todas las cuales posee más de 50 por ciento de acciones.

Por otra parte, Gustavo Cisneros, ex golpista contra Chávez y amigo personal de la familia Bush y de los más prominentes próceres del sionismo financiero neoyorquino, candidato de Wall Street para suceder a Hugo Chávez, ya sea por elecciones o por golpe, es uno de los hombres más ricos de América del Sur, con una fortuna estimada de US$ 4,6 mil millones, la tercera fortuna de América Latina, según la revista Forbes.

Y por si faltara algo a su curriculum capitalista, según su perfil de "hombre de empresa", Cisneros controla con su grupo  más de 70 compañías en 40 países.

Además, Gustavo Cisneros integra el directorio de la Sociedad Americana de Arte de Estados Unidos y es uno de los líderes de Global Business Dialogue (Diálogo de Negocios Globales), una organización que maneja una red de  negocios mundializados del lobby sionista financiero de Nueva York que controla la Casa Blanca.

También se desempeña como consejero internacional de la Sociedad de Las Américas (The Americas Society), institución lobbysta de bancos y trasnacionales que operan en el continente, donde, entre otros, comparte honores y privilegios con el prócer emblemático del capitalismo norteamericano, David Rockefeller,  "inventor de presidentes" y fundador de la Comisión Trilateral.

Cisneros, el propietario de Venevisión, a diferencia de Granier, el director del canal RCTV expropiado por Chávez, es un "peso pesado" en la red latinoamericana del capitalismo sionista que controla la Casa Blanca, Wall Street y la Reserva Federal, y a través de su pacto con Chávez le sirve al presidente venezolano como contrapeso de sus jugadas "antiimperialistas y anti_EEUU" sólo realizadas en el plano del discurso mediático.

El hecho de que tras el cierre de RCTV, Venevisión renovara su concesión y quedara en control  de la mayoría abrumante del negocio publicitario y mediático "redondea y cierra" el pacto que Cisneros suscribió con Chávez en el 2005, por el cual pasó de ser "golpista" contra Chávez, a aliado encubierto y "protector" del presidente venezolano en los altos círculos del lobby sionista de Nueva York.

Es decir, Venevisión, integrante de lujo del sionismo mediático internacional, no fue tocada por la sencilla razón de que forma parte del paquete de bancos, petroleras y transnacionales, lo más selecto del capitalismo que cotiza en Wall Street, con quien Chávez y su gobierno se asociaron y fusionaron durante el último proceso de "nacionalización" de la economía venezolana.

Y ahora Chávez, en su doble estrategia de jugar para Dios y para el Diablo (como sumatoria para construir poder político y mediático) va por la cabeza de Globovisión, el tercer emporio comunicacional en Venezuela, y el último bastión "mediático-golpista" que se enfrenta al Imperio "revolucionario" de presidente venezolano.

El capitalismo transnacional concentrador y el Grupo Cisneros, nuevamente agradecidos.

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