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George W. Bush y Luiz Inácio Lula da Silva |
La
nueva estrategia de Washington
La flamante
pelea entre la pareja que ya puede denominarse como de "ex socios", Lula y
Chávez, pone al descubierto el divorcio y el enfrentamiento existente entre
ambos mandatarios luego de que Bush sellara un pacto de cooperación con Brasil
en materia energética y con el etanol, que se contrapone con los proyectos
políticos de Chávez con el petróleo en América Latina.
Ese pacto
le sirvió a Washington para quebrar la alianza del bando de los
"progresistas" en el Cono Sur, y situó a Lula más cerca de los "cachorros
del Imperio" (aliados de Bush) que de ex sus compañeros de ruta del eje
Cuba-Venezuela-Bolivia, al que ahora se agrega Ecuador.
Para el
gobierno de Chávez, está claro que Washington se valió del peso regional
del presidente brasileño para abrir una cuña de enfrentamiento y división en
torno al cierre del canal golpista RCTV , "continentalizando" un asunto
interno de Venezuela con el evidente propósito de proyectar la disputa a
todo el ámbito latinoamericano.
Enfocado en
el prisma de la disputa regional por influencia entre Caracas y Washington, las
críticas de Lula están en la misma agenda de la OEA y de la SIP de someter al
gobierno de Chávez a un asedio de las administraciones "amigas" de EEUU
en sintonía con la estrategia del Departamento de Estado de "aislar" al
presidente venezolano dejándolo solo con sus aliados leales de Cuba, Bolivia y
Ecuador.
En
marzo pasado, y con la
visita de Bush a Brasil,
Washington lanzó una operación para neutralizar una
potencial alianza regional de Lula con Chávez, separar a Lula de Kirchner, y
dividir al Mercosur y al "progresismo" sudamericano.
Esa fue
la primera señal concreta que arrojó el acuerdo (más formal que real) con el
etanol, sellado durante el encuentro de Bush con el presidente brasileño durante
el mes de marzo
en Brasil, y luego ratificado en Washington.
Brasil
es la primera economía de América Latina, la décima del mundo, y es el mejor
contrapeso regional a la influencia "petrolera" de Chávez y su proyecto
político hegemonizador que -por ahora- solo ha reclutado como "satélites" más
leales a Evo Morales en Bolivia, y a Rafael Correa en Ecuador.
Con el
acuerdo bio-energético
sellado entre Bush y Lula -entre otros objetivos- Washington intentaba demostrar
que la alainza entre Lula y Chávez nunca pasó de un filtreo político,
y que los intereses estratégicos de Brasil están sólidamente atados a la
potencia imperial del norte y no a Venezuela.
Lula a
menudo se queja de ser víctima de las estrategias "envolventes" de Chávez
utilizando su alianza "ideológica" con Evo Morales y su "sociedad de negocios"
con Kirchner, con el petróleo y el gas de por medio
Fuera de
ese juego táctico "tercerizado", ni Lula ni Kirchner tienen mucho que ver con
el proyecto "bolivariano-socialista" de Chávez, que, en la mayoría de los
casos (como está sucediendo con Kirchner ahora) les trae más dolores de cabeza
que satisfacciones con Washington, el verdadero "socio estratégico" de ambos.
El primer
derrotado político del acuerdo (más formal que real) sellado entre Bush y Lula
con el etanol en marzo, es Hugo Chávez, a quien Washington le puso una cuña
decisiva contra sus operaciones en el Mercosur, dividiendo a Brasil de
Argentina y apuntalando sus acuerdos con Uruguay.
De esta
manera, Washington consiguió romper (la pelea desatada entre Lula y Chávez así
lo demuestra) el aislamiento de su alianza con los "cachorros" (Colombia,
Perú y México), y le puso un palo en la rueda a la "sociedad de intereses"
Chávez-Kirchner, lo que empezó a tener un efecto inmediato sobre la
influencia de Venezuela en el Mercosur.
Ahora
Washington, utilizando la disputa Venezuela-Brasil en torno al cierre de RCTV,
intenta (en una segunda fase de la estrategia de aislamiento) cerrar un nuevo
"cerco" contra Chávez y conseguir que la OEA, con Brasil y los "cachorros" como
apuntaladores, condene las conductas "dictatoriales" y los atropellos contra
la "libertad de expresión" del gobierno de Venezuela.
Esa
operación ya fue lanzada y se puso en marcha con las críticas de Lula al cierre
de RCTV que desató la inmediata réplica de Chávez y de su gobierno.
La pelea
mediática-diplomática de "comadres" entre ambos gobiernos, no es nada más
que la fachada "pintoresca" que encubre una nueva movida del Imperio
para dejarlo solo a Chávez con sus amigos "comunistas", y de allí pasar a la
tercera fase enfrentándolos con el resto de las administraciones "aliadas",
entre las cuales Brasil ya es la "estrella".
Maquiavelo-imperial
ya movió las piezas, ahora le toca jugar a Chávez y a la "revolución",
como se sabe, enemiga de Washington en el discurso, pero socia de los bancos y
transnacionales en los negocios.